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La marcha de la guerra comenzó a cambiar en 1942, cuando una fuerza naval y aérea aliada contuvo la invasión de la flota japonesa en la batalla del Mar del Coral entre Nueva Guinea y las islas Salomón. Un mes después, una gran flota japonesa fue derrotada en la batalla de Midway. Utilizando operaciones combinadas de unidades de tierra, mar y aire bajo el mando del general estadounidense Douglas MacArthur, las fuerzas aliadas avanzaron hacia el norte y expulsaron a los japoneses de las islas del Pacífico Sur. En julio de 1944, después de la caída de Saipan, la base nipona más importante en las islas Marianas, los dirigentes japoneses fueron conscientes de que habían perdido la guerra. Tojo fue obligado a dimitir y se debilitó así la influencia de la oligarquía militar. En noviembre de 1944, Estados Unidos comenzó una serie de importantes ataques aéreos sobre Japón. A principios de 1945, después de la batalla de Iwo Jima los estadounidenses llegaron a 1.200 km de Japón. Durante ese mismo periodo, las fuerzas aliadas al mando del almirante inglés Louis Mountbatten, primer conde Mountbatten, vencieron a los ejércitos japoneses en el Sureste asiático. En los siguientes cuatro meses, desde mayo a agosto, los bombardeos estadounidenses devastaron las ciudades niponas, sus comunicaciones y su industria, culminando el 6 de agosto de 1945, con el lanzamiento de la primera bomba atómica sobre la ciudad de Hiroshima; dos días después, el 8 de agosto, la URSS declaró la guerra a Japón, y, el 9 de agosto Estados Unidos lanzó una segunda bomba atómica sobre Nagasaki, mientras que las fuerzas soviéticas invadieron Dongbei Pingyuan (Manchuria), el norte de Corea y Karafuto. Los poderes aliados habían acordado durante la Conferencia de Potsdam que sólo se podría aceptar del gobierno japonés la rendición incondicional. Venciendo la parálisis del gobierno, el emperador Hiro-Hito insistió en la rendición. El 14 de agosto, Japón aceptó los términos aliados y el emperador se dirigió a la nación por primera vez en un mensaje radiofónico comunicando la rendición japonesa, a pesar de un intento de los militares de sabotear la emisión en el último minuto. La rendición formal se firmó a bordo del acorazado estadounidense Missouri, en la bahía de Tokio, el 2 de septiembre.
Los aliados designaron a los estadounidenses para mantener tropas de ocupación en las islas japonesas. Japón fue despojado de su Imperio; Mongolia interior, Dongbei Pingyuan (Manchuria), Taiwan y Hainan fueron devueltas a China, la URSS, retuvo las islas Kuriles y Karafuto (que de nuevo se denominó Sajalín) y el control de Mongolia Exterior; Port Arthur y el Ferrocarril de Dongbei Pingyuan (Manchuria) del Sur se colocaron bajo el control conjunto de la URSS y China. Estados Unidos, bajo el fideicomiso de las Organización de las Naciones Unidas (ONU), ocupó todas las islas que habían sido antiguos mandatos japoneses del Pacífico Sur. El 11 de agosto de 1945, después de que los japoneses se rindieran, Douglas MacArthur fue nombrado comandante supremo de las tropas que ocupaban Japón. Representantes de China, la URSS y Gran Bretaña formaron el Consejo Aliado para Japón, con sede en Tokio, para asistir a MacArthur. De las cuestiones exteriores de la política de ocupación se pasó a ocupar la Comisión del Lejano Oriente, con sede en la ciudad de Washington, representada por Estados Unidos, Gran Bretaña, la Unión Soviética, Australia, Canadá, China, Francia, la India, los Países Bajos, Nueva Zelanda y Filipinas. Un cierto número de antiguos dirigentes japoneses fueron juzgados por crímenes de guerra por un tribunal en el que había representantes de once países, que se reunió en Tokio el 3 de mayo de 1946 y se cerró el 12 de noviembre de 1948.
