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Resultados en Windows Live® Península de los BalcanesArtículo de la enciclopedia
Esquema
Península de los Balcanes, península del sureste de Europa, que limita por el este con el mar Negro y el mar Egeo, por el sur con el mar Mediterráneo, y por el oeste con el mar Adriático y el mar Jónico. Ha tenido siempre una importancia estratégica como parte del puente terrestre que une Europa y Asia, y el mar Mediterráneo con el mar Negro. Abarca los territorios de Eslovenia, Croacia, Bosnia-Herzegovina, Ex-República Federal de Macedonia, Serbia, Montenegro, Albania, la Grecia continental, Rumania, Bulgaria y la Turquía europea. La frontera septentrional está definida geográficamente por el río Sava, por el curso inferior del Danubio, desde su confluencia con el Sava en Belgrado (capital de Serbia), y por una línea trazada arbitrariamente desde el Sava superior hasta el Adriático, cerca de Rijeka, en Croacia. Este límite, con pocas excepciones, comprende los países denominados balcánicos, pero no tiene justificación geográfica. Se explica históricamente porque la región así definida (junto a Rumania, pero que no incluye Montenegro, Dalmacia, ni las islas Jónicas) constituyó la mayor parte del territorio europeo del Imperio otomano desde finales del siglo XV hasta el siglo XIX.
La mayor parte de la península de los Balcanes es montañosa y sus ríos fluyen en todas direcciones. Los Balcanes forman la elevación montañosa más importante de la zona. Otros accidentes orográficos son los llamados Alpes Dináricos, que se extienden a lo largo de la costa adriática; la cadena montañosa de los Ródope, entre la Ex-República Yugoslava de Macedonia y el valle de Maritsa; los montes Pindo, al noroeste de Grecia; y varias cumbres aisladas de relevancia histórica, como los montes Olimpo, Peneiós y Ossa, en Grecia. La zona del noroeste tiene pocos valles y se caracteriza por sus colinas continuas y desiguales, mientras que la meridional presenta un terreno mucho más nivelado. La cuenca del Danubio constituye el sistema hidrográfico principal. Desde las vertientes meridionales de los montes Ródope, el río Vardar discurre hacia el mar Egeo y, en el punto más occidental de los Balcanes, el río Morava fluye hacia el Danubio. El lago Escutari, entre Montenegro y Albania, y el lago Ohrid, en la frontera que separa Albania de la Ex-República Yugoslava de Macedonia, son los únicos importantes de la península. La parte meridional, que forma la tierra firme de Grecia, goza de un clima mediterráneo templado, pero el resto de la región sufre los crudos inviernos y los calurosos veranos propios del sur de Centroeuropa.
Los Balcanes han estado habitados desde hace 200.000 años aproximadamente. A partir del año 7000 a.C. se desarrolló una cultura diferenciada de la edad de piedra. La península fue colonizada a partir del año 3500 a.C. por agricultores seminómadas procedentes de las estepas rusas y, más tarde, por los celtas durante la edad del bronce. Los eslavos aparecieron alrededor del siglo III y emigraron en gran número a la península durante el siglo VI. Las tribus búlgaras se establecieron en el siglo VII, y más tarde fueron asimiladas por los eslavos. Los colonos eslavos, magiares y germánicos evolucionaron en un aislamiento relativo debido a las barreras naturales que impedían la comunicación dentro de la península; así, cada grupo desarrolló su propia variante de religión, lengua y costumbres locales. Todos sufrieron persecuciones periódicas de los turcos. Durante el periodo bizantino se estableció una forma de cristianismo ortodoxo en parte de los Balcanes, mientras que el islam se propagó por las regiones dominadas por los turcos. Desde finales de la edad media en adelante, los turcos otomanos conquistaron paulatinamente casi toda la península. Sin embargo, la balanza de poder en los Balcanes cambió una vez más después del sitio de Viena (1683), cuando los turcos otomanos fueron rechazados por los Habsburgo austriacos y por Rusia. Ambos poderes buscaban el acceso al mar que rodeaba la península. La conflictividad en los Balcanes fue históricamente un mal endémico y la zona continuó teniendo un papel clave en las luchas de poder europeas. En el siglo XIX, las naciones balcánicas desarrollaron movimientos fuertemente nacionalistas que obligaron a Turquía a conceder un cierto grado de autonomía a cada nación. La Liga Balcánica de 1912 se constituyó para contrarrestar el dominio turco en el área; esto provocó las Guerras Balcánicas. Dos años más tarde, el paneslavismo contribuyó al estallido de la I Guerra Mundial, cuando el presunto heredero del emperador austriaco fue asesinado en Sarajevo por un joven nacionalista serbobosnio, Gavrilo Princip. Tras el fin de la I Guerra Mundial, en 1918, y el desmantelamiento del Imperio otomano, Bosnia-Herzegovina, Dalmacia, Croacia, Eslavonia y las regiones de Banato y Carniola se unieron a Serbia y Montenegro para formar el Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos, que después recibiría el nombre de Yugoslavia. Como consecuencia de las Guerras Balcánicas y de la I Guerra Mundial, la Europa turca dejó de existir a todos los efectos. En el periodo de entreguerras, los líderes políticos intentaron evitar que los países balcánicos se convirtieran de nuevo en el ‘polvorín de Europa’. El Pacto de los Balcanes de 1934 intentaba unir a los países mediante un acuerdo de no agresión y garantizar así las fronteras balcánicas. Fue firmado por Yugoslavia, Turquía, Grecia y Rumania, pero la tensión internacional y las claras desavenencias que precedieron a la II Guerra Mundial no disminuyeron. Grecia, al igual que Turquía, resistió la infiltración de las potencias del Eje Roma-Berlín-Tokio, pero la influencia de la Italia fascista y la Alemania nazi fue considerable en otros países balcánicos. En abril de 1939, Italia se apoderó de Albania. En octubre de 1940, un año después del comienzo de la II Guerra Mundial, Italia invadió Grecia, pero fue rechazada hacia Albania, mientras los alemanes ocupaban Rumania y Bulgaria. Yugoslavia y Grecia sucumbieron ante los alemanes en 1941, a pesar de la bien organizada resistencia de la guerrilla que continuó luchando durante todo el conflicto bélico. Bulgaria y Rumania se unieron oficialmente al Eje, pero Yugoslavia y Grecia constituyeron gobiernos aliados en el exilio que al final de la guerra fueron reemplazados por gobiernos provisionales y, finalmente, por el Reino de Grecia (hoy República) y la República de Yugoslavia. Las fuerzas de resistencia albanesas establecieron un gobierno provisional, que consiguió el control después de la retirada alemana de los Balcanes y proclamó la República Popular de Albania. A consecuencia de la derrota del Eje, también se instituyó una república en Bulgaria. Yugoslavia, Grecia y Turquía firmaron en 1954 un segundo pacto balcánico que estipulaba la cooperación militar en caso de agresión. Tras el colapso del comunismo en 1991, cuatro de las seis repúblicas yugoslavas, Eslovenia, Croacia, Bosnia-Herzegovina y Macedonia, se declararon independientes de Yugoslavia y estalló una guerra civil a gran escala, la llamada guerra de la antigua Yugoslavia; las otras dos formaron la República Federal de Yugoslavia, que desde febrero de 2003 se denomina Serbia y Montenegro. Para conocer la historia reciente de los países balcánicos, véanse los artículos de cada uno de ellos.
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