Buscar en Encarta

Resultados en Windows Live®

Mira los resultados de la búsqueda en
Resultados en Windows Live®

Giovanni Bellini

Artículo de la enciclopedia
Multimedia
La Virgen rodeada de santosLa Virgen rodeada de santos

Giovanni Bellini (c. 1430-1516), pintor veneciano de enorme influencia en el desarrollo de la pintura en Venecia y artista de fama internacional. Hijo de Jacopo Bellini y hermano (probablemente menor) de Gentile Bellini.

Nacido en Venecia, Giovanni Bellini comenzó su carrera como ayudante en el taller de su padre y continuó pintando hasta después de los 80 años. En su primera época estuvo muy influido por su cuñado, el pintor de Padua Andrea Mantegna, de quien tomó el aspecto escultórico de las figuras, la potencial elocuencia de los contornos muy marcados y, en ocasiones, el tipo de composición, como en la obra de su primera época La oración del huerto (década de 1460, National Gallery, Londres). Sus obras están, sin embargo, imbuidas de una percepción, propia y sutil, del color y la luz, de una excepcional sensibilidad para los paisajes y de una compenetración con el tema humano mucho más directa y delicada que la de Mantegna.

Estos componentes personales del estilo de Bellini, que llegaron a ser fundamentales en el carácter de la pintura veneciana del renacimiento en general, alcanzaron posibilidades aún más amplias y formas nuevas en sus obras de la década de 1470. La pintura flamenca y, en 1475, la obra de Antonello da Messina, le sirvieron a Bellini para comprender las enormes posibilidades del óleo, que desde entonces utilizó en lugar del temple. Su colorido adquirió mayor profundidad y se dedicó a investigar las interacciones de color, luz, aire y materia más a fondo. El resultado fue que la distinción entre masa y espacio se tornó menos clara; el aire comenzó a adquirir cuerpo entre ellos; las líneas de los contornos empezaron a desaparecer gradualmente para ser reemplazadas por transiciones de luz y sombra. San Francisco (c. 1480, Colección Frick, Nueva York) representa un primer estadio de ese proceso, que ya denota una evolución más avanzada en dos obras fechadas en la década de 1480: Madona de los arbolitos (1487, Academia, Venecia) y La Virgen, el Niño y santos (1488, Iglesia de Santa María dei Frari, Venecia) y culmina hacia 1500 en el espléndido periodo final de Bellini.

Su San Francisco muestra también una innovación importante en las obras de esa época: el paisaje adquiere tanta importancia como las figuras en la expresión de los estados de ánimo y el significado de la obra. En los paisajes, Bellini logró combinar la minuciosidad y la exactitud de los detalles, propias de la inspiración flamenca, con el dominio italiano de lo global como ningún artista había hecho hasta entonces. También introdujo innovaciones que sentarían precedente en una serie de retablos monumentales en los que se representa a la Virgen entronizada entre santos. El equilibrio entre las figuras, el espacio, la luz, la arquitectura y, a veces, el paisaje, es de una perfección de gran naturalidad y, a través de él, logra una imagen de serena grandeza, compleja pero armoniosa. Obras como La Virgen con el Dogo Agostino Barbarigo (1488, San Pietro Martire, Murano), son un magnífico ejemplo del más puro estilo renacentista.

La última obra de la serie, La Virgen rodeada de santos (1505, Iglesia de San Zaccaria, Venecia), es típica de su época final: complejas modulaciones cromáticas imprimen un suave tono general en el que las figuras, los elementos que las rodean, la luz y el aire parecen inseparables, como si no fueran más que diferentes aspectos de una misma identidad. Las formas son amplias pero menos densas que antes y la pintura está aplicada con trazo delicado para lograr contornos y superficies de una difuminada imprecisión. El festín de los dioses (1514, National Gallery, Washington, D.C.), cuyo paisaje fue concebido por Tiziano, nos muestra a un Bellini que sigue evolucionando y creando después de los 80 años y que se interesa por los temas clásicos y paganos poco antes de su muerte en Venecia en 1516.

La importancia histórica de Bellini es inmensa. Durante los 65 años de su evolución artística, consiguió que la pintura veneciana pasara del provincianismo al primer plano del arte renacentista. A él se debe en gran parte el esplendor de la escuela veneciana del siglo XVI puesto que en su taller se formaron dos de sus más relevantes creadores: Giorgione y Tiziano. Sus aportaciones personales determinaron, además, la especialísima contribución veneciana a dicho periodo. Entre tales aportaciones se cuentan la luminosidad de su paleta, su percepción profunda de la naturaleza y su conmovedora humanidad.

Buscar en esta página
Ver página para imprimir
Enviar




© 2008 Microsoft