Selección del equipo editorial
Bibliografía sobre el tema que estás buscando, Arqueología, seleccionada por los editores de Encarta
Artículos relacionados
Buscar en Encarta

Resultados en Windows Live®

Mira los resultados de la búsqueda en
Resultados en Windows Live®
Página 7 de 7

Arqueología

Artículo de la enciclopedia
Multimedia
Templo Mayor de TenochtitlanTemplo Mayor de Tenochtitlan
Esquema
6.4. 5

El periodo posclásico o imperial

Sólo en Mesoamérica (concreta y principalmente, en México y Guatemala) y en la zona central andina (Perú, norte de Bolivia y sur de Ecuador) el desarrollo nativo alcanzó este último periodo, caracterizado por el nacimiento de estados o imperios y de una autentica civilización. Los dos mejores ejemplos de este periodo son los aztecas de México y los incas de Perú, pero ambos tuvieron precedentes culturales en otros grupos vecinos. Los predecesores de los aztecas fueron los olmecas y los toltecas. Entre otros grupos contemporáneos en Mesoamérica, destacan los mixtecos y los mayas. En Perú, la civilización asentada en la ciudad de Huari y la cultura chimú precedieron al Imperio inca. Todos ellos muestran las características básicas del periodo posclásico: la existencia de estados organizados, ciudades, una especialización del trabajo, división en clases sociales, sistemas económicos y comerciales complejos, arquitectura monumental, sistema numérico y una agricultura intensiva. Eran civilizaciones urbanas cuyo apogeo cultural fue cortado bruscamente por la conquista española en el siglo XVI. Véase también Indígenas americanos; Chavín de Huantar; Chichén Itzá; Machu Picchu; Monte Albán; Palenque; Arte y arquitectura precolombinas; Tenochtitlan; Teotihuacán; Tiahuanaco; Tula.

6.5

África

Los arqueólogos se enfrentan en el África subsahariana con miles de lugares de ocupación conocidos que retrotraen a los inicios de la vida humana, además de multitud de problemas relativos a los orígenes del ser humano, a las migraciones y a la existencia de múltiples culturas. También se encuentran con el problema de la ausencia de una de las fuentes básicas de datos arqueológicos: los habitantes de África realizaron sus construcciones con materiales perecederos, en especial madera y adobes. Excepto en Etiopía, Zimbabue y África oriental, los arqueólogos han de trabajar con una mínima parte de los testimonios disponibles con los que trabajan sus colegas del Oriente Próximo.

Los arqueólogos que investigan en África oriental, entre los que han sobresalido los paleoantropólogos Louis Seymour Bazett Leakey, Mary Douglas Leakey y Richard Erskine Leakey, han encontrado restos de los más antiguos ancestros conocidos del hombre. Uno de los descubrimientos más destacable es el hallazgo en Etiopía, en 1974, de los restos del esqueleto de un Australopithecus afarensis femenino al que dieron el nombre de Lucy, datado en 3.180.000 años, y que constituye el primer homínido conocido, así como el de un Homo erectus joven de 1.600.000 años, hallado en Kenia en 1984. Se han identificado cientos de asentamientos paleolíticos por toda África, aunque sólo unos pocos han sido estudiados con profundidad. Se ha utilizado el método de datación del potasio-argón en África oriental para determinar la cronología de restos de homínidos y de útiles líticos hallados en la garganta de Olduvai (próxima al lago Victoria), en Tanzania, y en Hadar (Etiopía).

El descubrimiento y estudio detallado de una serie de yacimientos de la edad del hierro en el sur de África meridional durante este siglo, ha revolucionado el conocimiento de la historia y desarrollo del pueblo bantú. Los yacimientos de la edad del hierro, fechados entre los siglos XI y XIII, a lo largo del río Limpopo, en Bambandyanelo y Mapungabwe, han demostrado la existencia de relaciones comerciales con la costa oriental, en las que el marfil y el oro fueron las principales mercancías intercambiadas. El yacimiento de Broederstroom, al suroeste del Transvaal, aportó pruebas de las relaciones mantenidas entre los bantúes y el grupo de población conocido con el nombre de khoisan desde el siglo IV hasta el VII. Se han llevado a cabo excavaciones en Lydenberg, yacimiento fechado entre los siglos V al VIII, donde se encontraron unas cabezas de terracota únicas; en Mzonjani (provincia de Natal), que ha proporcionado el yacimiento más meridional de África, de comienzos de la edad del hierro (siglo III); en el yacimiento del siglo VIII de Phalaborwa en el Transvaal Oriental (actual Mpumalanga), que ha aportado numerosos objetos de hierro y cobre; y en el de Toutesewemogale, en Botsuana, donde se ha localizado un gran poblado del siglo VII que demuestra la importancia que ya por entonces tenía el cuidado del ganado.

Sólo en pocos yacimientos del final de la edad del hierro en África han pervivido estructuras de piedra de edificios, de monumentos o de estelas; el mejor ejemplo es el antiguo reino de Aksum. En otras partes de Etiopía, estructuras de piedras testimonian la evolución social acaecida durante 1.500 años. Otro área importante es el sur de Zimbabue, donde se han detectado restos de poblados y fortalezas construidas en piedra en las cimas de cerros; la Gran Zimbabue, construida por los pueblos shona y rozwi (siglos XI-XVIII), con sus vastos muros ciclópeos, edificios interconectados y con sus torres cónicas, es el mejor ejemplo de construcción pétrea al sur de Sudán. Los constructores musulmanes de África oriental también han dejado hermosos ejemplos de edificios en piedra, como es el caso de la ciudad de Gedi (siglos XI-XVI), en Kenia.

Los hallazgos arqueológicos en otras partes de África son más modestos. Se han descubierto los cimientos de edificios en yacimientos donde se supone estaban las capitales de los imperios de Ghana y de Kanem-Bornu. Se han excavado varios de los numerosos círculos de piedras hallados en la zona de Senegambia y se han encontrado restos humanos y diversos objetos fechados en el siglo XIV. Los fragmentos de cerámica procedentes de distintos yacimientos han permitido a los investigadores especular sobre migraciones bantúes. Nigeria ha proporcionado gran información, en especial en el terreno artístico: la cultura Nok (c. 500 a.C.-300 d.C.) ha sido reconstruida parcialmente a partir de los descubrimientos en la región de Bauchi, en el norte de Nigeria; las numerosas terracotas y estatuas de bronce y de piedra de estilo naturalista, junto con numerosos objetos hallados en Ifé, confirman el elevado grado cultural de los yorubas. Los bronces procedentes de Benín muestran un panorama notable del pasado del reino, desde el siglo XIV en adelante, y los descubrimientos en Igbo-Ukwu, realizados en 1959, revelan la existencia de un poderoso reino al sur de Nigeria a partir del siglo IX.

Atrás
| | | | | |
Siguiente
Buscar en esta página
Ver página para imprimir
Enviar




© 2008 Microsoft