![]() |
Resultados en Windows Live®
Resultados en Windows Live® Epístolas de san PedroArtículo de la enciclopedia
Esquema
Epístolas de san Pedro, cartas, clasificadas entre las siete epístolas denominadas católicas (o universales) por la primitiva Iglesia cristiana (ya que están dirigidas a los cristianos en general y no a comunidades específicas), que constituyen dos libros del Nuevo Testamento. La tradición eclesiástica ha atribuido ambas epístolas a san Pedro, aunque numerosos especialistas modernos han cuestionado que el apóstol fuera autor de la primera epístola y dudan que hubiera escrito la segunda. La primera está dirigida “a los elegidos de Dios que peregrinan dispersos por el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia” (1 Pe. 1,1); es decir, a los cristianos que vivían en las provincias romanas del norte de Asia Menor. La segunda, “a cuantos por la fuerza salvadora de nuestro Dios y Salvador Jesucristo han obtenido una fe de tanto valor como la nuestra” (2 Pe. 1,1); es decir, a todos los cristianos.
La primera epístola dice ser de “Pedro, apóstol de Jesucristo” (1 Pe. 1,1), un “testigo de los sufrimientos de Cristo” (1 Pe. 5,1) y “por medio de Silvano... hermano fiel” (1 Pe. 5,12). Está escrita en un excelente griego, refleja el conocimiento de ciertas epístolas de san Pablo, y cita con precisión la Septuaginta griega, en lugar del texto hebreo del Antiguo Testamento. Son éstas las razones por las que muchos especialistas se muestran reacios a creer que Pedro, un pescador palestino, pudiera haberla escrito. Afirman que fue redactada por algún cristiano romano, el cual, siguiendo el muy difundido y antiguo recurso literario de atribuir seudónimamente nuevas obras a figuras veneradas del pasado, otorgó la autoría de ésta a san Pedro. Los estudiosos que prefieren creer que realmente fue san Pedro quien la escribió sostienen que Silvano, un compañero de viaje de san Pablo, redactaría la epístola para el apóstol. Si su autor fue efectivamente san Pedro (ya fuera de su puño y letra o “por medio de Silvano”), es probable que date de entre los años 64 y 65 d.C., o inmediatamente después del comienzo de las persecuciones contra los cristianos en Roma, bajo el emperador Nerón. En caso de que fuese obra de autor desconocido, entonces la persecución a la que hacen referencia los versículos 4,12-19 y 5,9 sería posiblemente la que se produjo bajo el emperador Tito Flavio Domiciano entre el 81 y el 96 d.C.; en tal caso, la epístola dataría aproximadamente del 96 d.C. Suele creerse que su lugar de redacción fue Roma, sobre todo por la frase “os saluda la que está en Babilonia” (1 Pe. 5,13), donde “Babilonia” alude a un nombre apocalíptico de Roma. No obstante, algunos especialistas han propuesto que la epístola realmente fue redactada en la antigua ciudad mesopotámica de Babilonia. La primera epístola está dirigida a los cristianos recién convertidos al cristianismo para alentarlos a regocijarse y a perseverar en la fe, a pesar de las persecuciones y otras dificultades. Por cuanto “mediante la Resurrección de Jesucristo de entre los muertos, nos ha reengendrado a una esperanza viva” (1 Pe. 1,3), Pedro exhortaba a sus lectores a vivir de una manera digna “de la gracia que se os procurará mediante la revelación de Jesucristo” (1 Pe. 1,13); es decir, la segunda venida de Cristo. Instaba específicamente a los criados (esclavos) a demostrar obediencia, imitando el ejemplo de Jesús (1 Pe. 2,18-25), exhortando a las mujeres cristianas desposadas con no cristianos a ser “sumisas a vuestros maridos para que, si incluso algunos no creen en la Palabra, sean ganados no por las palabras sino por la conducta de sus mujeres” (1 Pe. 3,1). Todos deben llevar vidas rectas y santas, y no deben temer sufrir la injusticia, porque “también Cristo, para llevarnos a Dios, murió una sola vez por los pecados, el justo por los injustos” (1 Pe. 3,18). Se advierte a quienes desobedezcan, a quienes hagan el mal, a quienes no amen al prójimo, que “el fin de todas las cosas está cercano” (1 Pe. 4,7) y que “ha llegado el tiempo de comenzar el juicio por la casa de Dios” (1 Pe. 4,17).
La segunda epístola afirma ser obra de “Simeón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo” (2 Pe. 1,1), testigo de la Transfiguración de Cristo (2 Pe. 1,18), “hermano' de san Pablo” (2 Pe. 3,15) y autor de 1 Pedro (2 Pe. 3,1). Sin embargo, la primitiva Iglesia cuestionó la autoría de Pedro, y en la actualidad la mayoría de los especialistas comparten dicha duda por pruebas internas y externas. Además, 2 Pedro incorpora virtualmente la totalidad de la Epístola de Judas y demuestra conocer una serie de epístolas de san Pablo (2 Pe. 3,15-16) y de sus falsos intérpretes gnósticos. No es posible que Pedro conociera todos estos datos. Por consiguiente, suele considerarse que 2 Pedro fue obra de un personaje desconocido del siglo II d.C. La epístola fue aceptada como canónica a partir del siglo IV d.C. La segunda epístola tiene por objeto fortalecer la fe cristiana en la segunda venida de Cristo, esperanza que había sido atacada como carente de fundamento, siendo ridiculizada por los agnósticos. La epístola puede dividirse en tres partes básicas, cada una de las cuales constituye un capítulo separado. En la primera sección se recuerda a los lectores las promesas que Dios les hizo a través de Cristo. Además de creer en estas promesas, se les insta a llevar vidas auténticamente cristianas para ganarse el favor de Dios. La segunda parte está constituida por un ataque a los falsos predicadores. Es en esta sección de 2 Pedro donde aparecen incorporadas partes de la Epístola de Judas. En la tercera sección se refuta a los que hablan “en son de burla” (2 Pe. 3,3) y se confirma la llegada del “Día de Dios” (2 Pe. 3,12). Los cristianos no deben perder la fe, aunque pueda parecerles que se demora “el Día de Dios, en el que los cielos, en llamas, se disolverán, y los elementos, abrasados, se fundirán” (2 Pe. 3,12). Porque el sentido del tiempo de Dios no es igual al del hombre, señalando que “no se retrasa el Señor en el cumplimiento de la promesa... no queriendo que algunos perezcan, sino que todos lleguen a la conversión” (2 Pe. 3,9).
© 1993-2008 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos. |
© 2008 Microsoft
![]() ![]() |