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Navegación deportivaArtículo de la enciclopedia
Esquema
Introducción; Principios básicos de la navegación a vela; Virar de bordo; Rizar la vela; Embarcaciones; Regatas; Historia; Navegación deportiva moderna
Los barcos que usan velas como fuerza propulsora pueden clasificarse en cruceros a vela, botes (dinghys), balandros, cruceros auxiliares y veleros con motor. Los cruceros a vela son más largos y anchos que los balandros y, a diferencia de estos últimos, tienen camarotes para alojarse. Un crucero auxiliar es un crucero a vela con un motor intraborda. Un velero a motor es un barco que, en un principio, utiliza un motor o motores potentes para desplazarse, pero que puede también hacerlo con velas. El crucero con cabina, que está equipado con camarotes completos para vivir dos o más personas, es el más popular de los barcos con motor que se usan como yates. Los barcos más grandes suelen ir equipados con motores intraborda de gasolina o diesel. Muchos de los de tipo más pequeño, incluidos los que pueden ser montados a partir de kits, normalmente van propulsados por motores fueraborda. Los barcos de vela que se usan para regatas se pueden agrupar en tres categorías: clase única, desarrollo o fórmula, y handicap. Los barcos de clase única son de varios tipos y todos los que pertenecen a una clase particular son idénticos; en las regatas de este tipo, en consecuencia, el éxito viene determinado por la destreza del patrón y la tripulación más que por diferencias de diseño o equipo. Particularmente populares entre navegantes con medios económicos limitados son los barcos pequeños de clase única, como el Enterprise, Mirror o Laser, cuya longitud oscila entre los 2 y los 12 m de largo. Los barcos de desarrollo o fórmula difieren ligeramente unos de otros en ciertas particularidades como el largo del casco, desplazamiento y área de las velas. Todos los barcos de una clase determinada deben cumplir un desarrollo total al que se llega de acuerdo con una fórmula matemática dada. El éxito de los barcos de desarrollo depende, de alguna forma, de la experiencia y acierto de su diseñador. Los barcos que difieren mucho en tamaño y diseño compiten en regatas handicap. Los barcos se miden con arreglo a un criterio determinado y se les asignan unos tiempos de paso apropiados. Este sistema permite competir, en términos de igualdad, a barcos pequeños y superficiales con barcos pesados y de gran tamaño. Durante el siglo XX los botes de vela se han convertido en la forma más popular de navegación a vela; tienen habitualmente entre 3 y 6 m de eslora y son las embarcaciones ideales para principiantes, pues pueden ser sacados del agua y guardados en tierra, remolcados por un coche o dejarse amarrados. Su trayectoria depende del peso de los tripulantes que se mueven por el barco para evitar los efectos desequilibrantes del viento. Ha habido numerosas clases desde que en la década de 1920 la clase ‘14 internacional’ se estableció como clase nacional de botes a vela. Los diseños de Uffa Fox dominaron la clase desde 1927 hasta 1939. Hoy probablemente la clase más popular es la clase Mirror. La primera regata internacional para botes de vela se celebró en Long Island Sound (Estados Unidos) en 1933. Los botes de vela son inmensamente populares en Europa, Asia, Oceanía y Estados Unidos.
Las regatas de barcos de vela están regidas por estrictas normas, reconocidas internacionalmente, de las que las más importantes van encaminadas a evitar colisiones entre los barcos participantes. Las formas más usuales de competición son: regatas en pista cerrada, regatas costeras y regatas oceánicas. Las regatas en pistas cerradas se celebran normalmente en lagos o aguas interiores, en tres mangas sobre un trazado triangular que oscila entre 5 y 48 km de longitud. Las regatas costeras se desarrollan sobre distancias mucho mayores. En competiciones oceánicas, las embarcaciones compiten en franjas de mar abierto de gran extensión. Algunas regatas en mar abierto destacadas son la que se desarrolla desde Sydney hasta Hobart Yatch Race, que se celebra cada año en diciembre, la regata Newport a Bermudas y la regata Fastnet. Las regatas son celebradas por organizaciones locales, regionales o nacionales, pero todas se rigen por las reglas de la Unión Internacional de Regatas de Yates, fundada en 1907. Desde la II Guerra Mundial (1939-1945) Australia, Nueva Zelanda, Gran Bretaña y Estados Unidos han dominado el mundo de las regatas. Hay un número importante de regatas oceánicas. El Royal Ocean Racing Club donó la Admiral Cup en 1957 para fomentar las regatas en aguas de Gran Bretaña. La prueba es para equipos nacionales de tres barcos. La regata Fastnet cubre una distancia de alrededor de 975 km y el trazado es desde Cowes, bordeando Fastnet Rock en la costa suroeste de Irlanda, y vuelta a Cowes. La regata Vuelta al Mundo Whitebread (la más larga en el mundo), se celebró por primera vez en 1973; se celebra cada cuatro años y es de la clase handicap. La regata empieza y termina en Portsmouth (Gran Bretaña) y discurre por el cabo de Buena Esperanza y el cabo de Hornos. En 1990 se incrementó la distancia a 32.000 millas náuticas. La última regata duró desde septiembre de 1993 hasta junio de 1994 y el ganador absoluto fue el New Zealand Endeavour, patroneado por Grant Dalton después de 120 días, 14 horas y 55 minutos, estableciendo el récord de la prueba. La Regata Transatlántica para Navegantes Solitarios se celebra también cada cuatro años, desde Plymouth (Gran Bretaña) hasta Newport (Estados Unidos), sobre una distancia de unos 4.850 kilómetros. Se celebró por primera vez en 1960, cuando ganó sir Francis Chichester, que después dio la vuelta al mundo en su minúsculo yate Gypsy Moth, en los años 1966 y 1967. Las primeras regatas de veleros en unos Juegos Olímpicos se celebraron en 1896. Las regatas han formado parte del programa olímpico desde entonces, pero las clases de embarcaciones han cambiado con cierta frecuencia. Los Juegos Olímpicos de 1996 tuvieron ocho clases: Tornado, Laser, 470 (hombres y mujeres), Europa, Soling, Star, Finn, y la clase Mistral de windsurf (hombres y mujeres).
