![]() Selección del equipo editorial
Bibliografía sobre el tema que estás buscando, Biblioteca, seleccionada por los editores de Encarta Artículos relacionados
Buscar en Encarta
|
Resultados en Windows Live®
Resultados en Windows Live® Página 5 de 5
Esquema
Introducción; Tipos de bibliotecas; Historia de las bibliotecas; Servicios bibliotecarios en la actualidad; Los edificios de las bibliotecas; La biblioteconomía y la profesión de bibliotecario
En el siglo XIX el edificio de la biblioteca experimentó una serie de cambios drásticos. Debido al incremento de lectores, así como al de libros y periódicos editados, las bibliotecas se vieron obligadas a ampliar su capacidad de depósito, generalizándose las estanterías de metal, que ya se colocaban separadas de la pared. Hasta principios del siglo XX los lectores de las bibliotecas más grandes se acomodaban en salas centrales de lectura, decoradas y de extensión considerable, que contaban con filas de largas mesas y simples sillas de madera. Las colecciones especializadas, por su parte, estaban ubicadas en salas más pequeñas.
En la actualidad las bibliotecas son diseñadas con la intención de que puedan ser ampliadas o modificadas posteriormente o acomodadas sus colecciones, atendiendo a los formatos de éstas y a las necesidades de los usuarios (por ejemplo, para facilitar las consultas de lectores minusválidos). La rápida expansión experimentada por la tecnología de la información desde la II Guerra Mundial ha llevado a las bibliotecas a considerar nuevos métodos de almacenamiento, como pueden ser el uso de anaqueles compactos móviles o el microfilmado de material difícil de manejar o en proceso de deterioro. La estética de las bibliotecas modernas está determinada principalmente por criterios de funcionalidad y efectividad: buena iluminación, mobiliario resistente y elementos estructurales diseñados para conservar la energía. Desde la década de 1950 los diseñadores de bibliotecas han optado por un estilo moderno de construcción. En las últimas décadas se han renovado antiguas estructuras (incluidas muchas bibliotecas de principios del siglo XX), incorporándolas a complejos bibliotecarios más amplios.
El primer programa educativo para la formación de bibliotecarios fue establecido en 1887, en la Universidad de Columbia, por el estadounidense Melvil Dewey. Su ejemplo fue seguido en el Instituto Pratt (1890) y en la Universidad Drexel (1892). Algunas bibliotecas estadounidenses, como la Biblioteca Pública Enoch Pratt de Baltimore y la Biblioteca Pública de Nueva York, patrocinaron igualmente programas formativos a título individual. Posteriormente, los bibliotecarios fundaron diversas organizaciones profesionales (tanto a escala regional, como nacional e internacional). Algunas de sus principales inquietudes han sido mantener un firme compromiso con el principio de libertad intelectual y promover el acceso de todas las fuentes de información posibles al mayor número de público. En Colombia, por ejemplo, los estudios de biblioteconomía comienzan después de finalizar los de enseñanza secundaria. Duran 5 años, tienen rango universitario, y sus asignaturas se centran en temas como ciencias sociales y humanidades, lingüística y literatura, informática, y aspectos concretos sobre catalogación, conservación y clasificación de los diferentes tipos de materiales que se pueden reunir en los fondos bibliotecarios. También existen asociaciones profesionales de bibliotecarios de carácter nacional (en el caso colombiano, la más importante es la Asociación Colombiana de Bibliotecarios). De carácter internacional es la Asociación de Bibliotecas Nacionales de Iberoamérica (ABINIA), uno de cuyos objetivos prioritarios es el intercambio de información sobre la actuación de las diversas bibliotecas nacionales que integran la asociación.
© 1993-2008 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos. |
© 2008 Microsoft
![]() ![]() |