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Esquema
Debido a que el continente africano no estuvo cubierto por el mar durante millones de años, los suelos se han desarrollado independientemente, sobre todo a causa de alteraciones meteorológicas. Pocos suelos se han beneficiado de la tierra transportada por ríos o corrientes oceánicas. En su mayor parte, los suelos africanos sufren un drenaje irregular y no presentan mantos acuíferos definidos. La mayoría son casi áridos debido a la lixiviación mineral que producen las fuertes lluvias y a las altas temperaturas. Los terrenos desérticos (aridisoles y entisoles), que contienen poca materia orgánica, también comprenden grandes extensiones. Algunos de los suelos más fértiles son los molisoles, también conocidos como chernozems o tierras negras, en África oriental, y los alfisoles y los podsoles en las zonas del sur y del oeste de África.
Los ríos de África se pueden agrupar en función de la vertiente hidrográfica y cuenca a la que pertenecen. En la vertiente mediterránea, los ríos suelen ser cortos y estrechos, a excepción del Nilo, que es el más largo del planeta; en la franja desértica abundan los uadis, cursos de agua intermitentes que raramente llegan al mar. Los ríos de la vertiente atlántica son más largos y caudalosos, y llegan a ser navegables en gran parte de su curso; destacan el Níger, el Congo (el más caudaloso del continente), el Orange, con su afluente el Vaal, y el Senegal. Los ríos de la vertiente índica son más cortos que los de la atlántica; entre los más importantes se consideran el Limpopo y el Zambeze (en cuyo curso fluvial se encuentran las cataratas Victoria). Con la excepción de la cuenca del lago Chad, todas las demás tienen salida al mar y están cortadas por abruptas cataratas o rápidos que impiden la navegación. Las profundas fosas tectónicas de las montañas orientales (zona ecuatorial del Gran Rift Valley) contienen gran número de lagos; es la región de los Grandes Lagos africanos, que incluye los lagos Turkana (también llamado Rodolfo), Alberto, Eduardo, Tanganica, Malawi y Tana. El lago Victoria, el más grande de África y el tercero del mundo, no es, sin embargo, parte de ese sistema lacustre; abarca una depresión poco profunda en las montañas orientales. El lago Chad ha reducido su superficie durante las últimas décadas en parte debido a las desviaciones de sus aguas para la irrigación. Conseguir un control efectivo de suministro de agua es un problema importante en África. Junto a enormes áreas que cuentan con escasas e irregulares precipitaciones en forma de lluvia, existen otras áreas que sufren inundaciones periódicas y requieren medidas de control para evitarlas. Se han construido numerosas presas y embalses con el fin de regular el caudal de los ríos y encauzar el agua para crear regadíos y centrales hidroeléctricas; destacan el Nasser, resultado de la construcción de la presa de Asuán, y el Volta, formado por la presa de Akosombo. Los numerosos ríos y cataratas (Kabalega, Tugela, Victoria…) sugieren que África ofrece el 40% del total de la potencia hidroeléctrica mundial.
En general, el clima de África es uniforme y predominan los tipos cálidos debido a la posición del continente en la zona tropical, el impacto de ciertas corrientes oceánicas y la ausencia de cadenas montañosas que sirvan de barrera climática. Los climas se repiten de forma simétrica al norte y al sur del ecuador, que atraviesa el continente por la mitad. En África intertropical predominan los climas cálidos, que presentan altas temperaturas a lo largo de todo el año y cuyas precipitaciones disminuyen desde el ecuador hacia los trópicos, dando lugar a la sucesión de climas ecuatorial, tropical y desértico. El clima templado de tipo mediterráneo aparece solo en las zonas extremas meridional y septentrional del continente y se caracteriza por una sequía estival y una vegetación adaptada a la alternancia de inviernos húmedos y fríos con veranos calurosos y secos. El clima de alta montaña se da en las tierras de mayor altitud del continente, donde las cimas están cubiertas por las nieves perpetuas. Así pues, el centro del continente y la costa oriental de Madagascar presentan un clima ecuatorial, de lluvias abundantes (1.800 mm anuales) y temperaturas elevadas (26,7 ºC). En la costa del golfo de Guinea las precipitaciones se concentran en una estación, aunque en ningún mes faltan lluvias. El clima tropical abarca una quinta parte de África y se caracteriza por una estación húmeda durante los meses de verano y una estación seca en los meses de invierno; el total de precipitaciones de lluvia varía desde los 500 mm a más de 1.550 mm anuales. Lejos del ecuador, al norte y al sur de la región tropical, la media de precipitaciones oscila entre los 250 y los 500 mm anuales. África tiene un área de clima árido o desértico más grande que cualquier otro continente, con la excepción de la mayor isla de Oceanía, Australia. Cada una de estas zonas (el Sahara al norte, el Cuerno de África al este y los desiertos Kalahari y Namibia al suroeste) recibe unas precipitaciones anuales inferiores a los 250 mm. En el Sahara, la oscilación térmica diaria y estacional es grande; la temperatura media en julio supera los 32,2 °C y durante la estación fría la temperatura nocturna a menudo desciende por debajo de los cero grados.
