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Esquema
Introducción; Factores determinantes de los diferentes tipos de indumentaria; Antigüedad; Historia del vestido occidental; El mundo no occidental
Las guerras y las revueltas sociales trajeron los últimos cambios radicales de la historia del vestido europeo. Este siglo fue testigo del nacimiento y de la caída de la alta costura, de cómo surgió la confección, del papel decisivo de los jóvenes en la evolución de la moda, y de la transformación de esta en un producto masivo dentro de una sociedad de masas.
Con la entrada del nuevo siglo desaparece la Belle Époque, y con ella, las indumentarias propias del fin de siglo. En 1902 aparece el trotteur, el nuevo traje de chaqueta femenino, que descubre por primera vez el pie. Quizá el mayor cambio fue la eliminación del corsé en 1906 por los creadores Paul Poiret y Vionnet. Este fue un hecho significativo que acompañó la lucha de la mujer contra las limitaciones sociales y políticas. A partir de aquí comienzan las grandes revoluciones: en 1911 aparecen los primeros trajes de baño y las faldas pantalón. A partir de la I Guerra Mundial, y después de cinco siglos, reapareció la silueta natural de la mujer con la posibilidad de dejar ver las piernas. Durante la contienda, la incomodidad de trabajar con traje largo impuso un cambio y, como suele ocurrir con todos los cambios repentinos, el ajuste fue brutal, ya que a mediados de 1920 las faldas habían subido hasta la rodilla. Existieron sin embargo numerosas voces que criticaron estos cambios. En 1914 la Liga de Modistas Alemanas y las damas aristócratas parisinas denunciaron “la inmoralidad del nuevo traje”, molestas por la simplicidad de las nuevas confecciones. En Estados Unidos, donde la batalla fue feroz, la ley especificaba: “Se prohíbe a toda mujer llevar faldas o refajos cuyo borde, hallándose aquella en pie, se levante más de 15 cm del suelo… Serán multadas con 25 dólares las mujeres que, en sociedad, ofrezcan a los ojos del espectador demasiada parte de su cuerpo entre cabeza y cintura.” La década de 1920 descubre a una nueva mujer que trabaja y que se atreve a mostrar las piernas. Las flappers, las chicas modernas e independientes, acortan las faldas por encima de la rodilla, se cortan y tiñen el pelo, llevan trajes y camisas, y descubren los trajes de baño. Mientras, los hombres se olvidan de la levita y la sustituyen por una chaqueta más ligera, la americana. En la década de 1930 la modista francesa Coco Chanel revolucionó la forma de vestir de la mujer al incorporar a su guardarropa una prenda que hasta el momento había sido de exclusivo patrimonio masculino, los pantalones; a partir de ese momento cualquier experimento en el vestir ha pasado a ser considerado como moda. La capital de la moda ya no será solo París: Hollywood comienza también a marcar las tendencias. Surge un nuevo estilo de mujer, definido por actrices como Greta Garbo o Katharine Hepburn: las faldas vuelven a alargarse, y triunfan los trajes de noche con grandes escotes en la espalda. Los hombres, que reciben también esta influencia a través de actores como Clark Gable o Cary Grant, usan amplios abrigos y esmoquin.
En 1945 nace en Francia la revista Elle, dirigida por Françoise Giroud, que recoge todos los cambios de los últimos años. Christian Dior presenta dos años después su colección de la victoria, un intento por recuperar la hegemonía europea perdida, mientras, en Estados Unidos, Claire McCardell une moda y confección en sus ready to wear, versión americana del prêt-à-porter francés. Se trata de un sistema de fabricación y venta de moda realizada en serie y con diversas tallas. Esto supone la plena incorporación del diseño industrial al mundo de la moda, alcanzando pues el nivel de producto de masas. Dior propone una vuelta a lo superfemenino: mucho glamour, cinturas de avispa y faldas largas. Sin embargo, la tendencia americana comienza su gran expansión, ya no solo desde Hollywood, sino también a través de sus propios creadores y, sobre todo, de la publicidad. La alta costura está guiada por Dior, pero poco a poco se van incorporando otros nombres: Cristóbal Balenciaga y su línea de saco o Chanel y sus trajes de chaqueta ribeteados. La moda femenina viene marcada por actrices como Audrey Hepburn, Marilyn Monroe o Sofía Loren, sin olvidar la aparición del biquini a finales de la década de 1940. Surge en Estados Unidos como bañador de dos piezas, y se populariza en Europa pocos años después gracias a actrices de Hollywood como Brigitte Bardot. Los jóvenes comienzan a vestir con zamarras de cuero y vaqueros a lo James Dean, o camisetas de algodón a lo Marlon Brando. Italia entra también en la industria de la moda, de la mano de Emilio Pucci y su colección de punto adecuada para cualquier momento.
La llegada de la década de 1960 supone la casi desaparición de la alta costura ante la avalancha de ideas nuevas y el triunfo del prêt-à-porter. Es el momento también del auge de la moda joven y de la aparición de la minifalda. Creada en 1964 por la diseñadora y modista británica Mary Quant, supuso la gran revolución juvenil de la década, que arranca desde un Londres vanguardista y en ebullición. Los hombres visten camisetas, vaqueros, pantalones pata de elefante, cazadoras de piel y trencas, y el traje clásico se renueva. A partir de ese momento se impone el estilo hippie, la antimoda, los vaqueros, la tendencia unisex, la mini y la maxifalda, la moda espacial, los vestidos metálicos de Paco Rabanne, el pelo de colores, las camisetas con mensaje… La moda recoge el momento histórico de ebullición social que fueron estas dos décadas. En los últimos años de la década de 1970, el deporte y la música marcan la indumentaria. La música disco y el punk rock influyen fuertemente en la moda y la estética, que se preparan ya para el cambio de la década de 1980.
El inicio de la década de 1980 supone la llegada del yuppie, el prototipo del nuevo triunfador, vestido por Giorgio Armani de día y de Gianni Versace por la noche, y que tiene su réplica en la mujer ejecutiva. Resurge la alta costura, de la mano de Christian Lacroix y Karl Lagerfeld. A partir de este momento la moda se convierte en un espectáculo, con modistos showmen y top models según el modelo de la muñeca Barbie. Volantes, dorados, colorines, lentejuelas…, la moda pasa a convertirse en look, y aparecen las grandes cadenas de ropa barata. Durante la década de 1990 se impone el estilo juvenil, deportivo e informal. Resurge lo hippie, el reciclado, lo artesanal, la antimoda…, y surge el grunge, el nuevo estilo/antiestilo, donde los vaqueros se desgarran y la ostentación se anula.
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