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Esquema
Además de las tejedoras, muchas arañas persiguen a sus presas o las cazan al acecho. Las cazadoras tienden a depender de la visión si se alimentan durante el día, y del tacto si lo hacen durante la noche. Las arañas saltadoras pueden tender emboscadas a sus presas, y un cierto número de ellas se camuflan bien en las flores merced a su color, su estructura corporal, o ambas cosas.
Las arañas tienen sexos separados y los huevos tienen que ser fecundados (véase Desarrollo). Tanto las aberturas genitales del macho como las de la hembra se encuentran en el abdomen. Los órganos copuladores del macho, no obstante, son estructuras complicadas situadas en los pedipalpos. El macho teje una pequeña tela, deposita en ella esperma, y a continuación lo traslada al órgano copulador. Cuando el esperma ha sido transferido a la hembra, puede quedar almacenado en su cuerpo durante un largo periodo. El cortejo es a menudo complejo. Los machos pueden emplear hilos de arrastre para detectar y reconocer a las hembras, o pueden indicar su aproximación pulsando la tela de la hembra. En las arañas con ojos bien desarrollados, han evolucionado rituales complejos de apareamiento asociados a patrones de colores brillantes. A menudo el macho tiene que evitar que la hembra lo considere un alimento más; incluso en las especies en las que esta conducta es común, no obstante, es frecuente que el macho escape indemne. Las arañas macho son a menudo mucho más pequeñas que las arañas hembra. El enanismo de los machos es pronunciado cuando las hembras tienden a permanecer en un único lugar. Los machos maduran antes, y cuanto antes localicen a una hembra, más posibilidades tienen de reproducirse. Los huevos de araña están protegidos por capullos. La hembra puede vigilarlos o llevarlos consigo. En algunas especies, las arañas recién nacidas permanecen con la madre durante un largo periodo y pueden ser transportadas sobre el cuerpo de ésta.
Como depredadores de insectos y otros animales pequeños, las arañas son en general muy beneficiosas para los seres humanos, aunque algunas se alimentan de polinizadores importantes como las abejas. También sirven de alimento a otros animales, en especial a ciertas avispas, que las paralizan y ponen sus huevos sobre su cuerpo. Los esfuerzos por emplear la seda de las arañas en la elaboración de tejidos no han tenido éxito desde el punto de vista económico, pero sí ha sido utilizada para hacer la retícula de determinados instrumentos ópticos. Aunque las arañas han ocupado un lugar de honor en varias mitologías, es probable que su mala reputación en nuestros días se deba a su tendencia a acechar en lugares sombríos y oscuros, a su apariencia a menudo grotesca y a las enormes exageraciones en torno a su toxicidad. Clasificación científica: las arañas componen el orden Araneae, perteneciente a la clase Arachnida. Se conocen más de 105 familias de arañas, además de las casi diez que se han extinguido. Suele aceptarse la existencia de dos subórdenes. El suborden Opistothelae contiene el infraorden Mygalomorphae, compuesto por las formas de ‘mandíbulas rectas’, en general grandes, como los ctenícidos y las tarántulas, y el infraorden Araneomorphae, cuyos miembros tienen quelíceros un tanto modificados y más eficaces. Este último comprende las formas más conocidas y conspicuas, como las arañas tejedoras, las arañas cazadoras y las arañas saltadoras. Algunos araneomorfos disponen de un órgano especializado, el cribelo, que les ayuda a producir seda.
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