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Recursos energéticos

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Esquema
3.4

Reservas

El petróleo de esquistos y las arenas de alquitrán son la forma de petróleo más abundante del mundo. Las reservas de estas dos fuentes son más de 500 veces superiores al total de las reservas comprobadas de petróleo crudo. Sin embargo, debido al elevado coste de convertir el petróleo de esquistos y las arenas de alquitrán en productos petroleros útiles, la cantidad que da rendimiento comercial es relativamente pequeña. En Canadá se ha iniciado una industria para fabricar productos petroleros a partir de arenas de alquitrán, y Venezuela está estudiando las posibilidades de explotar las grandes reservas de aceite pesado en la cuenca del Orinoco. Sin embargo, en la actualidad, la cantidad de productos petroleros derivados de esas dos materias primas es pequeña en comparación con la producción total de petróleo crudo convencional.

En 1997 las reservas mundiales de petróleo se estimaban entre 1,02 1,16 billones de barriles, y las de gas natural fueron estimadas entre 1.510 y 1.580 billones de metros cúbicos.

4

Carbón

El carbón es un término genérico para designar una gran variedad de materiales sólidos con un elevado contenido de carbono. La mayoría del carbón se quema en centrales térmicas para generar vapor de agua destinado a impulsar los generadores eléctricos. También se usa parte del carbón en las fábricas para proporcionar calor para los edificios y los procesos industriales; una variedad especial de carbón de alta calidad se convierte en coque metalúrgico para la fabricación de acero.

4.1

Reservas

Las reservas mundiales de carbón son enormes. La cantidad de carbón recuperable desde un punto de vista técnico y económico en las condiciones actuales proporcionaría cinco veces más energía que las reservas de petróleo crudo; como existen muchas reservas de carbón de alto coste, la cantidad que será económicamente recuperable a medida que crecen los precios de la energía podría proporcionar más de 20 veces más energía que las reservas de petróleo. Cuatro regiones del mundo contienen tres cuartas partes de las reservas de carbón actualmente recuperables: Estados Unidos (24%), los países de la antigua URSS (24%), China (11%) y Europa Occidental (10%).

4.2

Tendencias actuales

A lo largo del siglo XX, la mayor comodidad y menores costes del petróleo y el gas hicieron que estos combustibles desplazaran al carbón en la calefacción de viviendas y oficinas y en la propulsión de locomotoras, y también redujeron su empleo en el mercado industrial. Incluso en el mercado de las centrales térmicas el petróleo y el gas fueron haciéndose con cuotas mayores, y la contribución del carbón al panorama energético global cayó en picado. Sin embargo, las drásticas subidas de los precios del petróleo desde 1973 proporcionaron al carbón una importante ventaja de costes para las centrales eléctricas y los grandes consumidores industriales, con lo que empezó a recuperar parte de los mercados que había perdido.

En contraste con los países industrializados, los países en vías de desarrollo que tienen importantes reservas de carbón, lo siguen empleando para calefacción y usos industriales.

4.3

Problemas de contaminación

A pesar de los costes relativamente bajos del carbón y de las enormes reservas que existen, el aumento del uso del carbón desde 1973 ha sido mucho menor de lo previsto, ya que el carbón está asociado a muchos más problemas medioambientales que el petróleo. La minería subterránea puede provocar silicosis en los mineros, hundimientos del suelo situado sobre las minas y filtraciones de ácido a los acuíferos. La minería a cielo abierto exige una cuidadosa restauración del entorno para que la tierra vuelva a ser productiva y el paisaje se recupere. Además, la combustión del carbón provoca la emisión de partículas de dióxido de azufre, óxido de nitrógeno y otras impurezas. Se cree que la lluvia ácida —lluvias y otras precipitaciones con un grado de acidez relativamente alto, que están dañando lagos y bosques en muchas zonas del mundo— se debe en parte a dichas emisiones (véase Contaminación atmosférica). En la década de 1990, la preocupación por el posible calentamiento del planeta como resultado del efecto invernadero hizo que algunos gobiernos tomaran en consideración medidas para reducir las emisiones de dióxido de carbono producidas por la combustión de carbón, petróleo y gas natural. Durante la rápida industrialización que ha tenido lugar durante los siglos XIX y XX, los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera se han incrementado un 28%.

La solución de esos problemas es costosa, y la cuestión de quién debe pagar por ello resulta polémica. Esto hace que, probablemente, el consumo de carbón siga creciendo con más lentitud que lo que cabría esperar en un principio. Sin embargo, las enormes reservas carboníferas, la mejora de las tecnologías para reducir la contaminación y los avances en la gasificación del carbón (véase Combustible gaseoso) indican a pesar de todo que el mercado del carbón crecerá en los próximos años.

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