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Introducción; Especies algodoneras; Cultivo; Plagas y enfermedades del algodonero; Procesado; Comercio; Semilla de algodón; Producción
Algodón, fibra vegetal natural de gran importancia económica como materia prima para la fabricación de tejidos y prendas de vestir. La generalización de su uso se debe sobre todo a la facilidad con la que la fibra se puede trenzar en hilos. La resistencia, la absorbencia y la facilidad con que se lava y se tiñe también contribuyen a que el algodón se preste a la elaboración de géneros textiles muy variados.
Producen el algodón una serie de árboles y arbustos pequeños de un género encuadrado en la familia de las Malváceas, a la que pertenecen, entre otros, el género Hibiscus que engloba a especies como el gombo (Hibiscus esculentus) y la majagua (Hibiscus tiliaceus), de las que también se obtienen fibras. El capullo o yema floral inmadura se transforma al desarrollarse en una bola oval que, cuando madura, se abre y descubre gran número de semillas de color café o negras cubiertas de una masa de pelos blancos. Cuando maduran por completo y se secan, cada uno de estos pelos es una célula tubular, aplanada, con un acusado retorcimiento en espiral y unida a una semilla. La longitud de las fibras individuales oscila entre 1,3 y 6 cm. De las semillas nacen además otras fibras más cortas. Algunas especies de algodonero se cultivan con fines comerciales. Entre ellas el algodonero asiático (Gossypium arboreum y Gossypium herbaceum), que tiene el porte de un arbolillo pequeño; el algodonero herbáceo de Estados Unidos, una mata baja muy ramificada que se cultiva como anual; los algodoneros egipcio (Gossypium hirsutum) y de las Barbados (Gossypium barbadense), de fibra larga, que botánicamente derivan de la especie egipcia llevada a Estados Unidos hacia 1900; esta variedad medra en el clima especial de las islas Sea, al sureste de Estados Unidos, además de en las Barbados y otras islas antillanas; la fibra que rinde es blanca y lustrosa, como la del algodonero egipcio, pero más larga que la de ningún otro tipo, lo que permite hilarla en hebras muy delgadas. El tipo pima, antes llamado egipcio-americano, es un híbrido. Es casi imposible determinar los hábitats originales de las distintas especies de algodonero. Los científicos han atribuido a fibras y fragmentos de bolas de semillas hallados en el valle de Tehuacán, en México, una antigüedad aproximada de 7.000 años. Se sabe con certeza que la planta se cultiva y se utiliza en la India desde hace al menos 5.000 años, probablemente mucho más. El algodón se utilizaba también en los antiguos imperios chino y egipcio y por los pueblos indígenas de Norteamérica y Sudamérica.
El algodón exige una estación de crecimiento prolongada con abundante sol y agua y tiempo seco durante la recolección. En general, estas condiciones se dan en latitudes tropicales, subtropicales y de clima mediterráneo de los hemisferios norte y sur. El cultivo del algodonero suele ser anual; la primera labor es el tronzamiento mecánico de la parte aérea de las plantas; a continuación se entierran estos restos vegetales y se deja descansar el suelo hasta el laboreo. La época de plantación es muy corta y tras ella, las plantaciones deben ser sometidas a cuidados intensos, ya que estas plantas son muy sensibles al ataque de las malas hierbas y parásitos. Las malas hierbas se combaten con ayuda de diversos métodos mecánicos y químicos, que incluyen abundantes pulverizaciones con herbicidas antes y después de la plantación y laboreo con máquinas fresadoras mecánicas y provistas de sopletes. La recolección y la selección se suelen realizar a mano, ya que con ello se consigue un algodón de mejor calidad. Sin embargo existen algunos países donde la recolección se lleva a cabo de forma mecánica (Estados Unidos, Israel, Australia, etc). Las recogedoras se usan mucho en campos de regadío; tienen un tambor vertical provisto de husillos que enganchan el algodón y lo arrancan de las bolas de semillas abiertas. Las peladoras son máquinas menos selectivas que arrancan las bolas de la planta.
Al igual que en las flores, en el envés de la hoja del algodonero hay una diminuta estructura en forma de copa que almacena néctar. Estos depósitos y el tallo suculento atraen a diversos insectos parásitos. Uno de los más importantes es el gorgojo del algodón. El uso de variedades de maduración precoz y la aplicación de diversos compuestos químicos y métodos de control han reducido de forma drástica las pérdidas causadas por este parásito. El gusano del algodón, larva de color rosa de una polilla, infesta ahora las plantaciones de algodón en todo el mundo, aunque se considera nativa de la India. La larva abre túneles en la bola y devora las semillas; la cuarentena, la fumigación de las semillas y la destrucción de los restos separados del algodón durante el desmotado son las medidas de control principales. El gusano tabaco de las yemas es otro parásito muy dañino, tanto por las pérdidas que causa como por los costes que supone combatirlo. También atacan al algodonero cochinillas, carcoma de la madera y arañas rojas. En cuanto a las enfermedades a que está expuesto el algodonero, cabe citar el marchitamiento causado por un hongo que penetra en las raíces desde el suelo y sintetiza un compuesto tóxico. No se conoce ningún tratamiento, pero se han obtenido variedades resistentes. Otra enfermedad fúngica (micosis) es la podredumbre o antracnosis de la bola, causada por hongos del orden melanconiales; la mejor forma de combatirla es usar semillas procedentes de campos libres del hongo.
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