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Esquema
Introducción; Desarrollo histórico; Dinastía Shang; Dinastía Zhou; Dinastías Ch’in, Han y las Seis Dinastías; Dinastía Tang; Dinastía Song; Dinastía Yuan; Dinastía Ming; Dinastía Qing; Arte chino en el siglo XX
El norte de China, centro principal de la influencia budista, suele ser el punto de mira de las investigaciones sobre el arte y la cultura de las Seis Dinastías. Sin embargo, también en el sur se produjeron avances, especialmente en el terreno de la cerámica. Las primeras piezas que se conocen son de gres vidriado en verde, llamado Yüeh-yao, y se fabricaban en los hornos de la provincia de Zhejiang. Esta cerámica era muy duradera y se utilizaba sobre todo para la fabricación de cuencos y jarras que se llegaron a exportar a lugares tan lejanos como Filipinas y Egipto.
La dinastía Tang (618-907) propició un gran desarrollo artístico, por lo que este periodo se conoce como la edad de oro de China. El país había sido consolidado, en primer lugar, durante el breve mandato de la dinastía Sui (581-617) y, ya de forma más segura, por el joven monarca Taizong en el año 618. La estabilidad del gobierno y la prosperidad económica consecuente, propiciaron un florecimiento de todas las manifestaciones artísticas: pintura, cerámica, metalistería, música y poesía. Los budistas padecieron periodos de persecución durante la era Tang, pero en el arte chino perduró la influencia de su religión. De aquel periodo se conservan en la actualidad las pagodas de piedra y las pinturas del monasterio de Dun-huang. En las provincias del norte se siguió practicando la escultura monumental en piedra, que revelaba una creciente tendencia hacia las figuras corpulentas, llenas de sensualidad. Este interés por el volumen es la principal característica de la escultura Tang, tanto religiosa como profana, que se aprecia en la piedra y en la cerámica. Son muy pocas las imágenes budistas de metal que se conservan de aquellos siglos, porque durante los periodos de actividad antibudista se fundían para acuñar monedas.
A pesar de que la pintura budista mantuvo su importancia durante este periodo, la tradición paisajística pasó a un primer plano. Se conoce el nombre de tres pintores, aunque de su obra sólo quedan algunas copias. Wang Wei, un solitario terrateniente, creador del paisaje monocromo, prefería los paisajes nevados. Sus obras sirvieron de modelo para otros pintores, y la intimidad y tranquila melancolía plasmadas en ellas fueron muy apreciadas por los artistas posteriores. Contrastando con su estilo está el de Li Se-hiun y su hijo Li Chao-tao (activos hacia 651-730). Una copia realizada en el periodo Song de la obra de este último Viajeros en la montaña (Museo del Palacio Nacional de Taipei, Taiwan) deja constancia del exilio de un monarca Tang. Como muchos paisajes de este periodo, está realizado en tonos verdes y azules brillantes, y presenta un impresionante panorama con formaciones rocosas y frondosos árboles que le confieren un carácter monumental. Este estilo estaba muy alejado de las composiciones más sencillas de pintores como Wang Wei. En el periodo Tang se perfeccionó la pintura de retratos iniciada en la era Han. Los emperadores encargaban retratos de sí mismos y de sus predecesores para las colecciones imperiales. En el Museo de Bellas Artes de Boston se conserva un ejemplo de esta costumbre. Se trata de una obra de Yen Li-pen, destacado artista Tang, en la que aparecen retratados 13 emperadores desde la dinastía Han hasta la Sui. También se acostumbraba a decorar las cámaras funerarias con retratos de los difuntos y de los miembros de su familia.
La innovación es la característica principal del periodo Tang en lo relativo a las artes decorativas. La influencia de comerciantes y artesanos procedentes de Oriente Próximo estimuló la aparición de nuevos estilos en metalistería y cerámica. Los frascos de viaje y los platos de plata y oro, con gran variedad de formas, recuerdan las tradiciones de Asia central. Los vistosos cacharros de loza, sobre todo jarras y vasijas para beber, se parecían mucho a la orfebrería persa y estaban basados en modelos de metal. Es importante la cerámica de ese periodo pues gracias a una técnica desarrollada en el sur de China fue posible cocer una sustancia blanca, de grano fino, que hoy se conoce como porcelana. Esta cerámica procede de una combinación de caolín, cuarzo y feldespato molido que, una vez mezclada y moldeada al torno, se cuece en el horno a temperaturas altísimas que oscilan entre los 1.250 ºC y 1.300 ºC. Si bien hasta más tarde no se sacó partido de todas las posibilidades de la porcelana, sus orígenes en la dinastía Tang constituyen un importante hito en este campo.
En los años que siguieron a la caída del gobierno Tang el territorio de China quedó reducido como consecuencia de las invasiones de los pueblos vecinos. Los emperadores Song (960-1279) no eran tan poderosos como sus predecesores Han o Tang. Se esforzaron por mantener una paz poco sólida con sus, casi siempre, hostiles vecinos, y las artes de la época denotan una introspección y un refinamiento que se cultivaron como respuesta a las ásperas realidades políticas. Los emperadores Song se caracterizaban por ser muy ilustrados y muchos de ellos eran, incluso, consumados artistas.
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