![]() Selección del equipo editorial
Bibliografía sobre el tema que estás buscando, Escultura, seleccionada por los editores de Encarta Artículos relacionados
Buscar en Encarta
|
Resultados en Windows Live®
Resultados en Windows Live® Página 5 de 10
Esquema
No resulta sorprendente que, dado que los artistas que trabajaban en Italia se hallaban en contacto con obras romanas de la antigüedad, como por ejemplo los sarcófagos, se manifiesten tendencias clásicas en el estilo gótico italiano. A mediados del siglo XIII Nicola Pisano realizó un púlpito en mármol de marcado gusto clásico en sus elementos arquitectónicos y en sus paneles esculpidos para el baptisterio de la catedral de Pisa.
La escultura en España tendía hacia un severo misticismo lleno de intenso realismo. La escultura de portadas siguió el modelo francés y destacan las puertas del Sarmental y la Coroneña de la catedral de Burgos o la Virgen Blanca en el parteluz de la fachada occidental de la catedral de León. En el siglo XVI la escultura gótica adquirió su carácter más localista y se manifestaba, sobre todo, en retablos y monumentos funerarios. Asimismo, por influencia del arte mudéjar, la escultura exterior de las catedrales se hizo más menuda. En el siglo XV se extendió el arte borgoñón y flamenco por la península Ibérica y destacaron numerosos maestros escultores: Gil de Siloé, Juan Guas y Guillermo Sagrera, entre otros.
A comienzos del siglo XV en Italia tanto los eruditos como los artistas comenzaron a interesarse por el pasado clásico; esto condujo al renacimiento-resurgimiento de la cultura clásica (véase Renacimiento (arte y arquitectura)). Lorenzo Ghiberti realizó dos puertas de bronce para el baptisterio de Florencia; en ambas resulta evidente su conocimiento de la escultura antigua. La Puerta del Paraíso (1425-1452) también muestra su dominio de las leyes de la perspectiva, que se habían codificado de forma matemática hacía muy poco tiempo. También existía un gran interés por las estatuas exentas de gran tamaño y Ghiberti, Nanni di Banco y Donatello realizaron figuras monumentales de santos, que se emplazaron en los nichos de los muros de Orsanmichele, oratorio de los gremios de Florencia. Donatello fue el escultor más importante de comienzos del renacimiento; sus obras evidencian que no sólo fue un maestro en el arte de la escultura en piedra, sino que también poseía un profundo conocimiento de la psicología humana. Por ejemplo, su San Jorge (c. 1415-1416, realizada para el Orsanmichele, Bargello, Florencia) está representado con armadura, pero en su rostro se trasluce una clara expresión de vulnerabilidad. Más sorprendente aún resulta su innovadora María Magdalena (1454-1455, baptisterio de Florencia), talla en madera dorada y policromada. Aunque de forma habitual se la representa como una joven hermosa con una espléndida cabellera, la Magdalena de Donatello resulta revolucionaria y asombrosa, es una mujer vieja, semidesdentada y demacrada, con un cabello enmarañado que le llega casi hasta los pies. Aparte de los florentinos, el escultor más notable de principios del renacimiento fue Jacopo della Quercia de Siena. Su maestría en la ejecución de desnudos en los relieves en mármol La creación de Adán, La tentación y La expulsión del paraíso (1425-1438) para la portada principal de San Petronio de Bolonia, muestra un gran conocimiento del arte de la antigüedad. Adán aparece con un cuerpo idealizado, musculoso, semejante a las estatuas griegas de dioses y atletas; el cuerpo y la pose de Eva están inspirados en la llamada Venus púdica. El genio máximo de la escultura, no sólo del siglo XVI italiano sino tal vez de todos los tiempos, es Miguel Ángel. Su maestría se manifestó muy pronto, ya que sólo tenía veinte años cuando esculpió la Pietà (1498-1500, basílica de San Pedro, Roma) y el heroico David, primeras esculturas monumentales del renacimiento pleno. Realizó el majestuoso Moisés (c. 1515, San Pietro in Vincoli, Roma) y otras figuras exentas de gran expresividad para la tumba del papa Julio II, proyecto que nunca llegó a terminarse. Durante la década de 1520 cambió de estilo, como queda patente en las tumbas de los Medici (1519-1534), ubicadas en la sacristía Nueva de San Lorenzo de Florencia. Mientras que los primeros desnudos de Miguel Ángel muestran proporciones armoniosas, las figuras alegóricas reclinadas de las tumbas, que representan los cuatro momentos del día, ofrecen una distorsión en los cuerpos y unas poses complejas que indican un alejamiento de los ideales del renacimiento pleno y un anuncio del manierismo. Sus obras posteriores, como otra Pietà (1554-1564, castillo Sforzesco, Milán) son también anticlásicas. De ese modo las últimas esculturas de Miguel Ángel y las de otros artistas del siglo XVI evidencian la evolución hacia nuevas tendencias. En España el renacimiento adquirió unas características particulares debido, en gran parte, al inmovilismo de las tradiciones. Así nació el plateresco cuya manifestación más significativa la encontramos en la fachada de la Universidad de Salamanca, de Juan de Álava. No hay que olvidar a los grandes escultores Alonso Berruguete, Damián Forment y Juan de Juni, que se formaron en Roma y en Florencia.
El manierismo, que convirtió la complejidad, la distorsión y el artificio en virtud, surgió del estilo renacentista tardío.
Entre los escultores manieristas italianos se incluyen Benvenuto Cellini, Francesco Primaticcio y Juan de Bolonia. Cellini es célebre por la realización de un elegante salero en oro y esmalte (1539-1543, Museo de Viena) para Francisco I de Francia, en el que esculpió gráciles figuras desnudas de proporciones alargadas. Primaticcio también trabajó para la corte francesa dentro de un grupo de artistas conocido como la Escuela de Fontainebleau y sus elaboradas esculturas en estuco (c. década de 1540) decoran las principales salas del palacio de Fontainebleau. Juan de Bolonia, originario de Francia, fue el escultor más importante que trabajaba en Florencia a finales del siglo XVI. Entre sus obras se cuenta El rapto de las sabinas (1583, Loggia dei Lanzi, Florencia), grupo escultórico en mármol de proporciones mayores a la humana, interesante desde todos los puntos de vista. Consiste en tres figuras con posturas entrelazadas en una espiral ascendente que son ejemplo del ideal manierista de dramatismo y complejidad de las formas.
|
© 2008 Microsoft
![]() ![]() |