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Resultados en Windows Live® Clodoveo I (c. 466-511), rey de los francos (481-511) y primer monarca destacado de la dinastía Merovingia. Sucedió en el 481 a su padre, Childerico I, como rey de los francos salios. Su reinado se centró fundamentalmente en unir a los francos salios del norte del Rin con los francos ripuarios del bajo Rin, y comenzó con la victoria en la batalla de Soissons, obtenida en el año 486 sobre Siagrio, el último gobernador romano en el norte de la Galia. En torno al 493, cuando se casó con la princesa burgundia Clotilde (posteriormente canonizada como santa Clotilde), Clodoveo I había derrotado a muchos príncipes de escaso rango cuyos territorios rodeaban su capital, situada en Soissons. En el 496 entró en conflicto con la confederación de las tribus germánicas conocidas como alamanes, que habitaban las tierras orientales de sus dominios. Según la leyenda, pudo derrotar a sus enemigos gracias a la invocación a Dios que hizo su esposa, de religión cristiana. Clotilde fue ciertamente un instrumento clave en la conversión de Clodoveo al cristianismo, siendo bautizado en el 496 en la iglesia que siglos después se convertiría en la catedral de Reims. Llegó a ser la principal figura del cristianismo de toda la Galia y recibió el apoyo de la Iglesia en todas sus campañas. Continuó luchando contra los alamanes, quienes fueron sometidos completamente hacia el año 506; al año siguiente, los visigodos fueron derrotados de forma decisiva cuando su rey, Alarico II, fue muerto por Clodoveo en la batalla que tuvo lugar cerca de Poitiers, en Vouillé. Clodoveo convirtió París en la capital del reino franco, el cual abarcaba entonces la mayor parte de la actual Francia y el suroeste de Alemania. De acuerdo con la costumbre salia, repartió su reino entre sus cuatro hijos.
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