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Introducción; Territorio y recursos; Temas medioambientales; Población; Economía; Gobierno; Historia
Bielorrusia (nombre oficial, Respublika Belarus’, República de Bielorrusia), república independiente del este de Europa, que limita al noroeste con Lituania y Letonia, al noreste y este con Rusia, al sur con Ucrania y al oeste con Polonia. El nombre de Bielorrusia, antigua república socialista soviética integrada en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), se traduce como Rusia Blanca. La república ocupa 207.595 km² de superficie. Minsk es su capital y la ciudad más importante.
El relieve de Bielorrusia se caracteriza por ser una llanura baja, con tierras altas y onduladas que raramente superan los 300 m de altura. En el sur hay amplias extensiones pantanosas escasamente habitadas, conocidas como los pantanos Pripiat. Los bosques ocupan un 30% de la superficie: el pino, abeto y abedul predominan en el norte y el roble, olmo y haya blanca son predominantes en el sur. La república tiene unos 4.000 lagos y ríos. Los ríos principales son el Daugava en el norte, el Nioman (o Nemunas) al oeste y el Dniéper y sus afluentes, los ríos Pripiat, Bereziná y Soz en el este, centro y sur del país. El clima es generalmente templado y húmedo. En el este dominan las condiciones continentales y más frías. El jabalí y el alce se pueden encontrar en los bosques, mientras los castores son abundantes en los humedales. Los bisontes europeos, antes muy abundantes en Bielorrusia, están hoy en peligro de extinción, por lo que han sido protegidos por ley.
Las ciudades de Bielorrusia están fuertemente contaminadas, especialmente los centros industriales como Salihorsk o Navapolatsk, debido en gran parte al desarrollo de industrias pesadas en los años que siguieron a la II Guerra Mundial (1939-1945). Los escapes de los automóviles originan actualmente la mitad de la polución del aire en las ciudades. Mientras Bielorrusia formó parte de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), los controles gubernamentales sobre la contaminación industrial fueron prácticamente inexistentes. En los últimos años, el gobierno ha venido prestando atención al problema, aunque con bastante retraso. El ahorro energético y el reciclaje aguardan todavía su puesta en práctica de un modo sostenido. El problema ambiental más serio de Bielorrusia lo constituye la contaminación que resultó de la explosión, en abril de 1986, de la central nuclear de Chernóbil, en el norte de Ucrania, a 16 km al sur de la frontera de Bielorrusia. Más del 60% de la precipitación altamente radiactiva de cesio, estroncio y plutonio que fue arrojada a la atmósfera terminó en Bielorrusia y afectó a aproximadamente a una quinta parte de su territorio y a más de dos millones de sus habitantes. En un principio, el peligro fundamental de la explosión estuvo en el aire, ya que los vientos llevaron la nube radiactiva inmediatamente al espacio de Bielorrusia. Radioisótopos de larga duración se posaron a continuación en el suelo, y suponen un peligro a largo plazo para el agua subterránea, el ganado y la producción agrícola y ganadera. Más de 160.000 bielorrusos fueron evacuados de sus hogares en las regiones más contaminadas de Gómel, Moguiliov y Brest. En las aldeas de las zonas más contaminadas escasean ahora alimentos y otros bienes, y aumentan las enfermedades relacionadas con las radiaciones. Bielorrusia es un país con extensos bosques en los que dominan el pino, el abeto y el abedul en el norte, y prevalecen el roble, el olmo y la haya en el sur. Pocos de los bosques están protegidos; en realidad, sólo el 4,2% de la tierra está protegida en Bielorrusia. La biodiversidad, la contaminación del suelo y otros asuntos, como el número de especies en peligro de extinción, son motivo de preocupación. Por ejemplo, en el pasado, el bisonte europeo abundaba en Bielorrusia, pero hoy en día está en peligro, por lo que constituye una especie protegida por decreto gubernamental. El gobierno ha ratificado acuerdos medioambientales internacionales relativos a la polución del aire, la biodiversidad, la alteración del medio ambiente, los vertidos al mar, la prohibición de ensayos nucleares y la protección de la capa de ozono.
Los bielorrusos, que hablan una lengua eslava similar al ruso, suponen más de las tres cuartas partes de la población total, estimada para 2008 en 9.685.768 habitantes. La esperanza de vida al nacer era de 76,4 años para las mujeres y de 64,6 años para los hombres. Los rusos son la minoría más numerosa, con el 13,5% de la población. Otras minorías son: ucranianos, judíos, polacos y lituanos. El catolicismo es la religión predominante entre los bielorrusos, aunque también hay cristianos ortodoxos, especialmente en las zonas orientales del país. La esperanza de vida, la mortalidad infantil y otras estadísticas relacionadas con la salud han sido por lo general favorables, aunque la lluvia radiactiva del accidente nuclear ocurrido en la ciudad ucraniana de Chernóbil en 1986 ha puesto en evidencia el buen nivel de Bielorrusia en las estadísticas sanitarias. La población de Bielorrusia fue diezmada durante la II Guerra Mundial. Hicieron falta unos 25 años para que las cifras de población alcanzaran los niveles previos a la contienda. Después de ésta, Bielorrusia, tradicionalmente una sociedad agraria, experimentó un rápido proceso de urbanización. La proporción de habitantes urbanos se incrementó más del doble, del 31% hasta el 68% entre 1959 y 1992. Minsk, la capital y ciudad más grande del país, tiene una población (según estimaciones para 2003) de 1.705.000 habitantes. Otras grandes ciudades son: Gómel (480.000 habitantes), Vítebsk (341.500 habitantes), Moguiliov o Mahilyou (360.600 habitantes), Hrodno (307.100 habitantes), Brest (291.400 habitantes) y Bobruisk (221.400 habitantes). La densidad de población era de 47 hab/km² en 2008.
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