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Esquema
La cubierta vegetal de Irak es escasa; en parte porque el sur y suroeste del país son desérticos. Existen pocas especies arbóreas con predominio de la palmera datilera cultivada y el álamo. Entre su fauna están el guepardo, la gacela, el antílope, el onagro, el león, la hiena, el lobo, el chacal, el jabalí, la liebre, el jerbo y el murciélago; son frecuentes las aves rapaces y de presa, como el buitre, el águila ratonera, el cuervo, el búho y varias especies de halcón; también hay otras aves, como patos, gansos, perdices y urogallos; los lagartos son muy abundantes.
En Irak existen dos tipos distintos de suelos. Por un lado están los grandes depósitos aluviales ricos en humus y arcillas bien asentados y aptos para la construcción, y por otro, hay suelos ligeros cuyos componentes han sido depositados por el viento. El alto contenido en sal corrompe la fertilidad natural de los suelos; sin embargo, las construcciones realizadas para permitir el regadío y evitar posibles riadas del Tigris y el Éufrates permiten incrementar la producción agrícola de esta área.
Dos guerras devastadoras y varios años de aislamiento económico han degradado seriamente el medio ambiente de Irak. La guerra de Irán-Irak (1980-1988) y la guerra del Golfo Pérsico (1991) destruyeron los ecosistemas de la fauna y flora salvaje, contaminaron el suelo y el agua de Irak y condujeron al abandono de los programas de conservación. Durante la guerra del Golfo Pérsico se destruyó gran parte de la infraestructura de Irak, incluido el equipamiento utilizado en la industria del petróleo. Si bien Irak ha reconstruido muchos de los pozos y refinerías desde el fin de la guerra, el Gobierno iraquí mantiene que el embargo económico internacional establecido por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) está impidiendo la reparación de los equipos necesarios para procesar adecuadamente los subproductos tóxicos de la refinación del petróleo. En consecuencia, los residuos peligrosos se están liberando al aire o volcando en los pozos exhaustos. Por otra parte, la ONU estima que aún hay 10 millones de minas antipersona enterradas en Irak. Estas minas plantean una amenaza para las poblaciones animales y humanas. El suelo agrícola de Irak está perdiendo su productividad debido a la salinización del sustrato, provocada por un drenaje insuficiente y por las prácticas de irrigación por saturación. Aproximadamente el 8,1% (2003) de Irak está irrigado y el 13,8% (2003) de su territorio es cultivable. Los programas de control de agua gubernamentales han destruido hábitats de humedales en la parte este de Irak al derivar o secar corrientes que antes irrigaban a estos humedales. Irak ha firmado tratados internacionales que limitan la contaminación marina, las pruebas nucleares y las armas químicas y biológicas. El país forma parte del Convenio para el Patrimonio de la Humanidad.
Cerca del 75% de la población de Irak es árabe; los kurdos, que habitan al norte de Irak, constituyen alrededor del 15 o 20% de la población. Otros grupos menos numerosos los forman turcomanos, yazidíes y judíos. En las áreas rurales del país mucha gente vive todavía en comunidades tribales, llevando una existencia nómada o seminómada pastoreando rebaños de camellos, caballos y ovejas.
La población estimada de Irak en 2008 era de 28.221.181 habitantes; la densidad de población ese mismo año era de unos 65 hab/km², aunque varía mucho de unas zonas a otras, localizándose las mayores concentraciones junto a los sistemas fluviales. La población urbana es del 67% aproximadamente.
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