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Arte persa

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Relieve del palacio de DaríoRelieve del palacio de Darío
Esquema
1

Introducción

Arte persa, conjunto de manifestaciones artísticas que se desarrollaron en la antigua Persia, territorio que a partir de 1935 pasó a conocerse como Irán. No obstante, y de acuerdo a su uso más extendido y popular, el término persa se utilizará en este artículo para referirse al periodo anterior a la llegada del islam en el siglo VII d.C. —es decir, la época del antiguo Imperio persa— así como también para los tiempos prehistóricos.

2

Periodo antiguo

Los principales trabajos artísticos de la época prehistórica fueron las piezas de cerámica y pequeñas figuras de arcilla, mientras que la arquitectura y la escultura predominaron a lo largo de los dos imperios persas, el Aqueménida y el Sasánida (siglos VI a.C.-VII d.C.). Tras la conquista árabe y la introducción del islam en el siglo VII d.C., la escultura cedió su lugar en favor de la arquitectura, que entró así en un periodo de gran esplendor. La pintura llegó a ser importante entre los siglos XIII a XVII. Ya en el siglo XX se recuperaron estas antiguas formas artísticas combinándose los modelos tradicionales con la tecnología occidental y los nuevos materiales.

2.1

Arquitectura

Entre los primeros ejemplos de arquitectura persa destacan un grupo de pequeñas viviendas construidas con mortero y ladrillos de barro no cocido y secados al sol (adobe) descubiertas en varios yacimientos neolíticos del occidente de Irán: Tepe Alí Kosh, Tepe Guran, Ganj Dareh Tepe y Hajji Firuz Tepe. Estos yacimientos demuestran el asentamiento de pequeños poblados formados por casas de una única habitación y dependencias para almacenaje a lo largo de la frontera occidental del país en torno al año 6000 a.C. Las excavaciones en Tal-i Bakun, cerca de Persépolis, y en Tal-i Iblis y Tepe Yahya, cerca de Kermān, muestran cómo hacia el 4000 a.C. se levantaron edificios con un mayor número de estancias, agrupados además en pueblos o pequeñas ciudades. Todas estas estructuras arquitectónicas indican que las técnicas tradicionales de construcción mediante mortero y ladrillos de adobe se encontraban ya en pleno desarrollo. En Shahr-i Sokhta en Sistán se ha estado excavando un interesante palacio de la edad del bronce (c. 2500 a.C.). Su estructura y tipología evidencian un acusado incremento de la complejidad en consonancia con el establecimiento de importantes centros comerciales sobre la meseta iraní.

A finales del 2000 a.C., grupos tribales arios, entre los que se encontraban los medos y los persas, se extendieron por la meseta desplazando o absorbiendo a los primitivos pobladores. La arquitectura y artesanía de este periodo conocido como edad del hierro, precedente inmediato de la fundación del Imperio persa por Ciro II el Grande, ha podido conocerse gracias a las excavaciones llevadas a cabo cerca de Kangavar (Godin Tepe y Babajan Tepe), en las proximidades de Hamadān (Nush-i Jan Tepe), y en Zendan-i Suleiman y Tepe Hasanlu al noroeste de Irán. Estos yacimientos revelaron por primera vez la utilización de largos corredores de columnas como característica principal de la nueva tipología constructiva. Las columnas eran de madera y se levantaban sobre losas de piedra, mientras que los edificios se construyeron con piedras sin tallar y ladrillos. Las escaleras y las terrazas, junto con otros elementos, constituyeron los prototipos desarrollados más tarde por la arquitectura imperial de Pasargada y Persépolis. Si, como se cree, los edificios de Nush-i Jan Tepe y Godin Tepe son ejemplos de arquitectura meda, nos hallamos ante las primeras estructuras arquitectónicas de los medos que se han excavado hasta el momento actual. Estos descubrimientos confirman las frecuentes descripciones que sobre almacenes y palacios aparecen en las fuentes literarias, especialmente en el historiador griego Herodoto.