No hubo resistencia a la ocupación estadounidense de las islas japonesas. Se estableció que los objetivos de la política de ocupación eran, básicamente, la democratización del gobierno japonés y el restablecimiento de una economía industrial de tiempo de paz que cubriera la demanda de la población japonesa. MacArthur ejerció su autoridad a través del emperador y de la maquinaria de gobierno existente estableciendo la disolución de los grandes trusts industriales y bancarios, cuyos fondos fueron embargados en 1946; en 1947, se puso en marcha un programa de reforma agraria, diseñado para dar a los campesinos la oportunidad de adquirir la tierra que trabajaban, y se organizó un programa educativo siguiendo modelos democráticos. Las mujeres consiguieron el derecho a voto en las primeras elecciones tras la guerra (en abril de 1946), y 38 de ellas fueron elegidas para la Dieta japonesa. Posteriormente, la Dieta acordó un borrador de una nueva Constitución inspirada en la estadounidense, que en mayo de 1947 se hizo efectiva. La rehabilitación de la economía japonesa fue más difícil que la reorganización del gobierno. La escasez de alimentos se había suplido con importaciones de productos de los aliados, en particular de Estados Unidos, y los severos bombardeos durante la guerra casi anularon la capacidad industrial de Japón. A principios de 1949, la ayuda dada a Japón costó a Estados Unidos más de 1 millón de dólares al día. A comienzos de mayo de 1949, varias industrias niponas sufrieron varias huelgas, en especial la industria minera del carbón. El gobierno y MacArthur acusaron al Partido Comunista, que había conseguido 3 millones de votos en las recientes elecciones nacionales, de instigar los paros laborales con fines políticos, por lo que el gobierno realizó una investigación a gran escala de las actividades comunistas ante la protesta del delegado soviético del Consejo de Control Aliado mientras MacArthur acusaba a la URSS de fomentar el desorden en Japón a través del Partido Comunista y de una “indiferencia cruel” en la repatriación de los prisioneros de guerra japoneses. La Unión Soviética anunció en abril de 1950 que, excepto 10.000 criminales de guerra, todos los prisioneros (94.973) habían sido devueltos a Japón; de acuerdo con las cifras japonesas más de 300.000 prisioneros permanecían todavía bajo la custodia de la URSS. Las negociaciones aliadas durante 1950 para llegar a un tratado de paz con Japón estuvieron marcadas por diferencias básicas entre Estados Unidos y la Unión Soviética en varios aspectos, especialmente si China participaría en la redacción del documento. En mayo, se eligió al estadista estadounidense John Foster Dulles, consejero del secretario de Estado, para preparar los términos del tratado. Después de un año de consultas y negociaciones con todos los países afectados, el 12 de julio de 1951 se alcanzó un tratado preliminar. La URSS mantuvo que el documento favorecía la reaparición del militarismo japonés. El gobierno estadounidense invitó a asistir a la conferencia de paz a 55 países, entre los que no se encontraban ni la China Nacionalista ni la República Popular China. La conferencia de paz comenzó en San Francisco a principios de septiembre, con la ausencia de la India, Birmania y Yugoslavia que sí habían sido invitadas. Después de varias discusiones, 49 países, entre ellos Japón, firmaron el tratado; la URSS, Checoslovaquia y Polonia se negaron a hacerlo.
Según los términos del tratado, Japón renunció a todos sus derechos sobre Corea, Taiwan, las islas Kuriles, Sajalín y las islas que fueron antiguos mandatos y abandonó cualquier reivindicación sobre China y Corea; se reconoció el derecho de Japón a defenderse y a entablar acuerdos de seguridad colectivos, y Japón aceptó en principio la validez de las reparaciones de guerra, que pagaría en bienes y servicios en vista de la insuficiencia de los recursos financieros del país. Al mismo tiempo, Estados Unidos y Japón firmaron un acuerdo que establecía la permanencia de las bases militares estadounidenses en territorio nipón para proteger al país desarmado de agresiones externas o disturbios internos de importancia. Mientras tanto, MacArthur había sido relevado de su cargo en abril de 1951, aunque se mantuvo la ocupación del país. Estados Unidos cesó su ayuda económica a Japón a finales de junio, pero el efecto perjudicial de esta acción sobre la economía nipona fue compensado en gran parte por el pedido de material militar para la guerra de Corea por parte estadounidense. Los problemas económicos del país procedían en parte de la pérdida de mercados exteriores después de la guerra, en especial en China. Estados Unidos reconoció la importancia del mercado chino y, en octubre, permitió a Japón desarrollar un comercio limitado con China. El 28 de abril de 1952 entró en vigor el tratado de paz y se restableció la soberanía completa en Japón. Según los términos del tratado, las tropas estadounidenses permanecieron en Japón como fuerzas de seguridad. El gobierno japonés estableció tratados de paz o renovó las relaciones diplomáticas durante 1952 con Taiwan, Birmania, la India y Yugoslavia. En 1952 se debatió ampliamente la cuestión del rearme. El gobierno se mostró poco dispuesto a comprometerse en favor de la reconstrucción de las defensas del país, debido a las dificultades económicas y los obstáculos legales; la Constitución de 1947 establecía la renuncia a la guerra ‘para siempre’. Ese mismo año, la Dieta aprobó un proyecto de ley para suprimir las actividades subversivas de grupos organizados. En las elecciones generales del 1 de octubre, las primeras desde el final de la ocupación, Yoshida Shigeru, dirigente del Partido Liberal, que había encabezado el gabinete desde 1949, fue nombrado primer ministro de nuevo.
En abril de 1953, el primer ministro Yoshida, tras perder el voto de confianza de la Dieta imperial, convocó elecciones anticipadas, que fueron ganadas por los liberales, lo que permitió a Yoshida ser reelegido primer ministro. Durante 1953 el gobierno estadounidense intentó además asegurar el país contra una posible agresión comunista y animó activamente el rearme de Japón. En agosto, los dos países firmaron un tratado de ayuda militar que estipulaba las provisiones para la fabricación de armas japonesas de acuerdo con especificaciones estadounidenses. En una declaración conjunta en septiembre, el primer ministro Yoshida y Shigemitsu Mamoru, dirigente del Partido Progresista, recomendaron oficialmente el rearme japonés con carácter defensivo. Las negociaciones con el gobierno estadounidense permitieron en marzo de 1954 la firma de un pacto de defensa mutua. La política de colaboración próxima con Estados Unidos del primer ministro Yoshida estuvo sujeta a una fuerte crítica por los disidentes del Partido Liberal durante la segunda mitad de 1954, que crearon el Partido Democrático de Japón, cuyo dirigente, Hatoyama Ichiro, fue elegido primer ministro gracias al apoyo socialista, a cambio de celebrar en febrero de 1955 elecciones nacionales. El Partido Democrático no consiguió la mayoría parlamentaria en esas elecciones, pero con el apoyo liberal, Hatoyama volvió al cargo de primer ministro. El Partido Democrático y el Partido Liberal se fusionaron en noviembre de ese año, dieron al gobierno la mayoría absoluta en la Dieta e inauguraron el monopolio del poder del Partido Liberal Democrático (PLD).
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