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Yugoslavia, antiguo país de la península de los Balcanes situado al sureste de Europa que existió entre 1918 y 1991, año en que los conflictos políticos y étnicos dividieron el país. Conocida oficialmente como la República Federal Socialista de Yugoslavia, comprendía seis repúblicas: Bosnia-Herzegovina, Croacia, Macedonia, Montenegro, Serbia y Eslovenia; Serbia englobaba las provincias autónomas de Kosovo y Voivodina. Yugoslavia tenía una superficie de 255.803 km2 y limitaba con Austria y Hungría al norte, Rumania y Bulgaria al este, Grecia al sur, y Albania y el mar Adriático al oeste. La capital y ciudad más grande era Belgrado, en la República de Serbia. Para consultar más información sobre las repúblicas que formaban Yugoslavia, ver los artículos específicos sobre cada república. También ver el artículo sobre la República Federal de Yugoslavia, formada por Serbia y Montenegro en abril de 1992, pero que no fue reconocida formalmente por las Naciones Unidas ni por la mayor parte de la comunidad internacional.
La antigua Yugoslavia se gobernaba de acuerdo con una Constitución del año 1974, modificada sustancialmente tras la muerte del poderoso dirigente Tito, que había dirigido el país desde que obtuvo el poder en 1945. El ejecutivo constaba de una presidencia colegiada, en la que había un representante de cada una de las repúblicas, y un consejo federal ejecutivo. La Asamblea Federal, bicameral, se ocupaba de las funciones legislativas y el Tribunal Federal atendía las apelaciones a las decisiones de los tribunales supremos de las repúblicas constituyentes. La estructura del gobierno local era similar a la del sistema federal, y constaba de un consejo ejecutivo y una asamblea bicameral. Entre 1945 y 1990, el Partido Comunista (conocido formalmente desde 1952 como la Liga de los Comunistas de Yugoslavia) fue el único partido político legal del Estado.
La herencia cultural de Yugoslavia combinó las distintas culturas de sus regiones. El arte yugoslavo difería de región en región y resistió los intentos del gobierno de imponer el realismo socialista. Croacia y Eslovenia, por ejemplo, estuvieron administradas durante mucho tiempo por Austria y Hungría, por lo que el cristianismo tuvo una gran influencia en el desarrollo de estas culturas. En los territorios ocupados durante siglos por el Imperio otomano, arraigó la cultura islámica, en especial en Bosnia-Herzegovina, aunque Serbia mantuvo firmemente arraigada su condición de territorio eslavo y de miembro de la Iglesia ortodoxa serbia. Entre los logros más importantes destacaron las esculturas funerarias en Bosnia-Herzegovina durante la época medieval y las pinturas de tumbas del siglo XIX de Serbia. La pintura moderna, cuyos centros son Belgrado, Liubliana y Zagreb, reflejó movimientos artísticos occidentales como el impresionismo y el expresionismo. El escultor croata Ivan Mestrovic, que se inspiró en temas bíblicos en muchas de sus obras, fue uno de los más importantes escultores del siglo XX. A finales del siglo XIX, surgieron grupos de escritores modernistas y expresionistas en Yugoslavia, estilos que ya habían arraigado en el resto de Europa. La literatura yugoslava tuvo un desarrollo variado y rico. Entre los escritores yugoslavos más conocidos destacan Milovan Djilas y Ivo Andrić; que recibió en 1961 el Premio Nobel de Literatura por su obra, entre la que sobresale la novela El puente sobre el Drina (1945). El cine yugoslavo también consiguió fama internacional en los años posteriores a la II Guerra Mundial, con cineastas como Duan Makavejev, Slobodan Sijan y Emir Kusturica. Había tres lenguas yugoslavas oficiales: el serbocroata, el esloveno y el macedonio. El serbocroata, la lengua dominante, era hablada por el 75% de la población aproximadamente, lo cual reflejaba el dominio de los serbios (36%) y de los croatas (20%) en la composición étnica del país, localizados principalmente en Serbia, Croacia y Bosnia-Herzegovina. También había eslovenos (en Eslovenia) y macedonios (en Macedonia) y numerosos grupos de musulmanes de Bosnia, albaneses, húngaros, turcos y gitanos. Los dos grupos étnicos principales utilizaban diferentes alfabetos: los serbios el cirílico y los croatas el latino. El esloveno y el macedonio tienen una relación muy estrecha con el serbocroata, aunque el macedonio no se reconoce como lengua ni en Bulgaria ni en Grecia. La Constitución yugoslava garantizaba la libertad de culto y la separación de Iglesia y Estado; cerca de la mitad de la población pertenecía a la Iglesia ortodoxa serbia, un 30% era católica (en su mayoría croatas y eslovenos) y el 10% restante era de religión musulmana.
Los eslavos del sur (o yugoslavos) es uno de los cinco grupos étnicos más importante de la península de los Balcanes, e incorpora a los pueblos serbios, croatas, eslovenos y montenegrinos. Aunque el movimiento de unificación política de estos pueblos data al menos de principios del siglo XIX, históricamente los eslavos del sur han sido separados y controlados por varias potencias vecinas como Turquía, Italia, Austria, Hungría y Bulgaria. Las entidades políticas existentes en el periodo anterior a la I Guerra Mundial englobaban los estados independientes de Serbia y Montenegro, Bosnia-Herzegovina (bajo la soberanía del Imperio Austro-Húngaro), Croacia y Eslavonia, (dependencias semiautónomas de Hungría y más tarde territorios de la corona austriaca) y Dalmacia, una posesión de Austria. El Banato, Carniola, Istria y Macedonia eran otras regiones con peculiaridades propias. Pero, a pesar de estas divisiones y de las profundas diferencias étnicas y culturales entre los eslavos del sur, se mantuvo el deseo de establecer un Estado.
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