Los primeros navegantes fueron, probablemente, los pescadores de la época prehistórica, que disfrutaban de su tiempo libre navegando o compitiendo con sus embarcaciones de vela. Barcos de recreo suntuosamente decorados fueron mantenidos por las clases privilegiadas de las antiguas civilizaciones de Egipto, China, Grecia y Roma; sin embargo, estos barcos eran, normalmente, embarcaciones militares o comerciales con aditamentos de lujo. Los primeros barcos diseñados exclusivamente para el recreo fueron encargados por la nobleza y los comerciantes holandeses, a principios del siglo XVII. La palabra yate es un diminutivo de la palabra holandesa jachtschiff (‘barco de caza’), un velero muy manejable que tenía entre 14 y 20 m de eslora. Más tarde, en el siglo XVII, Carlos II popularizó el deporte en Inglaterra después de recibir un yate como regalo del pueblo holandés. En 1720, la primera organización formal de entusiastas de los yates, el Cork Water Club, ahora Royal Cork Yatch Club, fue fundado en Irlanda. La organización más antigua todavía existente es el Royal Yatch Squadron, fundado en 1815 en Cowes, en la isla de Wight, con el nombre de Royal Yatch Club of England. El yate estadounidense America ganó una regata internacional en Cowes en agosto de 1851, lo que sirvió de estímulo para los navegantes de este país. La Copa América, un trofeo llamado así en honor al yate del mismo nombre, se convirtió en el premio más famoso después de ser entregado al New York Yatch Club en 1857. El trofeo pasó de Estados Unidos al Royal Perth Yatch Club de Australia en 1983, pero en 1987 fue recuperado por Estados Unidos. La navegación con yates vivió una auténtica revolución en el siglo XIX por la aparición de varios tipos de embarcaciones propulsadas a motor. El desarrollo posterior de propulsión para los barcos se aceleró tremendamente tras la exitosa demostración en 1887 de un barco propulsado por un motor de combustión interna de dos cilindros. La vela se fue trasformando gradualmente, comenzando en 1890, con el desarrollo de la clase única, cuyos barcos entre 2 y 12 m de eslora y relativamente baratos de construir y mantener en comparación con otros barcos, atrajeron a miles de entusiastas de la vela.
Los últimos años del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX supusieron el comienzo de los grandes yates a motor, muchos de los cuales rivalizaban en lujo con líneas comerciales. Al mismo tiempo, los constructores de yates produjeron barcos a un precio módico, equipados con motores de combustión interna. A pesar de la creciente popularidad de los barcos con motor, los barcos de vela dominaron el deporte hasta el final de la II Guerra Mundial. La Copa América continuó y se desarrollaron competiciones de pequeñas embarcaciones de clase única, como Sunfish, Laser, Lightning, Star, Optimist y Snip de mayor tamaño. También se dieron cambios significativos en la propulsión de los yates. Por razones económicas, los vapores enormes de principio de siglo fueron reemplazados gradualmente por cruceros con cabina, más pequeños y menos costosos, equipados con motores de gasolina o diesel. Después de la II Guerra Mundial, los yates de vela y de motor, adquirieron una popularidad sin precedentes entre los aficionados a este deporte, gracias a un aumento general de los ingresos personales, y la producción en serie de muchos tipos de barcos de bajo coste: el uso de la fibra de vidrio y el aluminio para los cascos y el nailon para las velas redujeron los gastos de mantenimiento. Además, muchos propietarios de barcos pequeños transportaban sus embarcaciones en un tráiler desde una zona a otra. A finales de la década de 1980, millones de personas de todo el mundo participaban en actividades de recreo con yates, tanto en aguas interiores como en oceánicas. Miles de puertos deportivos se establecieron para amarrar los barcos y satisfacer sus necesidades.
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