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Gran sertón: veredas

Artículo de la enciclopedia

Gran sertón: veredas, novela del escritor brasileño, nacido en Cordisburgo (estado de Minas Gerais), João Guimarães Rosa, publicada en 1956 y traducida al castellano por el poeta español Ángel Crespo. En 1988, un grupo de críticos literarios brasileños y portugueses le concedió el título de mejor novela en lengua portuguesa del siglo XX.

El telón de fondo está constituido por el ambiente y la gente del sertón de Minas Gerais, que “es la distancia de lo profundo de uno mismo”. La novela —escrita en un lenguaje inédito en la literatura brasileña, el portugués recreado por el autor— discute la vida, la muerte, el bien, el mal, los destinos inflexibles y el amor, este último representado por la desconcertante atracción de Riobaldo por Diadorim.

La riqueza de lenguaje de la novela confirma, profundizándolas, las experiencias que el propio Guimarães Rosa iniciara en los cuentos reunidos en Corpo de baile, compilación publicada el mismo año que Gran sertón: veredas e igualmente ambientada en el sertón. Tercer libro y única novela de Guimarães Rosa, Gran sertón: veredas representa, para Augusto de Campos, “el ejemplo más absoluto del novelista-inventor”, y su osadía lingüística es comparable a la de Ulises, novela del escritor irlandés James Joyce. Funde una serie de técnicas y figuras retóricas, recurre a rimas y aliteraciones, reconstruye palabras y significados, da ritmo a la sintaxis, marcándola con abundantes pausas. Tiene, también, una estructura especular que rodea al protagonista Riobaldo, en quien convergen diversas historias independientes, verdaderos cuentos incrustados en la novela. Estos cuentos mantienen el desarrollo de la acción, prolongando el interés de la intriga. Por esta razón, el crítico M. Cavalcanti Proença identificó, en el rebelde Riobaldo, una actualización del caballero medieval, cuyas aventuras, a la manera de Don Quijote de la Mancha (véase Miguel de Cervantes Saavedra) se intercalan en una serie de episodios.

La acción principal —que debería acabar con el enjuiciamiento del personaje Zé Bebelo, alcanzándose así el equilibrio de fuerzas adversarias, en este caso los rebeldes contra el gobierno— es desviada por la muerte de Joca Ramiro, héroe secundario, que desata nuevamente la acción, transportándola hacia un nuevo plano, hasta la muerte de Diadorim en un clima de inesperada emoción.

El libro tuvo una excelente aceptación en los países en los que fue traducido, a pesar de las dificultades implícitas en la transposición del universo y del lenguaje de Guimarães Rosa a otras culturas. Pero el hecho es que Gran sertón: veredas tuvo un gran éxito en Italia, España, Francia, Estados Unidos e incluso en Suecia, donde fue publicado con el título Vivir es muy peligroso, una de las frases preferidas de Riobaldo. Pocas veces la afirmación de que sólo se alcanza la universalidad cuando se habla de la propia aldea fue probada con tanta perfección. Tal vez porque, como se lee en el final de Gran sertón: veredas: “¡El diablo no existe! Es lo que yo digo, si fuera... Existe el hombre humano. Travesía”.

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