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Resultados en Windows Live® Pecado originalArtículo de la enciclopedia
Esquema
Pecado original, en la teología cristiana alude a la maldad universal de la especie humana, adscrita por la tradición al primer pecado cometido por Adán. El pecado, en la doctrina cristiana, se considera un estado de alienación o distanciamiento de Dios.
El término pecado original no se encuentra en la Biblia. Los teólogos que defienden la doctrina del pecado original argumentan, sin embargo, que está muy influida por Pablo (Rom. 7), por Juan (1 Jn. 5,19) e incluso por el mismo Jesús (Lc. 11,13). Tras esta enseñanza del Nuevo Testamento yace el punto de vista del mundo de los últimos escritos apocalípticos. Algunos de estos escritos atribuyen el estado corrupto del mundo a una venida prehistórica de Satán, la consecuente tentación de Adán y Eva y la inmersión de la historia humana, desde entonces, en el desorden, la desobediencia y el dolor (2 Esd. 7). En este escenario apocalíptico, Pablo y otros escritores del Nuevo Testamento interpretaron la obra de Cristo como la salvación del hombre frente al tremendo poder del pecado y la maldad heredadas, para siempre, reconciliando a la humanidad con Dios y logrando, de esta forma, la paz.
El declive y caída de Roma a finales del siglo IV y principios del V produjeron una atmósfera apocalíptica similar de crisis y desesperación. En su controversia con el monje romano-británico Pelagio sobre la naturaleza del pecado y la gracia, Agustín fue capaz de hacer un poderoso y efectivo llamamiento a la comprensión apocalíptica paulina destinada al perdón de los pecados. En su elaboración de la doctrina, sin embargo, Agustín aportó una idea extraña a la Biblia: la noción de que la mancha del pecado se transmite de generación en generación mediante el acto de la procreación. Tomó esta idea del teólogo del siglo II, Tertuliano, quien en realidad acuñó la frase pecado original.
Los teólogos medievales mantuvieron la idea del pecado original, añadiéndole ciertas connotaciones. Fue de nuevo defendida en una forma identificable agustiniana para los protestantes reformistas del siglo XVI, sobre todo por Martín Lutero y Juan Calvino. En el pensamiento protestante posterior, la doctrina fue diluida y evitada. Los teólogos liberales protestantes desarrollaron un punto de vista optimista sobre la naturaleza humana, que era incompatible con la idea del pecado original. La amplia crisis de la civilización occidental, que empezó con la I Guerra Mundial, sin embargo, ha alcanzado un interés renovado en la primitiva apocalíptica, concepción del Nuevo Testamento, así como en la doctrina del pecado original. Algunos teólogos ortodoxos, como Karl Barth, Reinhold Niebuhr y Paul Tillich, sin embargo, se mostraron poco inclinados a atribuir la transmisión del pecado a la procreación, en vez de atribuirlo a una sociedad ya corrupta.
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