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Esquema
Durante la edad media la tradición celta del esmalte champlevé fue continuada por los irlandeses, que forjaron bellos y estilizados objetos para las iglesias. En el continente, durante el periodo carolingio, se fabricaron algunos pequeños objetos de oro decorados con esmalte cloisonné. En el siglo XII, durante el periodo románico, florecieron importantes escuelas de esmaltado champlevé en Colonia y otras ciudades germanas del río Rin y en la localidad de Lieja en el río Mosa. Los artistas que trabajaron el cobre dorado produjeron cubiertas de libros, relicarios, crucifijos y otros objetos religiosos y seglares. Los motivos eran por lo general religiosos, de estilo monumental, y los colores solían ser verdes, azules y blancos sobre bases de oro. Ejemplos notables son el frontal del púlpito de Klosterneuburg (1181) y el relicario de Santa María (1205), en la catedral de Tournai, ambos del esmaltista y orfebre flamenco Nicolás de Verdún. A finales del siglo XII, Limoges, en Francia, reemplazó a las zonas del Rin y del Mosa como centro del arte del esmaltado, y continuó siendo el núcleo principal durante los periodos gótico y renacentista hasta el siglo XVII. Los primeros esmaltes de Limoges eran de tipo campeado con influencia de los estilos del Rin y del Mosa. En el siglo XV, los artistas de Limoges pintaron retratos y escenas sobre esmalte con un estilo naturalista. En España, donde tuvieron un gran éxito estas piezas, se conservan tres magníficos retablos de orfebrería limosina: el de San Miguel in Excelsis (Navarra), el del Museo Arqueológico Provincial de Burgos y el de la catedral de Orense. Otras obras importantes que se conservan son la estatua yacente del obispo Mauricio (en la catedral de Burgos) y la Virgen de la Vega (en la catedral de Salamanca). Otros centros de este arte durante el periodo gótico fueron varias ciudades italianas y París. En ellas, los artistas del esmalte desarrollaron la técnica del basse taille, que se aprecia, por ejemplo, en la pieza más antigua que se conserva realizada con este procedimiento, un cáliz firmado por Guccio di Mannaia entre 1288 y 1292 (Asís, Italia). También descubrieron la técnica del esmalte limón, representada en una copa de plata esmaltada. En el siglo XVIII el esmaltado se redujo a un arte decorativo de poca importancia. Se hicieron sobre todo populares las escenas pintadas o impresas con motivos florales sobre cajas de cobre esmaltadas en blanco y frascos de perfume realizados en Batter-Sea y Bilston, Inglaterra. El esmaltado resurgió en el siglo XX, en parte debido a la mejor calidad de los colores, el uso de metales más puros y hornos más eficientes. El esmalte escandinavo adoptó el sistema monocromo brillante aplicado a la joyería de plata o a los objetos artesanales de acero inoxidable. Los artistas profesionales y aficionados de muchos países fabricaron objetos de esmalte pintados que iban desde joyas de cobre a pequeña escala hasta planchas de acero para murales de gran tamaño.
Las técnicas de esmalte fueron llevadas a la India, probablemente desde Europa, a través de Persia (hoy Irán). El esmalte campeado llegó a la India en siglo XVI y el pintado en el XIX. El de cloisonné se llevó a la China desde Constantinopla durante el XIII por los mongoles y los árabes, cuando China estaba bajo el dominio mongol. Presentaba una extraordinaria calidad durante las dinastías Ming y las primeras Qing (siglos XIV-XVIII). Se utilizó en vasijas de bronce, recipientes, candelabros y otros objetos, religiosos o no. Los esmaltes pintados, introducidos por los europeos en el siglo XVII, se utilizaron sobre todo para decorar artículos para la exportación. Los artistas japoneses trabajaron el cloisonné en el periodo Asuka (siglos VI-VIII). Durante los siglos XIX y XX emplearon el cloisonné y otras técnicas en artículos destinados a la exportación.
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