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Concilio de Ferrara

Artículo de la enciclopedia

Concilio de Ferrara (1438-1445), asamblea católica apostólica romana, la última de una serie de concilios de la Iglesia celebrados durante la edad media y el renacimiento en los que se intentó reunir a las Iglesias de Oriente y de Occidente. El Concilio se convocó primero en Basilea, en el año 1431, por el papa Martín V. Cuando estalló el conflicto entre el papa Eugenio IV y el Concilio, Eugenio IV emitió una bula en 1437 trasladando el concilio a Ferrara, en 1438. El emperador romano de Oriente, Juan VIII Paleólogo, apoyó la decisión del papa Eugenio, aunque sus motivos eran políticos: estaba más interesado en conseguir ayuda de Occidente contra la invasión de los turcos otomanos que en la reunión de las Iglesias de Oriente y Occidente. La mayoría de los representantes conciliares, sin embargo, permaneció en la sesión de Basilea. Con la ayuda de los pocos delegados que hicieron caso a su llamada, el papa convenció a los eclesiásticos de Oriente para que trataran con el Concilio de Ferrara. Las negociaciones se llevaron a cabo durante unos meses en esta ciudad, pero debido a la aparición de la peste, el Concilio se trasladó a Florencia.

Entre los primeros temas tratados en el Concilio se encontraban: (1) si el Espíritu Santo procedía, como afirmaban las Iglesias orientales, sólo del Padre, o, como lo hacía la Iglesia de Occidente, también del Hijo; (2) si era el pan fermentado que se utilizaba en el Este, o el pan ácimo que se tomaba en Occidente el que se tenía que distribuir al celebrar la comunión; (3) si el Papa tenía que ser aceptado como cabeza de las Iglesias de Oriente, por encima de la autoridad de los patriarcas griegos; (4) si debía prevalecer la doctrina oriental de estado intermedio después de la muerte sin el sufrimiento reparador del fuego, o la doctrina occidental del purgatorio que establecía el castigo por el fuego como expiación y reparación de los pecados arrepentidos. Las creencias de Occidente fueron aceptadas en último término por los eclesiásticos orientales, encabezados por el teólogo griego Juan Bessarión y se firmó un acuerdo el 6 de junio de 1439. Hasta 1445 la Iglesia occidental siguió celebrando el Concilio en Roma; se consolidó la unión con unas cuantas de las iglesias más pequeñas de Oriente, entre ellas las organizaciones armenia, maronita, nestoriana y jacobita. Sin embargo, los esfuerzos por asegurar el acuerdo entre todas las Iglesias de Oriente fracasaron, primero por la oposición de los monjes griegos, y además por la llegada de los turcos que conquistaron la capital de Oriente, Constantinopla, en 1453, e intentaron impedir cualquier contacto entre las Iglesias de Oriente y Occidente. El acuerdo ratificado en Florencia en 1439 finalizó, en efecto, con la caída de Constantinopla en 1453; fue rechazado con carácter formal en 1472 por un sínodo en Constantinopla.

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