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Resultados en Windows Live® Sofía, ciudad y capital de Bulgaria, en la provincia de Sofía, se encuentra situada en una llanura elevada al pie de la cordillera de los Balcanes, en la parte occidental del país. El monte Vitosha, situado a unos 8 km al sur de la ciudad, se eleva unos 550 metros sobre este paisaje urbano. Aunque Sofía es la mayor ciudad de Bulgaria y su principal centro económico, sus residentes luchan en la actualidad para conseguir la incierta transición entre la economía centralizada y la de mercado. La historia de Sofía se remonta al siglo VII a.C., cuando una tribu de tracios se estableció allí por primera vez. Los ejércitos romanos conquistaron este asentamiento alrededor del año 29 a.C., y construyeron allí fortificaciones que rodeaban la ciudad. Como consecuencia de la estratégica ubicación de este lugar en las rutas transeuropeas de comercio, incluida la ruta de Belgrado a Estambul, Sofía prosperó hasta el año 441 d.C., cuando los ejércitos de Atila y los hunos la invadieron y saquearon, y arrasaron el asentamiento completamente en el año 447. En el siglo VI, los gobernantes bizantinos recuperaron el control y reconstruyeron la maltrecha ciudad. A principios del siglo VIII, los búlgaros conquistaron Sofía y la incorporaron al primer Imperio búlgaro. El control de la ciudad alternó entre los búlgaros y los bizantinos durante los siglos XI y XII, y se fue convirtiendo en un importante centro comercial. Cuando los turcos invadieron Sofía en 1382, la ciudad entró en un periodo de dominación del Imperio otomano que duró casi 500 años. Los turcos le dieron a la ciudad el nombre de Sofía, por la iglesia de Santa Sofía que data del siglo VI. A lo largo del siglo XVII, la hegemonía turca comenzó a deteriorarse como consecuencia de las presiones sufridas tras varios alzamientos internos y, finalmente, a causa de una ofensiva militar de la Rusia zarista. Sofía fue liberada cuando las tropas rusas vencieron a las fuerzas turcas, y la ciudad fue nombrada capital de la recientemente independiente Bulgaria en 1878. La industria se desarrolló con rapidez en Sofía y su crecimiento económico hizo que llegaran a la ciudad muchas personas procedentes de áreas rurales en busca de trabajo. Durante la II Guerra Mundial, Sofía sufrió graves daños por los bombardeos de los aliados, y Bulgaria pasó a estar bajo el control soviético después de la guerra. Las autoridades comunistas reconstruyeron la ciudad y comenzaron a invertir ambiciosamente en su expansión industrial. En la década de 1960, los habitantes de Sofía podían encontrar trabajo en las miles de empresas productoras de artículos de metal, madera y caucho, así como en las industrias químicas, de equipos electrónicos y procesamiento de alimentos, y equipamientos de transporte. Este rápido crecimiento industrial ha traído consigo un aumento de la contaminación y una disminución de la calidad del agua. Desde principios de la década de 1990, cuando Bulgaria se separó de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, estos problemas medioambientales, combinados con el deterioro de la economía nacional y la carencia de reformas políticas, han sido la causa de grandes manifestaciones públicas en contra del gobierno búlgaro. A pesar de estas dificultades, Sofía es ahora una de las ciudades más bellas y con más historia de Europa. Entre los pintorescos edificios del periodo otomano se incluye la mezquita Buyuk Dzhamiya, del siglo XV, que alza al cielo sus numerosas cúpulas de aguja. La ciudad alberga las sedes de la Universidad de Sofía (1888), de varias escuelas de educación física, tecnología química, ingeniería, silvicultura, minería, economía y bellas artes, de la Academia de Ciencias (1869), de la Academia de Medicina (1972), del Conservatorio Estatal Búlgaro (1904) y de la Biblioteca Nacional Cirilo y Metodio. Entre los numerosos museos de la ciudad cabe destacar el Museo Nacional de Historia Natural, el Museo Arqueológico Nacional, el Museo Etnográfico Nacional, la Galería de Arte Nacional (arte búlgaro y extranjero), el Museo de Historia de Sofía y el Museo Nacional del Movimiento revolucionario de Bulgaria. Entre sus edificios de valor histórico puede verse la capilla de San Jorge, que en un primer momento fueron termas romanas y que constituye la construcción más antigua de la ciudad. Sin embargo, el diseño urbano y la arquitectura de Sofía siguen reflejando la yuxtaposición de los periodos de crecimiento que han definido la ciudad bajo los controles otomano y ruso. Población (2003), 1.076.000 habitantes.
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