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Chiitas

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Masjid-i-Emam, IránMasjid-i-Emam, Irán
Esquema
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Introducción

Chiitas, término colectivo que hace referencia a varios grupos musulmanes que constituyen el 10% del mundo islámico (el resto es, sobre todo, suní). Los suníes y los chiitas (también llamados shiíes) se diferencian entre sí en muchos aspectos. Ambos coinciden esencialmente en sus rituales y leyes, pero discrepan en cuanto al carácter y la teología, así como en la forma en que conciben la autoridad legítima.

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Orígenes

El término chiita proviene de la frase árabe shiat Alí, que significa 'los partidarios de Alí'. Alí ibn Abi Talib fue yerno del profeta Mahoma y el cuarto califa de la comunidad islámica (umma) establecida tras su muerte. Los suníes también lo veneraban como el último de 'los cuatro califas justos'.

Los chiitas consideran su forma de islam como la más pura representación de la religión original de Mahoma. Sin embargo, los primeros chiitas no suscribían ningún conjunto de dogmas religiosos sencillo o discernible. Lo que los mantenía unidos era su apoyo político a Alí como jefe de la comunidad musulmana y su oposición a los que (según su punto de vista) se habían rebelado contra él, como Muawiya (el fundador de la dinastía Omeya del califato) y los jariyíes. A la muerte de Alí, acaecida en el 661, diversos grupos consideraron su legitimidad para el cargo de califa, lo que dio lugar a rivalidades entre ellos; en consecuencia, sus seguidores se dividieron, mientras que los chiitas permanecieron unidos al considerar que el califato debía ser ocupado por descendientes de Alí. Sólo más tarde, los chiitas comenzaron a desarrollar creencias religiosas que los separaron de otros grupos musulmanes.

Durante el periodo Omeya (661-750), los chiitas consideraron que les pertenecía el liderazgo de los imanes de la comunidad musulmana. Presentaban diversos principios religiosos, cuatro de los cuales encontraron una aceptación general: 1) que Alí había sido elegido por Dios como imán y jefe justo del mundo, de los musulmanes y también de los no musulmanes; 2) que la existencia del Universo depende de la presencia de un imán vivo; 3) que todos los imanes tienen que descender de Alí, y 4) que Alí y sus descendientes poseen cualidades sobrehumanas que otros musulmanes sólo reconocen a los profetas, tales como la infalibilidad (isma), poderes milagrosos y conocimiento proporcionado por Dios (ilm). Estas creencias, que formaron parte de la doctrina principal chiita del imanato, se mantienen en la esencia de la mayoría de los grupos chiitas hasta el día de hoy con la excepción de los zaidíes (ver más abajo). Contrasta de forma clara con la fe suní, que considera al jefe legítimo de la comunidad islámica como un hombre corriente, aunque muy piadoso y versado en las materias religiosas, lo que permite que pueda ser elegido por otros hombres sencillos. Algunos, que se sitúan al margen del movimiento chiita y que fueron considerados extremistas (gulat) por los oficiales —como los Ali-illahis (los que divinizan a Alí) y los drusos—, llevaron esta doctrina aún más lejos y declararon a los imanes como encarnaciones divinas, situando sus creencias fuera de los límites del islam, estrictamente monoteísta.

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Grupos chiitas

Puesto que Alí tuvo más de una mujer y varios descendientes varones, los primitivos chiitas se agruparon alrededor de quienes reconocían y seguían como imán; hubo, en consecuencia, varios imanes al mismo tiempo. Aunque la mayoría de los grupos al final restringieron los imanes a la línea de descendencia de Alí a través de su esposa Fátima (la hija del Profeta), otros, como los kaisaníes, reconocieron una línea hereditaria a través de Ibn Hanafiyya, el hijo de otra esposa. Los primeros califas Abasíes pretendían haber recibido su legitimación de la designación por uno de estos imanes kaisaníes.

Aunque los grupos chiitas no se mantuvieron en un estricto aislamiento, existía una separación suficiente entre la mayoría de ellos para que con el tiempo se desarrollasen distintas sectas con diferentes dogmas y prácticas religiosas. Algunas de éstas se volvieron a dividir por disputas sobre la sucesión para convertirse en nuevos grupos o incluso adquirir el rango de religiones.