2.1. 1

Periodo Aqueménida

El primer momento de esplendor de la arquitectura persa tiene lugar durante la dinastía Aqueménida, cuyo reinado se extiende aproximadamente desde el 550 al 331 a.C. Los restos de arquitectura Aqueménida son bastante numerosos, siendo los más antiguos las ruinas de la capital fundada por Ciro II el Grande, Pasargada, declaradas Patrimonio cultural de la Humanidad en 2004. Los restos incluyen dos palacios, un recinto sagrado, una ciudadela, una torre y la tumba de Ciro. Los palacios estaban tapiados y tenían en su centro una gran galería de columnas, la más larga de las cuales medía 37 metros de longitud. La distribución y el diseño de las habitaciones principales oscilaba entre la forma cuadrada y la rectangular; todas estaban iluminadas por un sistema de claraboyas. Los muros se construyeron de ladrillos de adobe; los cimientos, pórticos, columnas y pedestales se hicieron en piedra. Las columnas se cubrieron con bloques de piedra tallada que representaban figuras de caballos o leones enfrentados espalda con espalda. Para los suelos se utilizó, probablemente, la madera. El recinto sagrado estaba formado por un patio tapiado dentro del cual se disponían dos altares y una tribuna escalonada de forma rectangular. La torre era una elevada estructura arquitectónica levantada a base de piedra caliza de color amarillento; por contra, la caliza negra se utilizó para las puertas de acceso y para las dos filas de ventanas cegadas. La tumba de Ciro era un pequeño mausoleo de piedra, en forma de cilindro, colocado sobre una plataforma escalonada. Las columnas que lo rodean se han ubicado allí en época reciente.

Darío I el Grande construyó una nueva capital en Persépolis, ciudad que sería más tarde ampliada por Jerjes I y Artajerjes I (465-425 a.C.). Sobre una zona rocosa se abrieron y nivelaron tres amplias terrazas en las que se fueron levantando edificios de ladrillo y piedra similares a los de Pasargada. Entre las edificaciones de Persépolis y Pasargada existen, no obstante, varias diferencias. Los patios de columnas eran cuadrados, en los muros se abrían ventanas y nichos de piedra simulando vanos, y dejaron de utilizarse los pedestales de piedra. Las puertas presentan una cornisa de cuarto bocel (tipo de moldura con un perfil de cuarto de círculo) decorada con motivos vegetales de probable origen egipcio. Los fustes de las columnas eran estriados en lugar de lisos, las basas y molduras de los plintos se ornamentaron con motivos decorativos de tipo floral, y el remate de las columnas (capitel) tomó formas naturalistas reproduciendo los cuartos delanteros de toros que a veces aparecían alados. Estos edificios tenían los techos de madera de cedro apoyados sobre robustas vigas y escuadras que descansaban en los capiteles de piedra de las columnas.

Otros restos de arquitectura Aqueménida podemos encontrarlos en la ciudad de Susa, donde Darío I construyó un gran palacio reconstruido posteriormente por Artajerjes II (409-358 a.C.). La arquitectura vinculada a la dinastía de los Aqueménidas abarca también tumbas excavadas en la roca, como los hipogeos egipcios, de entre las que destacan las de Naqshah Rostam, cerca de Persépolis. Apenas se conocen ejemplos de arquitectura popular o doméstica, aunque los arqueólogos creen que la vivienda típica se construía con ladrillos de adobe.

Tras la conquista de Persia por Alejandro Magno en el 331 a.C. y la toma del poder por parte de la dinastía Seléucida, la arquitectura persa imitó las formas del mundo griego. De este estilo es el gran templo de Kengavar, que fue excavado por el Servicio Arqueológico de Irán para su eventual restauración. El templo había sido destruido en la antigüedad por un fuerte terremoto.

Más tarde, bajo la dinastía de los partos Arsácidas, entre el 250 a.C. y el 226 d.C., se construyeron en el primitivo estilo persa un pequeño número de edificios. El monumento más importante de este periodo, declarado Patrimonio cultural de la Humanidad en 1985, es el palacio de Hatra (hoy al-Hadhr, en Irak), fechado entre los siglos I y II d.C., en el que se ejemplifica perfectamente la utilización a gran escala de la bóveda de medio punto. Los abovedamientos, los robustos muros y las pequeñas dependencias de este palacio indican una continuidad de las primitivas tradiciones asiria y babilónica.

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