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Nuevo México, estado perteneciente a la región Suroeste de los Estados Unidos, que limita al norte con el estado de Colorado, al noreste con el de Oklahoma, al este con el de Texas, al sur con el de Texas y con el estado mexicano de Chihuahua, al oeste con el estado de Arizona, y en el extremo noroeste con el de Utah. Sus principales ciudades son Santa Fe (la capital), Albuquerque, Las Cruces, Roswell, Framington y Rio Rancho.
Con una superficie de 314.917 km², Nuevo México es el quinto estado más extenso de Estados Unidos. La altitud de su territorio oscila entre los 866 m en el lago Red Bluff, en el sureste del estado, y los 4.011 m del pico Wheeler, al norte. Nuevo México presenta una topografía muy variada. El tercio oriental del estado forma parte de las Grandes Llanuras. La zona de esta región que se extiende al sur del río Canadian se conoce como el Llano Estacado; en la parte septentrional se observan formas de relieve afectadas por la erosión, como mesas y cerros testigos. El norte del área central está ocupado por una extensión de las montañas Rocosas. La garganta del río Bravo (denominado Grande del Norte en Nuevo México) se extiende de norte a sur y divide por la mitad esta accidentada región: al este se encuentran los montes Sangre de Cristo y al oeste los montes Nacimiento. Las áreas del centro y del suroeste están ocupadas por la región de la Cuenca y la Cordillera. El cuadrante noroeste de Nuevo México forma parte de la meseta del Colorado. El río más largo e importante del estado es el río Bravo, también llamado Grande del Norte; otros cursos fluviales son el Pecos (un afluente del río Bravo), el Canadian, el Chaco, el San Juan, el Gila y el San Francisco. Nuevo México presenta en general un clima templado, pero que varía de semiárido a árido continental. La mayoría de las precipitaciones caen en forma de chaparrones. Se han identificado más de 6.000 especies vegetales en el estado, desde plantas características del desierto hasta una vegetación alpina. Entre todas ellas destacan los cactus, el mezquite, la artemisa, el álamo de Virginia, el sauce y las hierbas del desierto, el arbusto creosota, el enebro, el pino piñonero, el pino ponderosa amarillo, el pino bristlecone, el roble, el arce, el álamo, las piceas y el abedul. Nuevo México tiene una gran variedad faunística. Entre los mamíferos más grandes destacan el oso negro americano, el antílope pronghorn, el puma, el lince, el ciervo mulo, el ciervo de Virginia (o de cola blanca) y el coyote. Las ovejas de Berbería, procedentes del norte de África, se han introducido en las zonas montañosas. También hay serpientes de cascabel y, en el suroeste, tarántulas. El estado es particularmente rico en minerales relacionados con la energía, como el carbón, el petróleo y el gas natural. También es el principal productor nacional de potasio y destaca en la extracción de cobre. Otros minerales importantes son: uranio, oro, plata, mineral de hierro, plomo, manganeso, molibdeno y cinc. El ganado y los productos ganaderos suman cerca de las dos terceras partes de los ingresos anuales agrícolas. Los principales cultivos son el heno, el algodón y las hortalizas. Sus principales manufacturas comprenden equipos electrónicos, instrumentos de precisión, equipamiento de transporte, material de impresión, maquinaria industrial, alimentos preparados, artículos de piedra, arcilla y cristal, y los productos derivados de la madera. La realización de objetos artísticos y artesanos constituye una actividad económica fundamental para la mayoría de las comunidades indígenas americanas. El turismo tiene también un gran peso en la economía del estado; cada año, los turistas que visitan Nuevo México dejan más de 2.000 millones de dólares, que se ingresan en las arcas estatales. Nuevo México tenía 1.969.915 habitantes en 2007. La población blanca constituía el 66,8% de la población y los negros el 1,9%. En el estado también habitaban 173.483 indígenas americanos, lo que suponía el 9,5% de la población total. Los principales grupos amerindios que viven en Nuevo México son los pueblo, los navajos y los apaches. Eran de origen hispano 765.386 personas, el 42,1% del conjunto de la población. La influencia cultural hispano-mexicana es muy fuerte, y muchos habitantes del estado hablan inglés y español indistintamente. Nuevo México ha tenido que superar los problemas del bilingüismo y la gran dispersión de la población para conseguir que se desarrollara un sistema de enseñanza estatal. Entre las universidades más importantes destacan la Universidad del Estado de Nuevo México (1888) en Las Cruces, la Universidad de las Tierras Altas de Nuevo México (1893) en Las Vegas, la Universidad del Oeste de Nuevo México (1893) en Silver City, y la Universidad de Nuevo México (1889) en Albuquerque. Entre los principales museos del estado se encuentran el Museo de Nuevo México y el Museo del Instituto de Artes Indias Americanas en Santa Fe, y el Museo de Arte de la Universidad de Nuevo México, el Museo Maxwell de Antropología y el Museo Atómico Nacional en Albuquerque. Se cree que la aldea de Acoma Pueblo fue el primer asentamiento permanente en Estados Unidos. El palacio de los gobernadores, construido por los españoles en 1610 en Santa Fe, es el edificio público más antiguo del país, y la misión de Santa Fe, una de las primeras iglesias. Otros lugares de interés de los indígenas norteamericanos son la aldea de Taos y el Monumento nacional de Ruinas Aztecas. Dos importantes espacios naturales son el Parque nacional de las Cavernas de Carlsbad y el Monumento nacional de El Morro. El jefe del ejecutivo es un gobernador elegido mediante sufragio universal para un periodo de cuatro años, y que no puede ocupar el cargo durante más de dos mandatos sucesivos. En el ámbito nacional, Nuevo México designa a dos senadores y tres representantes para el Congreso de los Estados Unidos.
