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En 1949, el Frente Popular trasladó su enfrentamiento contra el régimen democristiano al Parlamento. Los ataques comunistas de este periodo se centraron en la oposición al ingreso de Italia en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). No obstante, con el apoyo unánime de su gabinete y de una amplia mayoría de la Cámara de Diputados, De Gasperi firmó en Washington D.C. el tratado de adhesión el 4 de julio de 1949. Mientras tanto, las cuatros grandes potencias acordaron que el tema de las colonias italianas en África debía ser puesto en manos de la ONU. El 21 de noviembre de 1949, la Asamblea General de esta organización adoptó una resolución al respecto en la que establecía los mecanismos necesarios para garantizar la independencia de la Somalia italiana tras un periodo de diez años de gobierno italiano bajo la supervisión de la organización. Además aprobó la independencia de Libia para el 1 de enero de 1952 y el estudio por parte de una comisión especial del caso de Eritrea. Tras la adhesión de Italia a la OTAN, el país continuó colaborando con las democracias occidentales. En julio de 1950 el gobierno anunció que el ejército italiano estaría compuesto por 250.000 hombres, según el límite impuesto por el tratado de paz de la II Guerra Mundial, aunque se preveía una ampliación para el siguiente mes de diciembre. Posteriormente, los países occidentales no exigieron el cumplimiento de los términos del tratado de paz relativos a las restricciones impuestas a Italia sobre rearme. En junio de 1952 el Parlamento italiano ratificó el Plan Schuman para la creación de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA), que más tarde se convertiría en la Comunidad Económica Europea (en la actualidad Unión Europea).
Con objeto de aumentar la efectividad del poder ejecutivo del gobierno, los democristianos y sus aliados aprobaron en marzo de 1953 un proyecto de ley de reforma electoral para asegurar que el partido gobernante pudiera contar con una mayoría suficiente en el Parlamento. El proyecto de ley establecía que el partido o coalición que hubiese obtenido en las elecciones el 50% o más de los votos ocuparía el 65% de los escaños en la Cámara de Diputados. Los días 7 y 8 de junio se celebraron nuevas elecciones al Parlamento. Los democristianos fueron otra vez el partido más votado, con el 40% del total de los votos. Los comunistas quedaron en segundo lugar con el 22,6% y el recién fundado Movimiento Social Italiano (MSI, neofascista), que subió más que ningún otro, pasó de un 4,2% de votos en 1948 al 12,7%, quedando en tercera posición. Giuseppe Pella, anterior ministro de Hacienda, sucedió a De Gasperi como primer ministro gracias a la abstención de los socialistas y al apoyo de los monárquicos. No obstante, las diferencias entre los distintos partidos provocó la caída de varios gobiernos en los dos siguientes años. A finales de 1953, el futuro del territorio libre de Trieste puso a Italia y Yugoslavia al borde de la guerra. La promesa de Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia de buscar una fórmula válida para ambos países disminuyó la tensión. En 1954 acordaron que la zona que comprendía la ciudad de Trieste pasara a Italia, mientras que el resto de la región pasara a Yugoslavia. En 1955 Italia ingresó en las Naciones Unidas.
El repudio de Iósiv Stalin en el XX Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética celebrado en febrero de 1956 sumió al PCI en un estado de confusión y desilusionó a los socialistas radicales, lo que debilitó la alianza que existía entre ambos. Tras la Revolución húngara de octubre de ese mismo año, el número de simpatizantes comunistas disminuyó. La decadencia del partido consolidaba a las fuerzas democráticas. En las elecciones celebradas el 25 y 26 de mayo de 1958, la coalición centrista obtuvo la mayoría en ambas Cámaras. El 2 de julio tomó posesión el nuevo gobierno de coalición integrado por los democristianos y los socialistas moderados, presidido por Amintore Fanfani. En 1959, Antonio Segni, con un gobierno compuesto exclusivamente por democristianos se hizo con el poder. Las fuertes críticas suscitadas por la visita del presidente Giovanni Gronchi a la URSS en febrero de 1960 provocó la caída del gobierno un mes más tarde. En julio, Fanfani volvió a ocupar la presidencia del Consejo con el voto a favor de tres partidos centristas y obtuvo la aprobación de su nuevo gabinete, integrado exclusivamente por democristianos. Dos años después, el antiguo primer ministro Segni, que había sido ministro de Asuntos Exteriores en el gobierno Fanfani, resultó elegido presidente de la república. En 1962, las elecciones municipales sirvieron para confirmar el fuerte apoyo popular a los partido gobernantes y la pérdida de prestigio de los comunistas, que por primera vez en muchos años perdían la confianza de los votantes. Posteriormente, la falta de entendimiento entre los partidos que apoyaban al gobierno era cada vez mayor, sobre todo como consecuencia de la crítica comunista hacia la política de Fanfani, al que los comunistas acusaban de no haber sabido promover reformas económicas y asegurar el desmantelamiento de las bases de misiles de la OTAN en territorio italiano. Aunque en enero de 1963 todos los partidos acordaron seguir apoyando a su gobierno, las elecciones al Parlamento de los días 28 y 29 de abril marcaron el comienzo del declive del gobierno Fanfani. El voto democristiano bajó al 38,3%, mientras que el comunista subía hasta el 25,3%. Fanfani dimitió el 16 de mayo pero siguió al frente del gobierno provisional hasta que Giovanni Leone, presidente de la Cámara de Diputados, formó un gobierno provisional en el que los democristianos estaban en minoría.
