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Venecia (en italiano, Venezia), ciudad y puerto del noreste de Italia, situada en la región de Véneto y capital de la provincia que lleva su nombre. Se alza sobre un conjunto de 120 islas formadas por un total de 177 canales en el interior de la laguna Ventea, localizada entre las desembocaduras de los ríos Po y Piave, en el extremo septentrional del mar Adriático. Debido a su papel histórico como potencia naval y centro comercial, la ciudad ha sido conocida como la ‘reina del Adriático’. Un ferrocarril y una carretera conectan Venecia con la tierra firme. Largas barras de arena o restingas en el lado exterior de la laguna sirven de protección contra el mar. Las islas sobre las que la ciudad se ha construido están conectadas por unos 400 puentes. El Gran Canal, de unos 3 km de longitud, atraviesa Venecia de noroeste a sureste y divide la ciudad en dos partes casi iguales. El canal de la Giudecca (Judería), de unos 400 m de anchura, separa la isla de la Giudecca, en el extremo sur, del resto de la ciudad. No se permiten vehículos a motor en los estrechos y sinuosos callejones y calles que penetran en la ciudad antigua, y sólo los peatones utilizan los puentes; durante siglos el método de transporte más frecuente ha sido la góndola, un bote de fondo plano impulsado por un solo remo. Hoy día las góndolas son utilizadas principalmente por los turistas; las lanchas motoras transportan casi la totalidad del tráfico de mercancías y pasajeros de Venecia. La Venecia actual ha tenido que hacer frente a numerosos problemas, como el descenso de la población en favor de otras zonas y los daños físicos resultantes de las inundaciones, el hundimiento, la contaminación del aire y el agua y el paso del tiempo que afecta a sus numerosos monumentos. Tras las devastadoras inundaciones de 1966 se emprendió un esfuerzo internacional para preservar la Venecia histórica, coordinado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), gracias a lo cual numerosas estructuras fueron renovadas y conservadas. La ciudad ha sufrido inundaciones durante toda su historia; éstas se producen cuando las mareas altas se combinan con vientos tormentosos y han sido combatidas con algunos experimentos novedosos, como el uso de barreras mecánicas. El hundimiento de los edificios y otras estructuras, causado por el drenaje de los acuíferos subterráneos, se ha intentado solucionar mediante la limitación del uso de aguas subterráneas y la construcción de un acueducto desde los Alpes.
La base económica de Venecia es el turismo; además de la belleza de la arquitectura y los canales, y las numerosas atracciones culturales y artísticas, se celebran festivales cinematográficos y otros acontecimientos que atraen a los visitantes durante todo el año. La ciudad también es famosa por la elaboración de objetos de cristal, espejos y collares, la mayor parte de los cuales se fabrican en la vecina isla de Murano; también es muy conocido el encaje veneciano, elaborado principalmente en la isla de Burano. En tierra firme, en Mestre y Marghera, hay astilleros para la construcción de buques y numerosas plantas industriales químicas, metalúrgicas y de fundiciones. Desde la II Guerra Mundial muchos venecianos se han trasladado a estas zonas continentales en busca de un empleo y una vivienda. La continuación del canal de la Giudecca alcanza el puerto de Marghera, que atiende la mayor parte del tráfico marítimo de la zona.
Venecia se considera una de las ciudades más bellas del mundo, lo que le valió el reconocimiento, por parte de la UNESCO, como lugar Patrimonio de la Humanidad en 1987. Los edificios y decoraciones, en estilos que varían desde el bizantino al renacentista, demuestran un gran logro artístico. Las obras de la escuela veneciana están representadas en los palacios, los edificios públicos y las iglesias de la ciudad. La plaza de San Marcos constituye el centro de la ciudad y su lugar más visitado. En el extremo oriental se encuentran la catedral de San Marcos y el palacio del Dux (o palacio Ducal), los dos edificios más importantes e impresionantes de la ciudad. La catedral, comenzada en el año 828 aproximadamente, restaurada después de un incendio en el año 976 y reconstruida entre 1047 y 1071, es un magnífico ejemplo de arquitectura bizantina. El palacio, comenzado en el año 814 aproximadamente, destruido cuatro veces por los incendios y cada vez reconstruido a escalas más grandiosas, es un espléndido edificio gótico con algunos elementos del renacimiento temprano. El lado norte de la plaza está ocupado por la Procuratie Vecchie (1496) y el lado sur por la Procuratie Nuove (1584), ambos de estilo renacentista italiano. Durante la época de la república veneciana estos edificios fueron residencia de los nueve procuradores o magistrados, entre los que se elegía al dogo (dux) o magistrado jefe. Junto a los dos palacios y su anexo, el Atrio de Fabbrica Nuova (1810), se extienden soportales que cobijan cafés y tiendas. Cerca del palacio Ducal hay dos famosas columnas de granito erigidas en 1180, una con el león alado de que representa a san Marcos y otra con san Teodoro de Studium sobre un cocodrilo. El rasgo más llamativo de la ciudad es el campanile o campanario de San Marcos, de unos 91 metros de altura; fue construido entre el 874 y 1150 y reconstruido después de su derrumbamiento en 1902. En la parte trasera del palacio Ducal se halla el famoso puente de los Suspiros, que conecta el palacio con las prisiones públicas y fue la vía por la que eran llevados los presos a los tribunales. El más famoso de los tres puentes que cruzan el Gran Canal es el Rialto (1588), delimitado por una doble fila de tiendas. El Gran Canal, la principal arteria de tráfico de Venecia, discurre paralelo a los antiguos palacios de la aristocracia veneciana, entre los que hay numerosos edificios de gran valor histórico y arquitectónico. Más al norte, cerca de la laguna, se encuentra la iglesia de San Giovanni en Bragora (siglo XV), un edificio con cúpulas y columnas de estilo gótico italiano que fue antiguamente el panteón de los dogos. En las cercanías se halla el monumento más grandioso de Venecia, la estatua ecuestre del general veneciano Bartolomeo Colleoni (siglo XV), obra del artista florentino Andrea del Verrocchio. Cerca se encuentra el Arsenal (los antiguos astilleros para la construcción naval) y los jardines públicos. Las islas forman una barrera hacia el Este, fuera de la laguna, que forma El Lido, centro turístico internacional. Hay en toda la ciudad grandes museos, como el Ca’ d’Oro, situado en un palacio gótico junto al Gran Canal, así como iglesias históricas. La Librería Vecchia (‘Antigua Biblioteca’) alberga unos 13.000 manuscritos y más de 800.000 libros, algunos de enorme valor. En 1868 se fundó la Universidad de Venecia.
