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Serbia (en serbocroata, Srbija), república parlamentaria localizada en el sureste de Europa, que limita al norte con Hungría, al noroeste con Croacia, al este con Rumania y Bulgaria, al sur con la Ex-República Yugoslava de Macedonia, al suroeste con Albania, y al oeste con Montenegro y Bosnia-Herzegovina. En el territorio serbio se encuentran las antiguas provincias autónomas de Kosovo, en el sur, y Voivodina, en el norte (administrados por la Organización de las Naciones Unidas, ONU). Englobando estos dos territorios, Serbia tiene una superficie de 88.361 km²; sin ellos, su extensión es de 55.968 km2. La capital de Serbia es Belgrado. Serbia fue una de las seis repúblicas constituyentes de la República Federal Socialista de Yugoslavia. Junto a Montenegro, formó la República Federal de Yugoslavia desde el 27 de abril de 1992 hasta el 4 de febrero de 2003; desde ese día, el Estado fue refundado bajo el nombre de Serbia y Montenegro, y a principios de junio de 2006 se independizó de Montenegro y se convirtió en Estado soberano.
Serbia, situada en la península de los Balcanes, es predominantemente montañosa: los Alpes Dináricos están situados al oeste; las montañas Sar y los Alpes del Norte de Albania (Prokletje) circundan el sur; y las cadenas montañosas de los Balcanes y los Cárpatos se extienden al este. Muchas cumbres de estas alineaciones sobrepasan los 1.800 m de altitud; las más altas se encuentran en el sur, donde las cuencas de Kosovo y Metohija albergan el territorio de la provincia de Kosovo. La región central de Serbia (en serbocroata, umadija o “área boscosa”) es una región accidentada y el área más poblada del país. En el norte están las tierras bajas, fértiles y llanas de la provincia de Voivodina, donde los ríos Sava y Tisza se incorporan al Danubio, que atraviesa Serbia desde la frontera norte con Hungría y fluye hacia el sureste donde forma la frontera con Rumania. El río Morava y sus afluentes drenan la mayor parte del centro y sur del país, antes de cambiar su curso hacia el norte para incorporarse al Danubio. Serbia tiene un clima continental de inviernos fríos y secos y veranos cálidos y húmedos. El promedio de temperaturas en Belgrado es de 1,7 ºC en enero y casi 22,8 ºC en julio. El de precipitaciones varía entre 560 y 1.900 mm, dependiendo de la altura y situación.
Según el censo de 1991, la población de Serbia (incluidas Kosovo y Voivodina) era de 9.791.745 habitantes. En 2008 se estimaba en 10.159.046 habitantes, de los cuales el 40% viven en las dos provincias. Los serbios constituyen casi dos tercios de la población total de Serbia y comprenden casi un 88% de la población, excluyendo Kosovo y Voivodina. Las minorías más destacadas están formadas por musulmanes, croatas, húngaros y albaneses. En Voivodina, más de la mitad de la población es serbia, con una gran minoría étnica húngara. En Kosovo, más del 90% de la población es albanesa; en el censo de 1991, los albaneses constituían el 17% de la población de Serbia. Desde 1991, las pequeñas minorías de croatas que vivían en Voivodina y Belgrado, así como muchos de los musulmanes, principalmente de la región de Novi Pazar, antiguo sanjacado (sandjak) turco en el suroeste, han huido de Serbia. Además, en 1991 se calculaba que unos 2,1 millones de serbios residían en otras repúblicas de la antigua Yugoslavia repartidos así: 1,4 millones (66%) en Bosnia-Herzegovina, 580.000 (28%) en Croacia, menos de 60.000 (3%) en Montenegro, y menos de 50.000 (2%) en Eslovenia y la misma cantidad en la Ex-República Yugoslava de Macedonia. El idioma oficial es el serbio, una de las variantes de la lengua serbocroata. Las minorías también hablan sus propias lenguas, principalmente el albanés y el húngaro. La religión dominante es la rama serbio ortodoxa de la Iglesia ortodoxa oriental, con pequeños grupos de musulmanes, católicos y protestantes. La capital y la ciudad más importante de Serbia es Belgrado (población de 1.119.020 habitantes en 2002). Otras ciudades importantes son Novi Sad, Niš, Subotica, Zrenjanin y Kragujevac.
Las guerras en Croacia y en Bosnia-Herzegovina tuvieron un efecto muy grave en la economía serbia, en la que también repercutieron las sanciones económicas impuestas por la ONU a Serbia (y Montenegro como miembro de la federación hoy ya desaparecida) a causa de su apoyo militar a las fuerzas serbobosnias en Bosnia y que se hicieron efectivas desde el mes de mayo de 1992 hasta los Acuerdos de Dayton (Estados Unidos), firmados el 21 de noviembre de 1995 y ratificados en París el mes siguiente por parte de los presidentes de Croacia, Serbia y Bosnia-Herzegovina. Las sanciones implicaban la prohibición total sobre comercio, la suspensión de las comunicaciones aéreas, la retirada de diplomáticos, el embargo de capital extranjero y la supresión de los intercambios deportivos y culturales. Aunque las sanciones comerciales fueron efectivas de un modo parcial, pues la frontera con Albania sirvió para mantener las importaciones y exportaciones de petróleo, las consecuencias resultaron devastadoras para la mayoría de la población. Entre 1991 y 1992, antes del comienzo de las sanciones, disminuyó en un tercio la producción económica; a finales de 1993, la hiperinflación se disparó más de un 300.000% y, después de numerosas devaluaciones, se estableció un cambio de 700.000 nuevos dinares por dólar estadounidense. Se generalizó el desempleo y muchas industrias casi quebraron por la carencia de materias primas. En octubre de 1994, la suavización de las sanciones a cambio del acuerdo de Serbia para poner fin al apoyo militar y al suministro de armas a los serbios de Croacia y Bosnia, permitieron alguna mejora en la economía. Se empezó a controlar la hiperinflación con la introducción de una nueva moneda conocida como el “super dinar”, equivalente a 1.000 millones de los antiguos dinares, y vinculado al valor del marco alemán. Sin embargo, el grado de recuperación se ve obstaculizado por la cantidad de recursos económicos utilizados en las campañas militares, y la pérdida de muchos hombres y profesionales en edad de reclutamiento que han huido del país desde 1991. El desempleo se mantuvo desde 1993 por encima del 50 por ciento. La economía serbia se basa en la producción agrícola e industrial. Tradicionalmente, Voivodina ha sido el área agrícola más importante; los principales cultivos son trigo, maíz, remolacha (betabel), cáñamo, lino y frutas; también hay actividad ganadera de vacuno, ovino y porcino. Durante mucho tiempo, Serbia fue uno de los principales productores de cobre de Europa y sus industrias se basaban en el procesamiento mineral y la manufactura de tejidos, productos químicos y maquinaria.
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