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Brasil

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Bandera e himno de BrasilBandera e himno de Brasil
Esquema
2.3

Vegetación y fauna

En la cuenca del Amazonas pueden encontrarse decenas de miles de especies vegetales, incluidas bignonias, laureles, mirtos y mimosas. Palmeras y árboles de madera dura son abundantes, como lo son también las plantas de la familia de las Euforbiáceas (una de las principales fuentes de caucho natural). Mangle, cacao, palmeras enanas y árboles de palo Brasil crecen en la región costera. La vegetación en los valles fluviales es exuberante. En las tierras altas son menos densos los bosques, principalmente formados por especies de hoja caduca, y predominan los arbustos y herbáceas. Las coníferas crecen en aquellas áreas donde predominan las condiciones de clima templado. En las zonas áridas, los cactus y otras plantas espinosas son habituales. Destacan en este país el tronco y el castaño del Brasil. En el noreste destaca la catinga.

La fauna de Brasil es también extremadamente variada. Los animales presentes de mayor tamaño son el puma, el jaguar, el ocelote y el zorro. El pecarí, el tapir, el oso hormiguero gigante, el perezoso, el oposum y el armadillo son abundantes. Los ciervos son numerosos en el sur y los monos de distintas especies abundan en la selva. Muchas variedades de pájaros son autóctonas del país. Entre los reptiles se incluyen varias especies de caimanes y de serpientes, en especial el surucucú, la cascabel y la boa. Los peces y tortugas abundan en las aguas de los ríos, lagos y costas de Brasil. En 2004 se contabilizaron 697 especies amenazadas.

2.4

Edafología

Hay diferentes tipos de suelo en las áreas tropical y subtropical. La Amazonia es una amplia llanura aluvial en la que la inundación continuada limpia y rellena la capa superficial del suelo. Algunas mesetas aluviales bajas, sin embargo, sobresalen en el relieve. En el interior de la región Nordeste predomina el sertão semiárido. En las áreas de tierras bajas, el suelo soporta una densa vegetación selvática. El estado de São Paulo se caracteriza por la fértil terra rossa, casi púrpura, debido a la descomposición del basalto, acelerada por el calor y la humedad.

2.5

Temas medioambientales

El Amazonas nace en Perú, pero la mayor parte de las selvas que rodean a este río y a sus afluentes se encuentran en territorio brasileño, que ofrece inmensos recursos madereros: las áreas boscosas cubren cerca de 478 millones de ha, un 56,1% de la superficie total. En los bosques y las sabanas de la Amazonia existe una de las concentraciones de carbono más altas del planeta y el exceso de este elemento se convierte en tejido vegetal además de ejercer un gran efecto en el clima mundial; hoy día existe en esta región la biodiversidad más rica de la Tierra: el 20% de las especies vegetales conocidas y aún se desconoce el porcentaje de las especies animales que habitan en este territorio.

Los bosques se han talado para incrementar la actividad ganadera vacuna, la minería y la explotación forestal, y se han construido numerosas autopistas. La deforestación se ha multiplicado de manera alarmante; cada año desaparecen aproximadamente 24.000 km² de bosque denso, a un ritmo del 0,54% anual, dejando tras de sí amplias zonas de suelo descubierto, que se degrada rápidamente, varias vías fluviales contaminadas y miles de indígenas sin hogar. La desaparición de la selva es uno de los problemas más acuciantes a nivel mundial: la deforestación de la Amazonia hace que el porcentaje de dióxido de carbono de la atmósfera aumente en un tercio. El gobierno ha reducido los incentivos que solía conceder para fomentar el desarrollo industrial en la Amazonia. La ayuda internacional al desarrollo depende cada vez más de la utilización de técnicas agrícolas sostenibles.

La elevada concentración de población de las zonas urbanas de Brasil, sobre todo de São Paulo y Río de Janeiro, supone una gran carga para el medio ambiente. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha establecido una serie de normas para controlar la concentración de plomo y de dióxido de azufre en São Paulo, ya que en esta ciudad el uso de alcohol como combustible es frecuente y las curvas de emisiones son alarmantes. El aumento del tráfico constituye un continuo problema porque los niveles de monóxido de carbono aumentan y provocan daños irreparables en la capa de ozono del planeta.

En la Amazonia, las presas hidroeléctricas han dado lugar a gigantescos embalses que han alterado el medio ambiente local. Se ha rechazado la concesión de fondos para construir más presas hidroeléctricas.

Aproximadamente el 18,5% (2007) de la superficie de este país está protegida. Existen varias decenas de parques nacionales, monumentos naturales y reservas biológicas, y en marzo de 2005 Brasil contaba con cinco Reservas de la Biosfera y ocho espacios declarados Patrimonio de la Humanidad, como el Parque nacional Iguazú, reconocidos por la UNESCO. Hay varios tipos de humedales clasificados en la Convención de Ramsar y más manglares que en cualquier otro país del mundo.

En 1992, se celebró en Río la Conferencia sobre Medioambiente y Desarrollo de la Organización de las Naciones Unidas, también conocida como Cumbre de la Tierra. Brasil ha ratificado una serie de acuerdos internacionales sobre medioambiente, relacionados con la Antártida, biodiversidad, cambios climáticos, especies en peligro de extinción, vertidos contaminantes, leyes del mar, ensayos nucleares, capa de ozono, contaminación naval, madera tropical (1983), zonas húmedas y caza de ballenas. A nivel regional, Brasil forma parte del Convenio del Hemisferio Norte (1940), por el que se comprometió a proteger la naturaleza y la vida salvaje, y del Tratado de Cooperación Amazónica (1978), que prevé la cooperación entre los diferentes países para proteger la Cuenca del Amazonas.

3

Población

La población de Brasil (según estimaciones para 2008) es de 191.908.600 habitantes. La densidad demográfica es de 23 hab/km². Alrededor del 84% de la población es urbana. La mayoría de los habitantes de Brasil viven junto al océano Atlántico, especialmente en las grandes ciudades de São Paulo y Río de Janeiro.

3.1

Características de la población

De acuerdo con el censo del año 2000, la población de Brasil se componía de un 54% de blancos, un 39% de mestizos (mulatos, caboclos y cafuzos), un 6% de negros, un 0,6% de asiáticos y un 0,4% de indígenas americanos. A la composición de esta población contribuyeron originariamente indígenas, portugueses y negros, a los que se sumaron, a través del flujo inmigratorio, italianos, españoles, alemanes, eslavos y japoneses, entre otros. La esperanza de vida para los hombres es de 67 años y para las mujeres, de 75.

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