La región fue habitada en la antigüedad por los vénetos. De acuerdo con la tradición, la ciudad se fundó en el año 452 d.C., cuando los habitantes de Aquilea, Padua y otras ciudades del norte de Italia se refugiaron en las islas de la laguna al huir de las tribus germánicas que invadieron Italia durante el siglo V. Establecieron su propio gobierno, que presidían doce tribunos para cada una de las doce islas principales. Aunque nominalmente formaba parte del Imperio romano de Oriente, Venecia fue prácticamente autónoma. En el año 697 los venecianos organizaron la ciudad como una república gobernada por un dogo (dux), elegido entre uno de los miembros de las familias aristocráticas venecianas y que, una vez elegido, ocupaba el cargo de por vida. Las disensiones internas alteraron el curso del gobierno durante el siglo siguiente, pero la amenaza de la invasión extranjera unió a los venecianos, que rechazaron con éxito los ataques de los sarracenos en el año 836 y de los húngaros en el 900. En el año 991 Venecia firmó un tratado comercial con los sarracenos, hecho que inició la política veneciana de comercio con los musulmanes, preferible a tener que luchar contra ellos. Las Cruzadas y el desarrollo resultante del comercio de los productos asiáticos consolidaron a Venecia como el centro comercial con Oriente más importante. La república sacó gran provecho de la partición del Imperio bizantino en 1204, y políticamente se convirtió en la potencia europea más fuerte del mar Mediterráneo. El crecimiento de la enriquecida aristocracia dio lugar a un intento de los nobles de adquirir el control político y, aunque era nominalmente una república, a finales del siglo XIII Venecia se convirtió en una rígida oligarquía. En los siglos XIII y XIV Venecia se vio envuelta en una serie de guerras con Génova, su principal rival comercial. En la guerra de 1378-1381, Génova hubo de reconocer la supremacía veneciana. Las guerras de conquista permitieron que Venecia se anexionara territorios vecinos, lo que la llevó al enfrentamiento con Milán, Florencia y Ferrara. A finales del siglo XV, la ciudad-estado era la principal potencia marítima del mundo cristiano. El comienzo de las invasiones turcas a mediados del siglo XV marcó la decadencia de la supremacía veneciana; además, tuvo que afrontar los ataques de invasores extranjeros o de otros estados italianos, por lo que su poder se desvaneció; el descubrimiento del navegante portugués Vasco da Gama de una ruta marítima a las Indias alrededor del cabo de Buena Esperanza en 1497-1498 aceleró su decadencia. En 1508 Maximiliano I, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, y el rey de Francia Luis XII —a los que se adhirieron España, Hungría, el papa Julio II, la Casa de Saboya, la familia Gonzaga (que gobernaba Mantua) y la ciudad de Florencia— se aliaron contra la República de Venecia en la Liga de Cambrai, lo que frenó la expansión veneciana en Italia, sobre todo tras su derrota en Agnadello (1509). Aunque Venecia recobró sus antiguos dominios en 1516 gracias a una astuta labor diplomática, nunca recuperó su poder político, como se evidencia en la pérdida paulatina de Chipre en 1573, Candía (la actual ciudad griega de Heraklion) en 1686 y Morea en 1718. En 1797 la república veneciana fue conquistada y disuelta por Napoleón Bonaparte, que cedió el territorio a Austria en el Tratado de Campoformio. En 1805 Austria fue obligada a devolver Venecia al reino de Italia creado por Napoleón, pero recuperó la ciudad en 1814. Un año más tarde, Venecia y Lombardía se unieron para formar el reino de Lombardía-Venecia. Los venecianos, bajo el político italiano Daniele Manin, se rebelaron contra el gobierno austriaco en 1848, tras lo cual se estableció una nueva república; no obstante, Austria restableció su dominio un año más tarde. En 1886, tras la Guerra Austro-prusiana, Venecia entró a formar parte del recién establecido reino de Italia. Población (según estimaciones para 2007), 268.934 habitantes.
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