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Babilonia (imperio)Artículo de la enciclopedia
Esquema
Rim-Sin era incapaz de explotar su victoria, porque al mismo tiempo, en la hasta entonces modesta ciudad de Babilonia, el gobernante Hammurabi empezaba a destacar. Como rey, Hammurabi combinaba la astuta diplomacia con el liderazgo militar; derrotó a Rim-Sin, así como a los reyes de Elam, Mari y Esnunna, y hacia el 1760 a.C. se convirtió en el gobernante de un reino unificado que se extendía desde el golfo Pérsico hasta el río Jabur. Se considera que la historia de Babilonia se inicia con Hammurabi. Administrador inusualmente activo y capaz, Hammurabi ofreció su atención personal a detalles tales como la limpieza de canales de irrigación y la introducción de un mes más en el calendario. Era un extraordinario legislador; el Código de Hammurabi es uno de los documentos legales más importantes jamás descubierto. También era un inspirado líder religioso; durante su reinado el dios de la ciudad babilónica Marduk se convirtió en el líder reconocido en el panteón de las deidades.
Durante los reinados de Hammurabi y de su hijo Samsu-Iluna (que reinó hacia 1750-1712 a.C.), quien le sucedió, la civilización babilónica alcanzó el cenit de su desarrollo cultural y poder político. Algunas de las ciudades más importantes de Babilonia comenzaron a buscar la independencia y, durante el reinado de Samsu-Iluna, los casitas invadieron por primera vez el país. Aunque Samsu-Iluna tuvo éxito en expulsarles, durante los siglos siguientes se infiltraron definitivamente en Babilonia. Samsu-Iluna también había tratado con el líder rebelde, Iluma-Ilum, quien fundó una dinastía en el sur de Babilonia, en la frontera con el golfo Pérsico, en el territorio conocido comúnmente como el país del mar. Con los sucesores de Samsu-Iluna, Babilonia sufrió un grave deterioro en cuanto a su poder y territorio. Cuando, hacia el 1595 a.C., un ejército hitita penetró por el sur hasta Babilonia y llevaron prisioneros y riquezas babilónicas hasta la alejada Anatolia, en el reino comenzó el desorden. Durante un breve periodo, Babilonia cayó bajo el dominio de la dinastía del país del mar. Finalmente, hacia mediados del siglo XVI a.C., el gobernante casita Agum (que reinó hacia el 1570 a.C.) tomó Babilonia y extendió su territorio desde el río Éufrates a los montes Zagros. Bajo dominio casita, Babilonia de nuevo se convirtió en un poder de considerable importancia. Así, a comienzos del siglo XV a.C., era uno de los cuatro poderes principales de Asia occidental, los otros tres eran los imperios egipcio e hitita, así como el reino de Mitanni. Después de la recuperación de la independencia de Asiria respecto de la dominación de Mitanni a principios del siglo XIV a.C., sus gobernantes comenzaron a interferir en los asuntos de Babilonia e intentaron controlarla políticamente. Finalmente, tuvieron éxito y Babilonia estaba tan debilitada que cayó a manos de los elamitas, que la invadieron por el este, depusieron al rey casita y la redujeron a un estado de vasallaje. En el sur y centro de Babilonia surgió una revuelta y se fundó una nueva dinastía, conocida como II Dinastía de Isin. Hacia finales del siglo XII a.C., Nabucodonosor I (que reinó hacia 1125-1103 a.C.), uno de los reyes de Isin, derrotó a los elamitas y atacó Asiria. No mucho después, grandes grupos de nómadas arameos emigraron a Babilonia. Durante dos siglos aproximadamente, el país estuvo en un estado de caos político.
Una de las tribus que rodeaban Babilonia era el poderoso grupo conocido como los caldeos. Se asentaron y dominaron el territorio a lo largo del golfo Pérsico. Desde el siglo IX al VI a.C., los caldeos desempeñaron una parte importante en la conformación de la historia de Asia; sus gobernantes ayudaron a destruir el Imperio asirio y, al menos durante un breve periodo, se establecieron en Babilonia (a la que se comenzó a conocer gradualmente como Caldea), el poder dominante de Mesopotamia. Uno de los principales reyes caldeos fue Merodak-Baladán II (que reinó en el 722-710 a.C.), quien luchó amarga y valerosamente, aunque sin éxito, contra cuatro poderosos monarcas asirios: Teglatfalasar III (que reinó en 745-727 a.C.), Salmanasar V (que reinó en 727-722 a.C.), Sargón II (que reinó en 722-705 a.C.) y Senaquerib (que reinó en 705-681 a.C.), destructor de Babilonia. Los sucesores de Senaquerib, Asaradón (que reinó en 681-699 a.C.) y Assurbanipal, mantuvieron el control político a pesar de las numerosas rebeliones y deserciones. Sin embargo, en el 626, cuando Asiria estaba sumida en desórdenes y amenazada por medas, escitas y cimerios, un caldeo llamado Nabopolasar (que reinó en 626-605 a.C.) se autoproclamó rey de Babilonia. Aliándose con los medas, ayudó a destruir el poderío asirio. Aprovechándose de la débil posición de Asiria, Egipto comenzó a amenazar Palestina y Siria. En el 605 a.C. Nabucodonosor II marchó contra los egipcios y los derrotó en Karkemish (en la actual Siria). Nabucodonosor II, que reinó durante 43 años, extendió el control político babilónico sobre la mayor parte de Mesopotamia. Entre los estudiosos bíblicos se le conoce como el destructor de Jerusalén y como el rey que llevó a los judíos cautivos a Babilonia. Para los arqueólogos e historiadores es conocido como gran constructor y restaurador. Reconstruyó Babilonia, su capital, con un estilo lujoso y restauró muchos templos en todo el Imperio. La resurrección babilónica no duró mucho tiempo. Tras la muerte de Nabucodonosor en el 562 a.C., hubo una prolongada lucha por el poder entre los distintos partidos e individuos. En el 556 a.C. Nabonides, uno de los gobernadores de Nabucodonosor, se convirtió en rey de Babilonia (donde reinó en 556-539 a.C.). Figura enigmática en cierto modo, se opuso a la influyente clase sacerdotal de Babilonia. Nabonides dejó la ciudad de Babilonia bajo el control de su hijo Baltasar y vivió durante cierto tiempo en la ciudad de Harran y después en el oasis de Tema (Tayma), en el desierto de Arabia. En el 539 a.C. los babilonios fueron derrotados por el rey persa Ciro II el Grande, quien también había derrotado a Media. Nabonides fue capturado en Sippar (cerca de la actual Bagdad, Irak); los persas entraron en Babilonia sin encontrar resistencia. Babilonia fue entonces anexionada a Persia y, de este modo, finalmente perdió la independencia.
Más de 1.200 años pasaron desde el glorioso reinado de Hammurabi hasta la subyugación de Babilonia por los persas. Durante este largo lapso de tiempo, la estructura social, la organización económica, el arte y la arquitectura, la ciencia y la literatura, el sistema judicial y las creencias religiosas babilónicas sufrieron una considerable modificación, aunque en general únicamente en los detalles, no en la esencia. Basados prácticamente por completo en la cultura de Sumer, los logros culturales de Babilonia dejaron una profunda impresión en el mundo antiguo, y particularmente entre los hebreos y los griegos. La influencia babilónica es evidente en las obras de poetas griegos tales como Homero y Hesíodo, en la geometría del matemático griego Euclides, en astronomía, en astrología, en heráldica y en la Biblia.
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