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Esquema
Tras la derrota española, Aguinaldo volvió a las islas el 19 de mayo y proclamó la república independiente de Filipinas. Sin embargo, según los términos del Tratado de París (10 de diciembre de 1898), España se vio obligada a ceder el archipiélago a Estados Unidos a cambio de 20 millones de dólares, y el 21 de diciembre éstos proclamaron el inicio de un gobierno militar estadounidense. Aguinaldo y sus colaboradores se negaron a reconocer la dominación estadounidense. En Malolos, en Luzón central, se estableció un gobierno provisional filipino el 23 de enero de 1899. La tensión se incrementó, y el 4 de febrero comenzaron las hostilidades en Manila cuando una patrulla filipina provocó un incendio en un cuartel estadounidense. Las tropas de Estados Unidos derrotaron a los insurrectos, por lo que en noviembre de 1899 los filipinos volvieron a las actividades guerrilleras. Aguinaldo fue capturado el 23 de marzo de 1901 y prestó juramento de lealtad a los Estados Unidos en abril, pero continuaron las luchas esporádicas durante otro año, lo que hizo que se mantuviera un ejército de ocupación de 150.000 hombres. Al finalizarse la insurrección en 1902, el gobierno civil estadounidense reemplazó a la autoridad militar y el 4 de julio de 1902, William Howard Taft, posterior presidente de los Estados Unidos, se convirtió en el primer gobernador civil. La Constitución Filipina de 1902 estipulaba el establecimiento de un sistema bicameral y, cinco años después, el 6 de octubre de 1907, la asamblea filipina abrió la primera sesión, con una cámara baja elegida y la cámara alta cuyos miembros fueron nombrados por los estadounidenses.
La política estadounidense pronto comenzó a influir en el curso de los acontecimientos en las islas. Taft y sus sucesores inmediatos no estaban dispuestos a delegar mucha autoridad a los filipinos. Con la elección de Woodrow Wilson como presidente de Estados Unidos en 1912, se adoptó una nueva política. En 1916 la Ley Jones instituyó un Senado electo y prometió la independencia definitiva. Sin embargo, estas actitudes se frenaron con la elección de Warren G. Harding como presidente estadounidense en 1920. Harding, en 1921, nombró una comisión para investigar la situación política y económica de las islas. Poco después, el general Leonard Wood, director de la comisión, fue nombrado gobernador general. En su informe, la comisión declaró que la independencia inmediata podría ser 'una traición al pueblo filipino'. Wood, apoyándose en los dictámenes de la comisión, se opuso amargamente a los filipinos independentistas, entre los que se encontraban Manuel Luis Quezón, presidente del Senado filipino, Sergio Osmeña, presidente de la Cámara de los Representantes antes de 1922, y Manuel Roxas y Acuña, presidente después de esa fecha.
Con la elección de Franklin D. Roosevelt en 1932 como presidente estadounidense, la política oficial cambió de nuevo. El 13 de enero de 1933, el Congreso de los Estados Unidos aprobó la Ley Howes-Cutting que garantizaba la independencia filipina en el plazo de 12 años, aunque Estados Unidos se reservaría bases militares y navales e impondrían tarifas y cuotas a las exportaciones filipinas. Los filipinos rechazaron la ley. Dirigido por Quezón, el Senado filipino defendió una nueva ley y consiguió el apoyo del presidente Roosevelt. La Ley Tydings-McDuffie, aprobada en 1934, garantizaba la independencia absoluta y completa en 1946 y, mientras tanto, se autorizaba un gobierno autónomo supervisado por los Estados Unidos, pero con un presidente filipino elegido por votación nacional y una Constitución. El presidente Roosevelt aceptó la Constitución, y el pueblo filipino la ratificó en el plebiscito del 14 de mayo. El gobierno autónomo se estableció formalmente el 15 de noviembre, con Quezón como primer presidente. En 1941 fue reelegido.
Los aviones japoneses atacaron Filipinas el 8 de diciembre de 1941 (un día después del ataque japonés a la base estadounidense de Pearl Harbor) y dos semanas más tarde comenzó una invasión a gran escala que permitió a los japoneses entrar en Manila el 30 de diciembre. Posteriormente fueron derrotadas las tropas estadounidenses refugiadas en Batan y en la isla de Corregidor. Las promesas niponas de crear una república filipina teóricamente independiente hizo que contaran con el apoyo de dirigentes filipinos, como Emilio Aguinaldo y José Laurel, nombrado presidente del gobierno independiente, proclamado en octubre de 1943. La posterior ocupación y el desarrollo bélico causó la destrucción de las islas que soportaron la actividad de guerrillas comunistas, opuestas a cualquier tipo de imperialismo, y la contra ofensiva estadounidense. Tras el triunfo en la batalla naval del golfo de Leyte, en octubre de 1944, los ejércitos estadounidenses volvieron a Filipinas bajo el mando del general Douglas MacArthur, que había sido comandante militar en las islas antes del ataque japonés. El 2 de septiembre de 1945 los japoneses se rindieron oficialmente. Quezón murió en 1944 y le sucedió Sergio Osmeña, su vicepresidente. El gobierno volvió a Manila en 1945, y el 23 de abril de 1946, Roxas fue elegido presidente, con Elpidio Quirino como vicepresidente. Para ayudar a la rehabilitación de las islas, los Estados Unidos establecieron relaciones comerciales preferenciales y concedieron a las islas varios cientos de millones de dólares en concepto de ayuda para su rehabilitación y como compensación por los daños de guerra.
La República de Filipinas se proclamó oficialmente el 4 de julio de 1946. Además del problema de la reconstrucción material del país, el nuevo Estado tuvo que enfrentarse con luchas internas. En Luzón central, el Hukbalahaps (o huks) un grupo comunista guerrillero que actuó contra los japoneses, organizó un gobierno rebelde con sus propios órganos militares, civiles y administrativos. Demandaban la colectivización de las tierras de cultivo y la abolición del arrendamiento agrícola, e hicieron de Luzón su plaza fuerte. La cooperación filipina con los Estados Unidos se convirtió en la tónica de la política de posguerra. En 1947 se arrendaron bases militares a Estados Unidos por un periodo de 99 años, acortado a 25 años en 1959. Un plebiscito celebrado en marzo de 1948 ratificó una enmienda a la Constitución filipina que daba a los ciudadanos estadounidenses iguales derechos económicos que a los filipinos. El vicepresidente Quirino, que pasó a ser el presidente en funciones a la muerte, en abril de 1948, del presidente Roxas, triunfó en las elecciones de 1949. En 1949 y en 1950 la rebelión de los huks cobró mayor importancia. El gobierno entabló negociaciones de paz con Japón en septiembre de 1951, pero las conversaciones se suspendieron a principios de 1952 debido a las demandas filipinas de 8.000 millones de dólares por daños de guerra. Pendiente de la indemnización, la legislatura filipina se negó a ratificar el tratado de paz.
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