Restos del paleolítico encontrados cerca de Clovis, en el sector oriental del estado, demuestran que el área de Nuevo México fue habitada por primera vez hace más de 10.000 años (véase Edad de piedra). La cultura anasazi prosperó en la cuenca del río San Juan en el siglo I d.C. Alrededor del año 1300 de nuestra era, miles de miembros de la tribu pueblo, descendientes de los anasazi, vivieron en 18 poblados levantados a lo largo del río Grande del Norte, desde Taos, al sur, hasta Isleta, al sur de la actual Albuquerque. El arte en general y la artesanía local de los pueblo se realizaba con técnicas avanzadas. En el siglo XV la serenidad de sus vidas se vio interrumpida con la llegada de los nómadas navajos y las tribus apaches. En 1539, una expedición española dirigida por el sacerdote franciscano Marcos de Niza exploró el territorio del actual Nuevo México. Al año siguiente, Francisco Vázquez de Coronado remontó el río Grande del Norte. La colonización española del área comenzó en 1598, y en 1610 se fundó Santa Fe. Las autoridades españolas impusieron su gobierno a los indios pueblo, y convirtieron a muchos de ellos al cristianismo. Sin embargo, en 1680 los pueblo se rebelaron, mataron a muchos de los colonizadores y obligaron a huir al resto. Los españoles volvieron a ocupar Santa Fe en 1692. Unos cuatro años más tarde habían reconquistado toda la zona, y la Corona española reconoció posteriormente el derecho de los indios pueblo sobre sus tierras ancestrales. En el siglo XVIII se fundaron nuevas ciudades. En 1821, con la independencia de México, se convirtió en una provincia de la nueva nación. Bajo gobierno mexicano, como consecuencia de numerosas y repetidas presiones, se permitió el comercio con Estados Unidos; los trenes de mercancías comenzaron a recorrer la línea desde Saint Louis, en Missouri, a Santa Fe. Así comenzó el enfrentamiento cultural entre los anglos (estadounidenses de origen europeo), por un lado, y los hispanos (mezcla de español e indígena americano) y los amerindios, por otro. Las relaciones entre hispanos y anglos se complicaron cuando la nueva República de Texas intentó conquistar Nuevo México en 1841. Mientras tanto, los expansionistas de Estados Unidos demandaban la anexión de todo la región Suroeste y de California. El presidente James Knox Polk declaró la guerra a México en 1846 y envió al general Stephen Watts Kearny con el Ejército del Oeste a invadir Nuevo México; Kearny tomó Santa Fe sin un disparo y el 18 de agosto de 1846 proclamó la incorporación de Nuevo México a Estados Unidos. En 1848 finalizó la guerra entre Estados Unidos y México, pero el Congreso se negó a conceder a la zona la condición de estado y creó el Territorio de Nuevo México, que comprendía los actuales estados de Nuevo México y Arizona. Los navajos, apaches y comanches fueron sometidos por unidades del Ejército de los Estados Unidos, pero la expulsión de los navajos fue un fracaso; el pueblo, hambriento, regresó en 1868 a su hogar junto al río San Juan. Mientras tanto, la economía del territorio recibió un estímulo gracias a la llegada del ferrocarril y al descubrimiento de yacimientos minerales. No obstante, la mayor parte de los estadounidenses de finales del siglo XIX sólo consideraban a Nuevo México un lugar exótico en el que habitaban grupos amerindios de extrañas lenguas, comidas y ropas, conocidos por su falta de respeto a la ley y el orden, provocadores de guerras de ganado y hacedores de trampas en la concesión de tierras, así como hogar de forajidos tales como Billy el Niño, que en 1881 fue asesinado durante un tiroteo en Fort Summer. Nuevo México no fue reconocido como estado durante 62 años. En 1898, las escuelas estatales comenzaron la enseñanza del inglés. El 6 de enero de 1912 el territorio se convirtió en un estado de la Unión. Este nuevo estado, el más atrasado de la nación, repentinamente se encontró inmerso en la modernidad cuando la ciudad secreta y laboratorio de Los Álamos, cerca de Santa Fe, se constituyó en el lugar de nacimiento de la bomba atómica, en 1943. Dos años más tarde, la primera bomba atómica del mundo hizo explosión cerca de Alamogordo, al sur de Santa Fe. A partir de entonces, la economía del estado disfrutó de una gran prosperidad con la instalación de bases militares y centros de investigación nuclear en Albuquerque. El modesto turismo, iniciado a principios de 1900, se convirtió también en una importante actividad económica a lo largo del siglo.
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