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Esquema
Introducción; Periodo Koryo (918-1392); La dinastía Li (Yi); Gobierno japonés (1910-1945); Partición de la posguerra
Durante los siglos XVII y XVIII la dinastía Li disfrutó en líneas generales de reyes capaces y administraciones competentes, aunque se produjeron periódicamente virulentos enfrentamientos entre facciones. En el terreno social, la elite aumentó gradualmente con la incorporación de personas deseosas de ascender, y en el terreno económico tuvo lugar un inmenso crecimiento de la economía monetaria y del sistema de mercado. Estos complejos cambios agotaron gravemente el sistema político y social de los Li (Yi), que en el siglo XIX comenzó a derrumbarse. El cristianismo, introducido en 1784 desde China y propagado de forma encubierta después de 1836 por misioneros católicos clandestinos de origen francés, situó a las instituciones y a los valores del país bajo una presión aún mayor. En 1864 un nuevo movimiento político trató de afrontar estos retos: Taiwon, padre del rey-niño Kojong, se hizo con el poder, prohibió el cristianismo y rechazó las intervenciones militares por parte de Francia (1866) y de Estados Unidos (1871). Al mismo tiempo trató de eliminar la corrupción y restaurar el prestigio del Estado. Sin embargo, la reacción política desencadenada por estas reformas, desembocó en la caída del propio Taiwon. En 1876 los japoneses obligaron a Corea a establecer relaciones diplomáticas con su país, debilitando de este modo los tradicionales lazos de unión de Corea con China. China, a su vez, trató de neutralizar a Japón fomentando las relaciones de Corea con países occidentales, comenzando con el tratado entre Corea y Estados Unidos de 1882. Durante los siguientes años, Corea llevó a cabo numerosos esfuerzos con el fin de lograr la modernización y la reforma, pero se vieron frustrados por la continua influencia de potencias extranjeras. La victoria japonesa sobre China (1895) y Rusia (1905) llevó a la anexión de Corea a Japón en 1910.
La dominación japonesa de Corea comenzó con el Tratado de Protectorado (1905), impuesto al país tras la Guerra Ruso-japonesa, por el cual Japón asumía el control de las relaciones exteriores de Corea, así como de sus fuerzas armadas y cuerpos de seguridad, su moneda y banca, sus comunicaciones y cualquier otra función vital. Estos cambios fueron tenazmente soportados por todos los coreanos, desde el rey Kojong hasta los ejércitos guerrilleros. La anexión formal se dio tras quedar patente que los coreanos nunca aceptarían una soberanía nominal bajo el control japonés. Entre 1910 y 1918 Japón consolidó su gobierno deshaciéndose de los nacionalistas, recuperando el control del sistema agrario e imponiendo rígidos cambios administrativos. En 1919 estas medidas, junto con la demanda generalizada de autodeterminación nacional posterior a la I Guerra Mundial, derivaron en un movimiento en el que millones de coreanos tomaron las calles en manifestaciones pacíficas por la independencia, pero carentes de apoyo extranjero, con un poder japonés todavía fuerte, el movimiento fue brutalmente reprimido. En los siguientes años Japón reforzó su control, persiguiendo a los movimientos nacionalistas. Los esfuerzos dirigidos a la asimilación, con medidas tan draconianas como la prohibición del idioma coreano e incluso de apellidos coreanos, sólo cesaron con la derrota japonesa en la II Guerra Mundial.
Poco antes de finalizar la guerra del Pacífico, Estados Unidos y la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) acordaron la división de Corea por el paralelo 38 con el propósito de aceptar la rendición de las tropas japonesas. Sin embargo, ambas potencias utilizaron su presencia para lograr gobiernos aliados. La URSS suprimió a los nacionalistas moderados en el norte y apoyó a Kim II Sung, un comunista que había dirigido guerrillas anti-japonesas en Manchuria. En el sur existía un movimiento izquierdista bien organizado, con varios grupos nacionalistas de derechas en la oposición. Al no poder encontrar un mediador apropiado que pudiera reconciliar ambas fuerzas, Estados Unidos terminó por suprimir las fuerzas de izquierda, apoyando a Syngman Rhee, un nacionalista que se había opuesto a los japoneses y había vivido en el exilio en Estados Unidos. Todos los coreanos esperaban la unificación, pero en el marco de la Guerra fría, las conferencias de unificación americano-soviéticas (1946, 1947) acabaron en mutua desconfianza. En 1947 ambas potencias comenzaron a organizar gobiernos separados. Estados Unidos convocó elecciones en 1948, con la supervisión de las Naciones Unidas, dirigidas a la creación de la República de Corea en agosto de 1948. En septiembre de 1948 el norte estableció la República Democrática Popular de Corea. El 25 de junio de 1950, las fuerzas de la República Popular cruzaron el paralelo 38, iniciando así la guerra de Corea. Cincuenta años más tarde, los dos presidentes de las dos Coreas, el norcoreano Kim Yong Il y el surcoreano Kim Dae Jung, celebraron desde el 13 hasta el 15 de junio de 2000 en Pyongyang la primera cumbre entre ambos países desde la separación. En aquella histórica reunión, ambos países adoptaron un principio de acuerdo para establecer relaciones diplomáticas. El proceso hacia una futura reconciliación vivió dos importantes y simbólicos episodios ese mismo año. En la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos desarrollados en la ciudad australiana de Sydney, las delegaciones de ambos estados desfilaron unidas; por otra parte, Jung fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz.
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