Selección del equipo editorial
Bibliografía sobre el tema que estás buscando, Imperio Británico, seleccionada por los editores de Encarta Buscar en Encarta
|
Resultados en Windows Live®
Resultados en Windows Live® Página 2 de 2
Imperio BritánicoArtículo de la enciclopedia
Esquema
Introducción; Inicio de la expansión colonial inglesa; Impulso colonial británico; Expansión del Imperio Británico; Principio del fin del Imperio Británico; Proceso descolonizador
Lo cierto es que, después de 1919, Gran Bretaña no sólo se encontraba agotada internamente, sino que su Imperio estaba disperso desde el punto de vista estratégico. Las décadas de 1920 y 1930 se caracterizaron por la búsqueda de nuevos medios para hacer funcionar al Imperio con menos gastos y disminuir el riesgo de su fragmentación. Irak y Egipto obtuvieron la independencia en 1932 y 1936, respectivamente. Las peticiones realizadas por los dominios reclamando el pleno reconocimiento de su autonomía constitucional fueron satisfechas en el Estatuto de Westminster de 1931, aunque la Corona británica continuó siendo el nexo de unión. El sur de Irlanda recibió la condición de dominio y se constituyó el Estado Libre de Irlanda (1922), que pasó a ser una república (Eire) en 1937. El recuerdo de la matanza de Amritsar (1919), en la que el Ejército británico abrió fuego indiscriminadamente contra los manifestantes y asesinó a cerca de 400 personas, repercutió en la situación de la India durante todo este periodo. Posteriormente, el gobierno británico de la India aprobó reformas constitucionales (1919, 1935) para hacer compatible el progreso de esta nación con las necesidades del Imperio, pero su disputa con el Congreso Nacional Indio continuó sin resolverse. Gran Bretaña no tuvo que hacer frente aún al nacionalismo en las colonias africanas, y su gestión consistió en gobernar a los pueblos indirectamente y de forma económica a través de instituciones locales basadas en jefes rurales. No obstante, pudieron apreciarse indicadores ocasionales de la reacción de África al control colonial, especialmente en aquellos lugares en los que se recaudaron nuevos impuestos o se interfirió en las costumbres tradicionales. Si el Imperio Británico aún se aferraba a su frágil equilibrio en 1939, la II Guerra Mundial puso fin a esta situación. Algunas posesiones británicas (Hong Kong, Malasia, Birmania, Singapur) fueron conquistadas por Japón. Se produjo una rebelión en la India en agosto de 1942 y algunas acciones disidentes en el Ejército indio. Los dominios intervinieron en el conflicto, desde 1939, apoyando a Gran Bretaña, pero posteriormente expresaron su deseo de decidir la naturaleza y los límites de su participación (Eire permaneció neutral). Por lo que respecta a la dependencia del Imperio —especialmente en África y el Caribe—, el gobierno británico intentó promover una imagen progresista, coherente con una guerra que se había librado en nombre de la libertad. Se aprobaron las Leyes de Bienestar y Desarrollo Colonial (1940, 1945), y el primer ministro Winston Churchill se unió al presidente estadounidense Franklin Delano Roosevelt en la firma de la Carta del Atlántico (1941), en la que se declaraba el derecho universal a la autodeterminación; no obstante, el jefe de gobierno británico matizó posteriormente su aprobación de este documento. En resumen, Gran Bretaña consiguió movilizar a su Imperio para la guerra de forma bastante satisfactoria, pero para ello tuvo que aceptar compromisos y adoptar medidas que a la larga perjudicaron su supervivencia.
Estas repercusiones no tardaron en apreciarse en el sur de Asia, donde obtuvieron la independencia India y Pakistán (1947), Ceilán (1948) y Birmania (1948), y sólo esta última permaneció en la Commonwealth. Gran Bretaña renunció a su mandato sobre Palestina en 1948. En África sólo se previeron pequeñas concesiones con respecto al autogobierno, pero las rebeliones de Accra (febrero de 1948) inauguraron una transición relativamente rápida en la Costa de Oro (más tarde Ghana), que en 1957 pasó a ser la primera colonia británica al sur del Sahara que obtuvo la independencia (en el norte, Sudán había conseguido la independencia en 1956). La presencia de colonos blancos en el África central y oriental ocasionó situaciones más complejas y conflictivas en ocasiones (éste fue el caso de la rebelión Mau-mau en Kenia después de 1952). Sin embargo, el gobierno conservador de Harold Macmillan reconoció ciertos aires de cambio en África después de 1959, que culminaron con la independencia de Nigeria (1960), Sierra Leona (1961), Tanzania (antigua Tanganica, 1961), Uganda (1962), Kenia (1963), Zambia (antigua Rhodesia del Norte, 1964), Malawi (1964), Gambia (1965), Botsuana (antigua Bechuanalandia, 1966) y Suazilandia (1968). Tanto éstas como otras transferencias de poder se realizaron de forma pacífica, a excepción de Rhodesia, donde la rebelión iniciada por la población blanca provocó dos años de guerra de guerrillas antes de que se constituyera legalmente Zimbabue en 1980. No se produjeron conflictos de este tipo en las Indias Occidentales, aunque la disolución de la Federación de las Indias Occidentales, que había sido fundada en 1958, supuso la consecución de la independencia para varias islas que carecían de viabilidad como unidades independientes: Jamaica y Trinidad se independizaron en 1962, y las demás islas siguieron su camino posteriormente. A lo largo de todo este proceso, los gobiernos británicos no opusieron resistencia a la descolonización, a condición de que fuera posible transferir el poder a regímenes amistosos. Cuando el prestigio británico se vio dañado, como en el caso de la guerra de las Malvinas (1982), la respuesta fue agresiva. El desarrollo de una Commonwealth multirracial, igualitaria, de escasa utilidad aunque con afán de cooperación transcurrió paralelo al final del Imperio Británico.
© 1993-2008 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos. |
© 2008 Microsoft
![]() ![]() |