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Paraguay (república)Artículo de la enciclopedia
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En las elecciones celebradas el 10 de mayo de 1998, el candidato del Partido Colorado, Raúl Cubas, venció a su opositor Domingo Laíno, candidato de Alianza Democrática. Un dato a destacar de estos comicios fue la alta participación de la población paraguaya en las votaciones, casi un 85%, un porcentaje récord en América Latina. Como prometiera en la campaña electoral, el recién elegido presidente liberó en agosto de ese mismo año al general Lino César Oviedo, encarcelado desde mayo por su intentona golpista, medida que fue tachada de inconstitucional por el Congreso. Lo que siguió durante los siguientes siete meses fue un auténtico enfrentamiento entre los poderes del Estado: de una parte, el presidente de la República, respaldado por el Ejército y una parte del Partido Colorado; de otra, la oposición parlamentaria, incluido un sector colorado crítico con Cubas, y el poder judicial, disgustado con la orden de excarcelar al militar golpista. Ambos sectores se acusaron de estar detrás de conjuras y conspiraciones con las que silenciar al bando contrario y un régimen afín a sus postulados. En febrero de 1999, el Congreso paraguayo (integrado por la Cámara de Diputados y Senado) inició el proceso para destituir a Cubas, medida a la que el presidente respondió con la sustitución de los mandos militares desafectos a sus directrices. A comienzos de marzo, la creciente disidencia dentro del Partido Colorado llevó a que Cubas accediera a permitir un “golpe interno” con el fin de que Oviedo se hiciera cargo de la presidencia de la Asociación Nacional Republicana. El día 23 de ese mes fue asesinado Luis María Argaña, vicepresidente del país opuesto a la línea oficial impuesta en el partido gubernamental por Cubas y Oviedo. La oposición responsabilizó a los dos de estar detrás del crimen. La muerte de Argaña ponía fin al duro enfrentamiento que mantenía con el presidente Cubas, a la vez que agravaba la larga crisis política que vivía Paraguay. El dirigente asesinado se había convertido en el principal impulsor de un juicio político contra el presidente, con el objetivo de forzar su destitución por violar de forma sistemática la Constitución. Los acontecimientos se sucedieron de manera trepidante los últimos días de marzo: el Congreso paraguayo culpó al presidente del asesinato del vicepresidente, mientras en la calle se sucedían violentos enfrentamientos entre partidarios y adversarios de Cubas; entre tanto, los sindicatos convocaron una huelga general. El Senado de Paraguay inició el juicio para la destitución del presidente, acusado del asesinato de Argaña, a la vez que se producía la llegada de tropas del Ejército sobre la capital. El presidente Cubas optó por abandonar, ante la presencia de manifestantes que pedían su dimisión, el Palacio de Gobierno. El día 26, francotiradores apostados en el edificio dispararon sobre la multitud provocando 10 muertos y un gran número de heridos. La masacre provocó dimisiones en cadena, incluida la del presidente Cubas, que se produjo el día 28, tras las presiones ejercidas por Brasil, Estados Unidos y el Vaticano. Tanto el ya ex presidente como el ex general golpista optaron por huir del país, el primero a Brasil (previo refugio en la embajada de ese país en Asunción) y el segundo a Argentina. Luis González Macchi, presidente del Congreso y partidario del vicepresidente Luis María Argaña, se convirtió en el nuevo presidente de la República el 29 de marzo de ese año. Su gobierno de unidad nacional, que tomó posesión al día siguiente, estaba formado tanto por seguidores de Stroessner como por miembros de la oposición, la cual entraba por vez primera en un gabinete paraguayo tras 51 años de poder ininterrumpido y exclusivo del Partido Colorado. En febrero de 2000, los ministros pertenecientes al Partido Liberal Radical Auténtico abandonaron el gobierno. Una nueva y fallida intentona golpista llevada a cabo por seguidores de Oviedo obligó el 19 de mayo de ese año a González Macchi a declarar el estado de excepción, medida que levantó doce días más tarde. En julio de 2002, nuevas manifestaciones y protestas contra el gobierno protagonizadas por partidarios de Oviedo motivaron que el presidente, ante el surgimiento de violentos incidentes, decretara de nuevo el estado de excepción, esta vez en vigor durante tres días. En diciembre de 2002, la Cámara de Diputados aprobó el desafuero de González Macchi, acusado de distintos cargos. Pero tal moción no prosperó en la cámara alta, lo que le permitió permanecer al frente del Estado hasta el 15 de agosto de 2003, fecha en que tomó posesión el presidente electo en los comicios del 27 de abril de este último año. En éstos, la victoria fue para el aspirante colorado, Nicanor Duarte, quien logró el 37,1% de los votos, venciendo, entre otros, a Julio César Franco (candidato del Partido Liberal Radical Auténtico, 24%) y Pedro Fadul (Movimiento Patria Querida, 21,3%). Ese mismo día se celebraron elecciones legislativas, en las que también se impuso el Partido Colorado (que logró 37 diputados y 16 senadores); le siguieron el Partido Liberal Radical Auténtico (21 y 12), el Movimiento Patria Querida (10 y 8), la Unión Nacional de Ciudadanos Éticos (10 y 7) y el Partido País Solidario (2 escaños en cada cámara). El nuevo presidente se centró esencialmente en la lucha contra la corrupción y en la negativa a utilizar las medidas neoliberales a la hora de afrontar la grave crisis económica por la que pasaba el país. En agosto de 2004, se produjo en Asunción un incendio en un centro comercial que provocó unos 400 muertos. Duarte admitió que una causa fundamental del suceso fue la corrupción galopante que se extendía por Paraguay. De hecho, en febrero de 2005, el propio Duarte, al considerar probados una serie de casos de corrupción policial, forzó la dimisión de su ministro del Interior, Nelson Mora (a quien sustituyó por Rogelio Benítez); tras el asesinato de la hija del ex presidente de la República Raúl Cubas, destituyó a más de 50 cargos policiales.
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