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Argentina (república)Artículo de la enciclopedia
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Introducción; Territorio y recursos; Demografía; Educación y cultura; Economía; Transportes; Gobierno; Historia
El trato que Perón tenía con los sindicatos argentinos, sumado a la constante lucha librada contra los comunistas, provocó que la corriente mayoritaria del sindicalismo en Argentina fuera principalmente católica y conservadora. Además, cuando el gobierno de Farrel intentó destituir a Perón con el fin de contrarrestar su creciente poder en la vida política, un gran número de trabajadores salió a la calle el 17 de octubre de 1945 a reclamar su restitución en el cargo. Esta fecha ha pasado a ser considerada el punto de arranque del peronismo en tanto que movimiento político de masas. Cuando, a comienzos de 1946, el gobierno de Farrel convocó elecciones, apareció en Argentina una nueva agrupación electoral, el peronismo, auspiciada por el gobierno. Organizado formalmente como Partido Laborista y con Perón como candidato a la presidencia, este grupo obtuvo sus principales apoyos entre los sectores más desfavorecidos de la clase trabajadora rural y urbana. Los peronistas realizaron una exitosa campaña entre estos trabajadores, conocidos popularmente como “descamisados”, con promesas de tierra, mayores salarios y el establecimiento de un sistema de seguridad social. Perón resultó electo con una amplia diferencia respecto a su opositor, José Tamborini. Meses antes, Perón había contraído matrimonio con una actriz, Eva Duarte, quien, como primera dama de la Argentina, dirigió las relaciones sindicales y los servicios sociales puestos en marcha por el gobierno de su marido, hasta su prematura muerte en 1952. Adorada por las masas, influyó para que se estableciera el sufragio femenino (logrando la integración de la mujer en la vida política argentina) y fue, más que nadie, la responsable de la popularidad del régimen de Perón (quien manejaba a las masas con consumada habilidad). En octubre de 1946, Perón promulgó un ambicioso plan quinquenal para la expansión de la economía, que consistía principalmente en utilizar el gasto público como medio para reactivar el mercado luego de la recesión por la que había pasado.
En marzo de 1949, la Asamblea Constituyente convocada por Perón promulgó una nueva Constitución que permitía la reelección del presidente para un segundo mandato consecutivo e incluía novedosos artículos relacionados con los derechos de los trabajadores. Aprovechando la nueva ley fundamental, el Partido Justicialista (peronista) designó candidato a Perón para los comicios de 1952. Poco a poco, fueron creciendo las críticas contra el régimen por parte de los partidos y la prensa de oposición. La mayoría peronista en el Congreso tomó represalias en septiembre de ese año, aprobando leyes que contemplaban el encarcelamiento de personas que se mostraran “irrespetuosas” con los dirigentes gubernamentales, y durante los siguientes meses varios opositores al régimen fueron encarcelados. Poco después, el Congreso instituyó nuevas medidas de represalia, entre ellas la supresión de la Prensa opositora. La Prensa, el principal periódico independiente, fue cerrado en marzo de 1951; al mes siguiente, el Congreso aprobó una ley que expropiaba el periódico. Antes de las elecciones, que se celebraron en noviembre de 1951, en lugar de febrero de 1952 (la fecha inicialmente prevista), se impusieron severas restricciones a los partidos de la oposición. Perón fue reelegido por una amplia mayoría y sus candidatos obtuvieron 135 de los 149 escaños de la Cámara de Diputados.
En enero de 1953, el gobierno lanzó un segundo plan quinquenal que hacía hincapié en el incremento de la producción agrícola en lugar de la industrialización, objetivo del primer plan, y reducía muy considerablemente el gasto público. Durante 1953 Argentina formalizó importantes acuerdos económicos y comerciales con diversos países, especialmente con Gran Bretaña, la Unión Soviética y Chile. En 1953, el intercambio produjo una balanza comercial favorable por primera vez desde 1950. Sin embargo, la presión inflacionista, que desde 1948 había provocado un incremento de más del 200% en el costo de la vida, no cesó. Perón controlaba la prensa, las masas obreras, el Ejército y las empresas, pero no la Iglesia; por esta causa puede entenderse que en los meses siguientes se profundizara el abismo entre la Iglesia y el Estado, que durante la primera presidencia de Perón habían estado aliados, pero luego del cambio de actitud de Perón la Iglesia pasó a ser el baluarte de la dispersa oposición.
El 16 de junio de 1955, elementos disidentes de la Armada argentina y de la Fuerza Aérea lanzaron una rebelión en Buenos Aires. Sin embargo, el Ejército de Tierra se mantuvo leal al gobierno y el levantamiento fue pronto sofocado. A manera de venganza, durante la noche se produjo la quema de numerosas iglesias. En las semanas siguientes aumentó la tensión a medida que distintas facciones dentro del gobierno y de las Fuerzas Armadas tomaban posiciones; en un discurso pronunciado a fines de agosto, Perón, refiriéndose al asesinato de unos peronistas, dijo que por cada peronista que cayera, caerían cinco miembros de la oposición. Finalmente, el 16 de septiembre, grupos insurgentes de los tres ejércitos lanzaron una rebelión concertada, llamada la “Revolución Libertadora”, una serie de enfrentamientos que duraron tres días y en los que murieron unas 4.000 personas, lo que provocó la dimisión de Perón y su huida y refugio en una cañonera paraguaya anclada en el puerto de Buenos Aires. El 20 de septiembre, el líder de los insurgentes, el general de división Eduardo Lonardi, asumió la presidencia provisional, prometiendo restablecer la democracia. Perón se marchó al exilio, primero a Paraguay y posteriormente a Venezuela, República Dominicana y España.
En poco menos de dos meses, el gobierno de Lonardi fue depuesto en un incruento golpe militar dirigido por el teniente general Pedro Eugenio Aramburu. El motivo alegado para la revuelta fue que Lonardi se negaba a suprimir las actividades de los peronistas en el Ejército y en los sindicatos. En junio de 1956 fue aplastada una rebelión peronista, tras la que fueron arrestadas miles de personas y fusilados 38 supuestos peronistas. En los meses posteriores, varios centenares de personas fueron encarceladas bajo la acusación de conspirar para derrocar al nuevo régimen. Bajo la influencia de Aramburu, en julio se convocaron elecciones para la Asamblea Constituyente que se encargaría de reformar la Constitución para eliminar los cambios hechos por la Asamblea anterior. La moderada Unión Cívica Radical del Pueblo (UCRP), encabezada por Ricardo Balbín, fue la agrupación más votada, seguida de cerca por la Unión Cívica Radical Intransigente (UCRI), más izquierdista, dirigida por Arturo Frondizi. Estos partidos eran sectores escindidos de la antigua Unión Cívica Radical. Los peronistas, cuyo partido fue prohibido, votaron en blanco siguiendo instrucciones dadas por su líder desde el exilio, superando los votos en blanco a los conseguidos por cualquier otro partido, hasta el punto de constituir casi una cuarta parte de los votos emitidos.
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