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Esquema
Irán puede dividirse climáticamente en tres grandes regiones: las costas del golfo Pérsico y golfo de Omán, extremadamente cálidas, las tierras altas centrales de temperatura moderada pero áridas, y las tierras llanas de los extremadamente fríos montes Elburz. Las temperaturas en Teherán para los meses de enero y julio alcanzan los 2,2 ºC y 29,4 ºC de promedio respectivamente. En Abādān, las temperaturas para los mismos meses son de 12,2 ºC y 36,1 ºC también de promedio. En el caso de las precipitaciones anuales para Teherán y Abādān, el promedio es de 246 mm y 204 mm respectivamente.
La cubierta herbácea de las mesetas semihúmedas de Irán permite apacentar el ganado. Los montes Zagros están cubiertos por un bosque semihúmedo, dominado por el roble, el olmo, el pistacho y el nogal. La vegetación es abundante en las vertientes de los montes Elburz orientadas al mar y en la llanura del mar Caspio; en estas regiones abundan las especies de hoja caduca como el fresno, el olmo, el roble y el haya, junto a otras de hoja perenne, helechos y monte bajo. En las áridas mesetas dominan el matorral y los cactus. Irán posee una variada fauna autóctona; se encuentran conejos, zorros, lobos, hienas, chacales, leopardos, ciervos, puercoespines, íbices, osos, tejones, comadrejas y tigres; hay faisanes y perdices en las tierras del interior, mientras que en la costa del golfo Pérsico se crían pelícanos y flamencos. En el mar Caspio viven esturiones, arenques y pescado blanco.
El más importante recurso mineral de Irán son sus grandes depósitos de petróleo y gas natural. Los principales campos petroleros se encuentran en el Juzistán. Entre sus recursos minerales localizados en los montes Zagros, el macizo de Elburz y otros lugares destacan el hierro, cobre, plomo, cinc, carbón y cromita.
La industria del petróleo, que genera el 85,6% (2003) de los ingresos por exportación en Irán, también es responsable de gran parte de la contaminación del país. El aire en las zonas urbanas de Irán está contaminado por efluentes derivados de operaciones de refinado y por emisiones de los vehículos. Durante la guerra entre Irán e Irak (1980-1988), las refinerías y los campos de petróleo iraníes se vieron severamente afectados por los ataques irakíes, provocando el derrame de grandes cantidades de crudo en el mar. Aún existen millones de municiones y minas antipersona sin explotar, consecuencia del conflicto con Irak, que permanecen enterradas en Irán y constituyen una amenaza para las poblaciones animales y humana. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) estima que hay unos 16 millones de minas. No se encuentran ríos permanentes de importancia en Irán, y el suministro de agua dulce es una preocupación constante. A mediados de la década de 1980, fuentes de agua contaminada provocaron una elevada incidencia de enfermedades gastrointestinales y parasitarias. Muchas zonas de Irán padecen un proceso de desertización debido al sobrepastoreo y la deforestación. Los árboles cubren sólo el 6,7% (2005) del país. Irán ha ratificado acuerdos internacionales que protegen la biodiversidad, especies en peligro de extinción, humedales y la capa de ozono. También ha firmado tratados que limitan las pruebas de armas nucleares, las armas químicas y biológicas y la contaminación marina.
Cerca de la mitad de la población de Irán (46%) es persa descendiente de los pueblos indoeuropeos originales que llegaron a la región desde Asia central en el segundo milenio antes de Cristo. El resto de la población está compuesta por azeríes (17%), kurdos (9%) y otros grupos como gilaníes, luríes (también denominados lur o luros), mazandaraníes, beluchis, árabes y bactrianos.
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