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Arte y arquitectura precolombinasArtículo de la enciclopedia
Esquema
Introducción; Ámbito geográfico; Cronología; Rasgos culturales; Tipos de arte; El área mesoamericana; Área central andina; Área intermedia; Área periférica
En la época de la conquista española, la cultura huasteca estaba asentada en la costa norte del golfo de México, mientras que la costa central estaba ocupada por los totonacas, cuya ciudad principal era Zempoala. Los huastecas eran conocidos por sus esculturas en piedra y por trabajar las conchas con intrincados dibujos recortados.
Hacia el siglo X, los mixtecos (habitantes del país de las nubes) provenientes de la altiplanicie, penetraron en parte del territorio vecino de los zapotecas, en los valles de Oaxaca, por medio de guerras o de matrimonios mixtos. Utilizaron Monte Albán como necrópolis, o ciudad de los muertos, y se asentaron en ciudades fortificadas como Yagul y Mitla, que fue un importante centro religioso. Las edificaciones mixtecas están decoradas con unos mosaicos geométricos de piedra que son característicos. La pictografía (ejemplificada en el códice Nuttall), los murales y la cerámica pintada de los mixtecos demuestran la habilidad artística de esa cultura. También fueron los más destacados en el trabajo de metalurgia en Mesoamérica, y la cerámica que se hacía en Cholula al estilo mixteco-poblano era la más apreciada en México durante los siglos XIV y XV. En las tumbas de Monte Albán han aparecido ofrendas extraordinarias compuestas por vasijas de tecali (mármol), copas de cristal de roca, collares, perlas, objetos de ópalo, ágata, jade, ámbar, turquesa y elaborada joyería de filigrana de plata y oro. Los mixtecos sobresalieron también en la decoración de máscaras, cuchillos ceremoniales y otros objetos con incrustaciones de coral, conchas, turquesa, obsidiana y otras piedras. Se especializaron en el labrado de la madera, destinado principalmente a las complejas decoraciones de los átlatl (instrumento utilizado para lanzar flechas) y en el tallado de los teponaztli (instrumentos horizontales de percusión de forma cilíndrica y ahuecados), de uso ceremonial.
La última civilización mesoamericana importante fue la de los aztecas, también llamados mexicas (de donde proviene el nombre de México). Entre 1428 y 1521 los aztecas produjeron y reunieron, a través de los tributos imperiales, objetos que hoy constituyen algunos de los mejores ejemplos del arte precolombino que ha llegado hasta nuestros días. En la época de la conquista española, el corazón del Imperio azteca era Tenochtitlan, ubicada donde está hoy la ciudad de México, era probablemente la población más grande y una de las más hermosas del mundo. Construida en el lago de Texcoco sobre islas naturales y artificiales llamadas chinampas, la Gran Tenochtitlan se parecía en su concepción a la ciudad italiana de Venecia. Las calles eran básicamente canales y el medio principal de transporte eran las canoas. Hoy día, la plaza central (el zócalo) de la capital mexicana se extiende encima del principal centro ceremonial azteca. Excavaciones recientes, llevadas a cabo por arqueólogos mexicanos en el templo Mayor de los aztecas, han sacado a la luz algunos de los hallazgos arqueológicos más espectaculares de este siglo en México. Los aztecas produjeron esculturas exentas en piedra con carácter monumental. En ellas utilizaron tanto expresiones abstractas como realistas para revelar el carácter interno y externo de la divinidad, persona o animal retratados. La mayor parte de la escultura en piedra se utilizó para la decoración arquitectónica y las representaciones de dioses. También se empleó en los altares para sacrificios humanos, en los cuauhxicalli (recipientes para la sangre y el corazón), calendarios de piedra y otros objetos ceremoniales importantes. Ejemplos ilustrativos de la monumentalidad de la escultura mexicana son la extraordinaria figura de la diosa Coatlicue, símbolo de la dualidad que caracterizaba las religiones mesoamericanas; el enorme disco labrado de la Coyolxauhqui desmembrada y el universalmente conocido calendario azteca o Piedra del Sol. La calidad de la concepción y ejecución de los códices aztecas es excepcionalmente alta. Sólo unos pocos sobrevivieron a la destrucción de las bibliotecas mexicanas durante las guerras que culminaron con la caída del imperio en 1521. Ver Arte azteca.
El florecimiento de las culturas, como sucedió en Mesoamérica, va acompañado por el desarrollo de las técnicas de cerámica que preceden a la evolución de las ciudades, no obstante, en el área central andina la arquitectura monumental es anterior a las primeras cerámicas hechas en la región.
Alrededor del 2500 a.C. se construyeron túmulos ceremoniales de carácter monumental en Huaca Prieta, en el Valle de Chicama, que está al norte de la costa peruana. En el mismo sitio también fueron hallados tejidos de algodón de técnica muy evolucionada y calabazas labradas con estilizados motivos geométricos. Otro emplazamiento del periodo precerámico en la costa norte es Las Haldas, donde tal vez fueran levantadas las primeras pirámides y basamentos de templos de toda América. Estos fueron construidos con tierra y datan de alrededor del 1800 a.C. El Paraíso o Chuquitanta, en la zona central de la costa peruana, es el lugar de mayores dimensiones del periodo precerámico en el que se han realizado excavaciones. Había varios complejos residenciales construidos con piedra y arcilla, compuestos de habitaciones y terrazas superpuestas. En Kotosh, otro centro importante del periodo precerámico, ubicado en la altiplanicie del norte del Perú, se levantaron templos con terrazas en piedra revestida de arcilla y decorados con relieves de manos cruzadas, realizados también en arcilla.
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