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Resultados en Windows Live® Epístolas a los CorintiosArtículo de la enciclopedia
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Epístolas a los Corintios, dos epístolas del Nuevo Testamento escritas por san Pablo a la Iglesia de la antigua ciudad griega de Corinto. Es probable que la primera fuera escrita en el 54 d.C. y la segunda en el 55 d.C. Durante la vida de Pablo, Corinto era una de las ciudades más importantes del Imperio romano. Servía como puente comercial entre Oriente y Occidente, atrayendo a inmigrantes, mercaderes, comerciantes y viajeros de todas las regiones del Mediterráneo. Sus habitantes, provenientes de diversas culturas, mantuvieron numerosas costumbres sociales y creencias religiosas traídas de sus lugares de origen. Por otra parte, los corintios eran muy conocidos por su hedonismo y lasitud moral. Por eso, la Iglesia de Corinto se veía expuesta a una multitud de hábitos y creencias, y a una corrosiva atmósfera de inmoralidad pública, todo lo cual alentaba la relajación de las costumbres y las tendencias escisionistas en la comunidad cristiana, de mayoría gentil.
Pablo escribió 1 Corintios en parte para responder a preguntas formuladas en Corinto en relación a determinadas prácticas sociales y religiosas, en parte debido a los informes que indicaban que los cristianos se dividían en facciones y toleraban la inmoralidad y también para exponer sus puntos de vista sobre la resurrección. En los capítulos 1 al 4 Pablo aborda el problema de las facciones, diciendo a los corintios que todos los que predican el Evangelio y que creen en él son 'colaboradores de Dios' (3,9). Pasando a continuación a los problemas de indignidad y corrupción (5 y 6) amonesta con severidad a la congregación por tolerar prácticas de 'una inmoralidad tal que no se da ni entre los gentiles' (5,1). A renglón seguido les insta: 'Arrojad de entre vosotros al malvado' (5,13). La parte más importante de 1 Corintios (capítulos 7 al 14) incluye las respuestas de Pablo a las preguntas formuladas por la comunidad acerca del matrimonio, del 'ornato de las mujeres', de la forma cristiana de celebrar la Cena del Señor y de los dones espirituales (carismas). Pablo consideraba al matrimonio a la luz de su creencia en el inminente advenimiento de un nuevo mundo (7,29-31). Exhorta a los cristianos a evitar cualquier compromiso que pudiera 'crear obstáculo alguno al Evangelio de Cristo' (9,12). A partir de esta convicción y preocupación, Pablo prefiere y aboga por el celibato (7,7-8). Sin embargo, a quienes 'no pueden contenerse' les recomienda que 'mejor es casarse que abrasarse' (7,9). Recrimina a los corintios la manera impropia de celebrar la Cena del Señor (11,17-34), recordándoles cómo el propio Cristo se comportó durante la cena que conmemora este sacramento. Por último, en relación al tema del valor relativo de los diversos dones espirituales (capítulos 12 al 24), Pablo exalta el amor o la caridad (capítulo 13). El capítulo 15 está dedicado por entero a la resurrección. La primera epístola a los corintios contiene numerosos pasajes dignos de mención. Las creencias de Pablo sobre la crucifixión (1,18-2,2) y la resurrección (capítulo 15), han influido de modo muy profundo sobre el pensamiento cristiano. Los himnos a la caridad (capítulo 13) y a la inmortalidad (15,35-55) se cuentan entre los pasajes más poéticos del Nuevo Testamento.
La segunda epístola a los corintios presenta numerosos problemas, difíciles para los especialistas. El motivo por el que fue escrita puede deducirse tan sólo a partir del propio texto. Además, muchos estudiosos creen que se trata de un texto compuesto, ya que algunos párrafos parecen fuera de contexto o tienen un tono diferente. Al parecer, poco después de escribir la primera epístola a los corintios, llegó a Corinto un grupo de maestros de Palestina. Sostenían ser 'ministros de Cristo' (11,23), hacían hincapié en su origen israelita (11,22) y se presentaron a sí mismos como auténticos 'ministros de justicia' (11,15). Pablo, quien al principio los denomina de forma sarcástica 'superapóstoles' (11,5) y a continuación los denuncia como 'falsos apóstoles, trabajadores engañosos' (11,13), fue objeto de sus ataques (11,6-9). Para restablecer su autoridad, Pablo visitó Corinto. Sin embargo, esta visita fue al parecer breve y triste (2,1) y no resolvió la crisis. En la misma época la autoridad de Pablo fue puesta en entredicho por otro acto de desobediencia que no se especifica (2,5-11). Entretanto Pablo despachó una airada carta —lo más probable es que fuera de la ciudad jónica de Éfeso— donde defiende de un modo encendido su apostolado y exige que la persona desobediente sea castigada. Cuando se le informa que los corintios recibieron y en general obedecieron su carta (7,5-8), Pablo escribió a los corintios otra epístola (la mayor parte de la segunda todavía se conserva) desde Macedonia. En ella expresaba su gratitud y gozo, solicitando clemencia para el desobediente castigado (2,5-11) y en general se explaya acerca de la relación adecuada entre un apóstol y su congregación (2,14-6,13; 7,2-4). La mayoría de los especialistas cree que la carta en la que Pablo expresa su enojo — que suele denominarse 'carta intermedia'— es 2 Corintios (6,14-7,1; 10-13). La importancia de 2 Corintios reside ante todo en los detalles relativos a la vida y ministerio de Pablo, y a su personalidad y carácter forjados en situaciones de tensión.
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