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Grupos chiitas contemporáneos

En la actualidad, los grupos chiitas más importantes son los imaníes, los ismailíes y los zaidíes.

Los imaníes (también llamados duodecimanos) son, con mucho, el mayor de los grupos chiitas aunque sus imanes nunca tuvieron poder político como los imanes de los ismailíes y los zaidíes. Reconocen una línea de doce imanes sucesivos, el último de los cuales creen que todavía vive a pesar de haberse ocultado en el año 874. La imaní ha sido la religión oficial y mayoritaria de Irán desde comienzos del siglo XVI y también cuenta con una gran representación en el Oriente Próximo y en Asia, en especial en Irak, el sur del Líbano, la India y Pakistán. La religión behaí, aunque bastante distinta del islam, surge del babismo, un movimiento que se separó del chiismo imaní en Irán en el siglo XIX.

Los ismailíes no disponen de un Estado en la actualidad, pero en la edad media disfrutaron de varios. En principio sólo aceptaron siete imanes sucesivos y creían, igual que los imaníes que el último se había ocultado en el siglo VIII. Sin embargo, para muchos ismailíes, la línea la reanudaron dos siglos después varios pretendientes rivales. Una línea de imanes, los fatimíes, estableció un califato dinástico en el norte de África, fundó El Cairo y reinó en Egipto durante dos siglos (909-1171). Otros ismailíes —como los cármatas (qaramita), que fundaron su propio Estado en Bahrein y en Omán— no consiguieron reconocer ni a éstos ni a ningún otro pretendiente.

Los propios fatimíes se dividieron en diversas ramas durante el siglo XI: una de las ramas, los nizaríes, rompieron con los califas del imanato de El Cairo y fundaron su propio Estado independiente (muy pequeño) en Irán y Siria. Sus enemigos les denominaron hashishiyya, que hace alusión a su supuesto uso del hachís. A causa de las historias sobre los asesinatos políticos de los nizaríes, propagados por los cruzados, el término hashishiyya, del que deriva nuestro ‘asesino’, se extendió por Europa para describir a un criminal fanático o a sueldo. Los imanes nizaríes son considerados los antepasados del Aga Kan, que es el título oficial del imán de los hojas, el mayor grupo ismailí de la actualidad; creen que el actual Aga Kan es su imán número 49. Los tayibíes también formaban una secta fatimí, aunque siguieron una línea de imanes que acabó con otra ocultación o desaparición voluntaria. Muchos emigraron desde El Cairo para fundar en el siglo XII una comunidad en el Yemen; más tarde, en el siglo XVI, una ramificación se trasladó desde el Yemen a la India y fundó la comunidad bohra (o bohara). Como los bohras creían que su imán se había ocultado, siguieron a un jefe religioso, el Dai absoluto, al que consideraban el único representante del imán oculto y la máxima autoridad en materias doctrinales y legales. Los drusos, aunque por lo general no se los considera dentro del islam, también surgieron en el siglo XI como una ramificación del ismailismo fatimí.

Los imanes zaidíes, que toman su nombre de Zaid ibn Alí (740), no suscriben la principal doctrina chiita del imanato. Zaid, el fundador epónimo del zaidismo, se enfrentó de manera activa a su hermano, el quietista Muhammad al-Baqir (a quienes imaníes e ismailíes consideran el quinto y el cuarto imán respectivamente) por el imanato rebelándose contra el califa omeya de la época. La demanda de Zaid, que se encuentra en la esencia de su grupo y en las disputas con los imaníes e ismailíes, es que un verdadero chiita seguirá a cualquier descendiente de Alí y de Fátima que sea culto, piadoso y activo en lo político, es decir, que esté dispuesto a rebelarse contra las autoridades que usurpan su derecho al cargo de califa. Así pues, el imán carece de toda cualidad sobrehumana ya que debe descender de Alí ibn Talib, recuerda mucho más al califa ideal suní.

Los zaidíes fundaron su propio califato en el Yemen, que sobrevivió a invasiones y ocupaciones desde el siglo IX hasta 1963. Otro Estado zaidí (aunque de corta vida y sin imanes propios) fue fundado en el siglo IX en Tabaristán, al sur del mar Caspio, en Irán. Al igual que los ismailíes, los zaidíes se dividieron en otras ramas que discrepaban en un principio sobre la identidad de sus imanes y más tarde sobre diversos temas legales y doctrinales.

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