En octubre, los elementos moderados del PSI bajo la dirección de Nenni acordaron formar parte de un gobierno de centro-izquierda, hecho que no se producía desde 1947. El democristiano Aldo Moro formó entonces un gobierno de coalición con la participación de cuatro partidos y él mismo asumió el cargo de primer ministro. Durante 1964 no fue posible el entendimiento entre los conservadores y los socialistas moderados, con lo que la situación empeoró ante la perspectiva de perder el periodo de auge económico que ya duraba seis años ante la imposibilidad de ponerse de acuerdo para enfrentarse a la posible crisis económica. Sin embargo, el 4 de marzo de 1965, los cuatro partidos del gobierno de coalición acordaron olvidar sus diferencias políticas y emprender una acción conjunta para luchar contra la recesión económica. Durante 1965 y 1966, el gobierno dirigido por Moro contó con la confianza de los partidos de la coalición.
Desde finales de la década de 1960, el país había experimentado una serie de dramáticos cambios sociales, económicos, políticos y religiosos. En 1968 los estudiantes se enfrentaron con la policía en el campus universitario de Roma y otras ciudades en demanda de reformas en el sistema educativo. Por su parte, los trabajadores convocaron huelgas generales para pedir la reforma de la seguridad social. Las demandas feministas llevaron a la aprobación de la ley del divorcio en 1973 y la legalización del aborto en 1978. Los problemas de inflación, desempleo y depreciación monetaria se agravaron como consecuencia de la recesión de 1974 y el incremento del precio del petróleo. Esto produjo una subida del déficit y la necesidad de recurrir a los créditos internacionales por sumas elevadísimas para evitar la bancarrota del país. Durante este periodo, el sistema político italiano tuvo que luchar por mantener el ritmo del cambio. El final de la década de 1960 y los comienzos de la de 1970 se caracterizaron por la sucesión de una serie de gobiernos de coalición de corta duración bajo la dirección de los democristianos. Incluso durante un breve periodo en 1974, el país no tuvo ningún tipo de gobierno. El agravamiento de la situación económica y la ola de secuestros y violencia política que azotaban el país supusieron la pérdida de confianza en el gobierno y el apoyo al PCI y a su secretario general Enrico Berlinguer. En las elecciones regionales de 1975, los comunistas consiguieron el 33% de los votos, lo que les permitió presionar al gobierno para apoyar una coalición duradera entre los comunistas y los democristianos. En las elecciones al Parlamento de junio de 1976, los comunistas alcanzaron el 35% de los votos, mientras que los democristianos obtuvieron el 39%. El dirigente democristiano Giulio Andreotti formó gobierno con el respaldo de los comunistas. En julio de 1977, los comunistas lograron tener influencia en las decisiones políticas del país. En enero de 1978 se desploma el gobierno Andreotti bajo la insistencia comunista de que el país necesitaba que se tomaran medidas económicas de urgencia y de que los comunistas ocuparan cargos ministeriales. Finalmente, en marzo, Andreotti forma un nuevo gobierno con el apoyo formal de los comunistas, pero tuvo que dimitir en enero de 1979 como consecuencia de la pérdida del apoyo de sus aliados.
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