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Resultados en Windows Live® Descubrimientos y exploracionesArtículo de la enciclopedia
Esquema
Descubrimientos y exploraciones, el ser humano siente la necesidad de explorar el mundo que le rodea. Esto, unido a la gran movilidad que le caracteriza, hace que continuamente emigre y viaje a todos los rincones del planeta. Pero en esto el hombre no es diferente a los animales; lo que le diferencia de ellos es la capacidad de descubrir y, aunque comparta con otras especies la curiosidad por conocer lo que le rodea, sólo él puede compartir sus descubrimientos. Una de las características de las sociedades humanas es la capacidad de adquirir un conocimiento colectivo del mundo en el que vive y conoce. Pero, además, los más aventureros sienten el impulso de descubrir qué es lo que hay más allá y de regresar para describir sus hallazgos; son los valientes exploradores.
A lo largo de los siglos, los motivos por los cuales se han explorado otras tierras han sido muy diferentes. Los pueblos prehistóricos se adentraron en la mayoría de las regiones más acogedoras del planeta y recorrieron grandes distancias en condiciones de extrema dureza. Desde los orígenes de la humanidad, en África oriental, los primeros hombres se asentaron en los cálidos y fértiles valles del río Nilo y de Mesopotamia y, desde allí, probablemente se desplazaron en busca de caza a las regiones del norte de Europa y a Siberia, donde las condiciones climáticas eran más duras. Por lo que se refiere a la colonización de América, puede que fuera el resultado de las migraciones que debieron producirse durante los consecutivos periodos glaciales de al menos los últimos 20.000 años, que permitieron el paso desde Siberia a Alaska por zonas de tierra helada. En realidad no existe ni una sola región climática en el mundo que no haya sido habitada y/o recorrida desde los tiempos más remotos. Así, los polinesios navegaron hasta las más distantes islas del Pacífico e incluso se asentaron en la isla de Pascua, situada a miles de kilómetros de la tierra firme más cercana. Esto pone de manifiesto que la capacidad de llegar a los lugares más alejados, de recorrer grandes distancias y de comprender la topografía de las regiones, no es, de ningún modo, competencia exclusiva de civilizaciones modernas.
A menudo se ha definido a los exploradores como aquellos que rellenaban los espacios en blanco de los mapas o, para hablar con más propiedad, los espacios en blanco que tenía el mundo que ellos conocían, ya que de hecho los lugares que descubrían casi siempre estaban habitados. Los primitivos mapas con los que contaban eran producto de unas sociedades todavía poco cultivadas. Hasta que el padre de la geografía moderna, Claudio Tolomeo, no estableció la convención de representar en un mapa plano la configuración esférica del globo terráqueo, no se sentaron los principios de la cartografía. Los primeros exploradores no dejaron documentos escritos sobre sus descubrimientos, por lo que tenemos que fiarnos de los vestigios descubiertos por los arqueólogos para reconstruir sus hazañas. En los jeroglíficos egipcios se cuenta el relato de una expedición que habría tenido lugar hacia el año 3000 a.C. a la tierra de Punt (probablemente la costa de la actual Eritrea o Somalia). Los exploradores fenicios, y posteriormente los griegos, navegaron por todo el mar Mediterráneo y Piteas partió de Marsella alrededor del año 325 a.C. para realizar la primera circunnavegación de Gran Bretaña y, posiblemente, visitaría también las islas Orcadas e Islandia.
Durante la edad media los cristianos de Europa pensaban que Jerusalén era el centro del Universo, por lo que destruyeron los hallazgos de los antiguos geógrafos. Aunque los marinos y navegantes europeos siguieron cartografiando el Mediterráneo y los mares adyacentes, fueron los chinos y los comerciantes árabes de mercancías de lujo, con sus extraordinarias habilidades cartográficas, los que hicieron la contribución más importante de su tiempo. El gran viajero veneciano del siglo XIII, Marco Polo, utilizó las rutas comerciales chinas y árabes, tanto terrestres como marítimas, en su visita al gran emperador mongol Kublai Kan, mientras que Ibn Batuta, un siglo después, utilizó barcos mercantiles para visitar la India y otros lugares del océano Índico. Zheng He, para hacer alarde del poderío del imperio chino, realizó un total de siete viajes a la mayoría de los puertos del mar de China y del océano Índico. Los viajes tuvieron lugar entre los años 1405 y 1434 y en ellos participaron un total de 317 barcos y 37.000 hombres.
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