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República Checa

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Bandera e himno de República ChecaBandera e himno de República Checa
Esquema
7.8

La República Checa

Las diferencias entre checos y eslovacos culminaron en las elecciones parlamentarias de junio de 1992. El centro derecha, representado por el Partido Demócrata Cívico de Václav Klaus fue el vencedor en la zona checa, y el antimonetarista y muy nacionalista Movimiento para una Eslovaquia Democrática de Vladimir Meciar obtuvo el porcentaje superior de votos en la zona eslovaca. Los líderes checos y eslovacos negociaron rápidamente el final de la República de Checoslovaquia. Eslovaquia declaró su soberanía en julio de 1992, por lo que Václav Havel dimitió como presidente del Estado federado.

En enero de 1993 la federación checoslovaca se disolvió, y se crearon dos nuevos Estados independientes, la República Checa y la República Eslovaca. Los dos países continuaron manteniendo vínculos muy estrechos, especialmente en relaciones comerciales. Sin embargo, su posterior evolución política y económica divergía. Václav Havel fue elegido presidente de la República Checa en febrero de 1993. Bajo el mandato del primer ministro Václav Klaus, el gobierno checo alentó a los empresarios y aumentó la emisión de nuevos bonos de privatización. Después del declive a comienzos de la década de 1990, la economía checa empezó a recuperarse. La inflación y el desempleo disminuyeron, y el país atrajo la inversión extranjera.

La situación política también ha sido estable. El gobierno de Klaus mantuvo su prestigio interno, mientras que disminuyó el apoyo a los grupos extremistas de izquierda y de derecha.

En 1995, el producto nacional bruto aumentó un 5%, la inflación se mantuvo en torno al 7,9% y la deuda interna se incrementó. En el campo político, el país asiste a una clara polarización, como reflejan las elecciones legislativas celebradas el 31 de mayo y el 1 de junio de 1996; tan sólo se presentaron 16 grupos políticos frente a los 111 que lo hicieron en 1992, con dos fuerzas dominantes: el Partido Demócrata Cívico, con Václav Klaus al frente, y el Partido Social Demócrata Checo, encabezado por Milos Zeman.

En noviembre de 1996 se celebraron las primeras elecciones al Senado, creado en 1995 y que constituye la cámara alta del Parlamento. Esta convocatoria dio la victoria al partido en el poder, el Partido Demócrata Cívico (ODS), por un estrecho margen, ya que después de cuatro vueltas electorales tan sólo consiguió 32 de los 81 escaños. El Partido Social Demócrata Checo obtuvo 25 escaños, quedando en segundo lugar. Con 13 escaños, la Unión Democrática Cristiana se convirtió en la tercera fuerza más representada en el Senado. Estos resultados reflejan el descontento de un gran sector de la población ante la política económica del primer ministro checo.

La coalición de Klaus, formada por tres partidos de centro-derecha (el Partido Demócrata Cívico, la Unión Democrática Cristiana y la Alianza Cívica Democrática), contó con una mayoría en el Congreso de Diputados, la cámara baja del Parlamento, entre 1992 y 1996. Pero a principios de junio de 1996 ésta perdió la mayoría parlamentaria por un escaso margen, y Klaus tuvo que hacer concesiones al Partido Social Demócrata, de centro-izquierda, para formar un gobierno minoritario respaldado por este último, constituido en el mes de julio.

A finales de noviembre de 1997, el primer ministro presentó su dimisión ante el presidente Václav Havel, previa solicitud de éste, debido a la presunta implicación de Klaus en un escándalo de financiación ilegal. La dimisión estuvo precedida por la renuncia de ocho de sus ministros y por las masivas protestas ciudadanas ante las negativas consecuencias que el proceso de liberalización de la economía checa estaba generando entre amplios sectores de la sociedad. Havel encomendó a Josef Tosovsky, director del Banco Central Checo, la formación de un gobierno de transición básicamente tecnócrata. Poco después, en enero de 1998, Havel fue reelegido jefe de Estado por parte del Parlamento checo.

En las elecciones legislativas anticipadas celebradas los días 18 y 19 de junio del año siguiente, el Partido Demócrata Cívico perdió la mayoría, pese a lograr, no obstante, el 27,7% de los votos emitidos, lo que le convirtió en la segunda fuerza política, detrás de los socialdemócratas, respaldados por el 32,3% de los electores. Su candidato, Milos Zeman, formó un gobierno minoritario un mes más tarde.

