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Esquema
El proceso del basse taille es un tipo de campeado pero aplicado a la plata o al oro. El metal se graba o martillea a diferente profundidad según el diseño que se quiere conseguir. Los surcos se rellenan de esmalte translúcido, a través del cual se puede ver el diseño.
El esmalte limón se asemeja al alveolado y se diferencia de él en que las divisiones se sueldan entre sí en lugar de hacerlo a la base metálica, la cual se retira después de la cocción. La capa de esmalte translúcido que queda produce un efecto como de vidriera. El esmalte fenestrado es especialmente frágil debido a que carece de base metálica. Sólo unos pocos ejemplos de los esmaltes de este tipo se conservan hoy día.
Los esmaltes pintados, parecidos a pequeños óleos, consisten tradicionalmente en una placa metálica que se recubre con una capa de esmalte blanco, que más tarde se cuece. El dibujo, realizado con esmaltes de colores, se aplica sobre la base blanca. Se requiere una cocción separada para cada pigmento, ya que cada uno funde a una temperatura diferente. En un principio, los colores se aplicaban pintándolos, pero hoy día se pulverizan, rocían o tamizan. El esmalte en polvo mezclado con aceite se utiliza para pintar retratos en miniatura, decorar esferas de relojes o para pequeños objetos, tales como tabaqueras que han sido ya recubiertas con esmalte blanco.
El empleo de esmalte en cerámica, ladrillos, vidrio y metal dio comienzo en la antigüedad y ha continuado hasta el presente. Las técnicas básicas de esmaltado sobre metal aparecieron en el siglo XVI. Con posterioridad estas técnicas han sufrido modificaciones, sin embargo, no ha aparecido ninguna nueva.
En el antiguo Egipto y Mesopotamia se utilizó el esmalte cloisonné con vidrio tallado para decorar joyas como sustituto de gemas. Los primeros objetos esmaltados, que datan aproximadamente del siglo XIII a.C., son piezas de cloisonné azules y verdes de la cultura micénica, de Creta y de la península griega. Después, los persas, griegos y romanos realizaron algunos trabajos con esmalte alveolado y champlevé sobre joyas. Estas técnicas eran también conocidas por los pueblos nómadas de las estepas asiáticas, quienes con toda posibilidad las transmitieron a los celtas y a otros europeos. El esmalte celta era con toda probabilidad de color rojo y se aplicaba con la técnica del champlevé a vasijas de bronce y joyas. El esmalte cloisonné alcanzó su máximo desarrollo durante el Imperio bizantino. Existía ya durante el reinado de Justiniano I en el siglo VI, sin embargo, pocos ejemplos sobrevivieron a la iconoclasia del siglo VIII, cuando se destruyeron muchas obras de arte. La mayor parte de las piezas que aún hoy día existen datan de la edad de oro del arte bizantino de los siglos X y XI. Se aplicaron esmaltes de colores a objetos religiosos tales como cubiertas de libros, relicarios, báculos, cálices y crucifijos. La base solía ser de oro con figuras simples de colores en un estilo hierático y sobrio. Entre los magníficos ejemplos se encuentra la Pala d'Oro, retablo de la catedral de San Marcos de Venecia, cuyo fondo de oro está cuajado de pedrería y placas esmaltadas en oro y plata.
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