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Esquema
Introducción; Técnicas y materiales; Tapices orientales, asiáticos y prehispánicos; Tapices europeos
En los tapices tradicionales de Occidente se trazaba un dibujo previo o cartón, que a veces era pintado por un artista en una tela del tamaño del tapiz a confeccionar. Este cartón, que le sirve al tejedor como modelo, se sitúa debajo de la urdimbre de forma que el tapiz finalizado resulta una copia exacta del cartón.
Los primeros tapices conocidos son egipcios y datan del siglo XV a.C. En las tumbas de Tutmosis IV y Tut Anj Amón se han hallado fragmentos de lino que se han conservado gracias al clima seco del desierto. Los investigadores creen que los antiguos egipcios aprendieron el arte del tapiz de los pueblos de Mesopotamia. En el siglo IV d.C. los coptos comenzaron a tejer tapices de lana y lino para utilizarlos como prendas de vestir. Los tapices griegos y romanos se conocen básicamente por las descripciones realizadas por escritores como Homero u Ovidio o historiadores como Herodoto. Los tapices de la América prehispánica destacan por su brillante colorido. La urdimbre solía ser de algodón y la trama de lana. Los tintes se obtenían de sustancias minerales o vegetales, como el índigo para el azul o la cochinilla para el rojo. Los motivos representados podían ser animales, vegetales, escenas mitológicas y, en algunos casos, figuras abstractas. De todas las piezas que han llegado hasta nuestros días, destacan las encontradas en la necrópolis de la península de Paracas (Perú), por su excepcional estado de conservación gracias al clima seco de la zona. Ver Tejidos latinoamericanos.
Desde la antigüedad se han fabricado en China los tapices de seda denominados k’o-ssu, cuyos ejemplares más antiguos conocidos datan de la época de la dinastía Tang (618-907 d.C.). El término k’o-ssu (que significa seda rota o quebrada) se refiere a los diminutos espacios visibles en las esquinas del dibujo. A finales del siglo XV o principios del XVI, la técnica del tapiz fue introducida en Japón desde China. En Kioto, los tejedores fabricaban un tapiz de urdimbre de algodón y trama de seda denominado tsuzure nishike, o tapiz de uña, nombre que aludía a las largas y estriadas uñas que se dejaban los tejedores para trabajar la trama.
La mayor parte de los tapices árabes se tejieron en Egipto después de la invasión musulmana en el 640 d.C. Siguiendo la tradición copta, se realizaban tiras de tapiz de lana y seda, a veces decoradas con hilos de metal, para adornar las prendas de vestir. Los motivos islámicos consistían normalmente en arabescos con inscripciones o pequeños dibujos de plantas o animales estilizados.
Al parecer, los primeros tapices europeos datan del siglo VIII, aunque no se conserva ningún ejemplo de esta época. Los tapices occidentales tuvieron su mejor momento entre los siglos XIV y XVIII. Sin embargo, durante los siglos XIX y XX se ha producido un resurgir de esta tradición.
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