El nuevo ejecutivo socialdemócrata contó, tras el acuerdo al que llegaron sus respectivos dirigentes, con el apoyo parlamentario del ODS. Este hecho provocó las críticas del resto de los partidos, de la opinión pública —que deseaba un cambio político real, razón por la cual había concedido su apoyo a la izquierda tras varios gobiernos de derecha— y del propio presidente de la República, que recelaba de una mayoría parlamentaria tan amplia, capaz de reducir sus ya de por sí menguados poderes.

La solicitud de ingreso en la Organización del Tratado del Atlántico Norte, cursada por varios países de la Europa del Este a lo largo de la década de 1990, fue atendida, y en marzo de 1999 la República Checa, Polonia y Hungría pasaron a ser miembros de pleno derecho de la Alianza Atlántica.

En las elecciones generales celebradas en junio de 2002, la victoria fue para el Partido Social Demócrata Checo, que recibió aproximadamente el 30% de los sufragios y obtuvo 70 escaños. Detrás quedaron el Partido Demócrata Cívico (58 diputados) y el Partido Comunista de Bohemia y Moravia (41). En virtud de estos resultados, Havel encargó formar gobierno al líder socialdemócrata, Vladímir Spidla, quien se convirtió en primer ministro de un ejecutivo de coalición en el que también ingresaron los democristianos de la Unión Cristiano Demócrata y los liberales de la Unión de la Libertad.

En marzo de 2003, tras haber concluido durante el mes anterior el mandato presidencial de Havel, Václav Klaus fue elegido para ejercer la jefatura del Estado. El día 16 del mes siguiente, la República Checa y otros nueve países firmaron en Atenas el Tratado de Adhesión a la UE. En junio de ese mismo año, se celebró un referéndum vinculante en el que más del 77% de los votantes dio su apoyo al proceso de integración y aprobó el ingreso checo en la UE, hecho que se produjo el 1 de mayo de 2004. La población respaldó así la vocación europeísta del gobierno de Spidla, cuya reforma fiscal, en cambio, había recibido severas críticas. De hecho, en junio de ese mismo año, en las primeras elecciones al Parlamento Europeo celebradas en el país, los socialdemócratas cosecharon unos pésimos resultados (quedaron en quinto lugar). Como consecuencia de ello, el primer ministro tuvo que someterse a una moción de confianza en el Comité Ejecutivo del Partido Social Demócrata; la superó, pero con un escaso respaldo. Dadas estas circunstancias, Spidla renunció tanto a la jefatura del gobierno como a la presidencia de su partido. En julio de ese año 2004, Klaus encargó formar gabinete al socialdemócrata Stanislav Gross, hasta entonces viceprimer ministro y ministro del Interior. Salpicado por un escándalo de corrupción, Gross dimitió en abril de 2005, por lo que Klaus designó primer ministro al también socialdemócrata Jiri Paroubek, el cual desempeñaba la cartera de Desarrollo Regional.

En las elecciones legislativas de junio de 2006, los 200 escaños de la Cámara de Diputados se repartieron entre el Partido Demócrata Cívico (81), el Partido Social Demócrata (74), el Partido Comunista (26), el Partido Popular-Unión Cristiano Demócrata (13) y los Verdes (6). Se producía así un empate entre los dos grandes bloques que aspiraban a gobernar: por el centro-derecha, el Partido Demócrata Cívico y el Partido Popular-Unión Cristiano Demócrata, más los Verdes (en principio, inclinados a coligarse con los partidos liberales conservadores); y, por el centro-izquierda, socialdemócratas y comunistas. Ante esta situación, Klaus encomendó a Mirek Topolanek, como líder de la formación con mayor representación parlamentaria, que iniciara las que se presentaban como difíciles negociaciones para la formación de gabinete. El gobierno finalmente conformado por Topolanek no tardó en sufrir su primera derrota, ya que, en octubre de ese año, perdió el apoyo del legislativo al no superar una moción de confianza votada en la cámara; como consecuencia de ello, durante ese mismo mes, Topolanek dimitió.

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