La vegetación varía en función del clima. En la zona tropical se suceden la selva o pluvisilva, la sabana y el desierto. La zona tropical, donde la media de precipitaciones anuales supera los 1.270 mm, está cubierta por una densa capa de arbustos, helechos y musgo, sobre la cual se alzan numerosos árboles, tanto perennifolios como caducifolios, destacando las palmeras de aceite. La zona de bosque de montaña, con unas precipitaciones ligeramente inferiores a las de la selva ecuatorial, se extiende por las montañas de Camerún, Angola y regiones de África oriental; aquí, los arbustos que cubren el suelo dan paso a palmeras de aceite, árboles caducifolios y coníferas. La zona de bosque de sabana, con precipitaciones anuales que oscilan entre los 890 y los 1.400 mm, cubre grandes áreas con un manto de hierba y arbustos ignífugos, sobre la que se alzan árboles caducifolios y leguminosos, también ignífugos. La superficie ocupada por la pradera de sabana, donde se registran unas precipitaciones anuales entre 500 y 890 mm, está cubierta por hierba baja y arbustos, además de pequeños y aislados árboles de hoja caduca. La sabana da paso a otra región biogeográfica que solo permite el desarrollo de una vegetación de estepa seca; en la zona de vegetación esteparia de espino, con precipitaciones anuales de 300 a 510 mm, predomina un manto herbáceo aún más fino junto con árboles carnosos y semicarnosos dispersos. En el espacio dominado por la maleza subdesértica, que registra unas precipitaciones anuales que oscilan entre los 130 y 300 mm, prevalece una formación herbácea con arbustos pequeños y dispersos. La zona de vegetación desértica, en áreas con precipitaciones anuales inferiores a los 130 mm, cuenta con una vegetación muy escasa y dispersa o ninguna en absoluto. En diferentes costas del continente crece un tipo de vegetación, el manglar, formación arbórea siempre verde adaptada a la acción de las mareas y con raíces aéreas. En las regiones de clima templado, la vegetación más extendida es el bosque mediterráneo (matorrales, encinas y pinos carrascos).
África presenta dos zonas diferenciadas de fauna: la zona del norte y noroeste, que incluye el Sahara; y la zona etíope, que incluye toda el África subsahariana. La zona norte y noroeste se caracteriza por una fauna parecida a la de Eurasia; abundan ovejas, cabras, caballos y camellos. El arruí, el ciervo rojo africano, y dos tipos de íbice son originarios de la costa septentrional africana. Los zorros del desierto habitan en el Sahara junto a liebres, gacelas y los jerbos, un pequeño roedor saltador. La zona etíope es famosa por su gran variedad de animales y aves típicas. Bosques y praderas están pobladas por numerosas especies de antílopes y ciervos, cebras, jirafas, búfalos, elefantes africanos, rinocerontes, además del babuino y otros monos. Entre los animales carnívoros se encuentran el león, el leopardo, el guepardo, la hiena, el chacal y la mangosta. El gorila, el simio más grande del mundo, habita en los bosques húmedos del África ecuatorial, así como monos, ardillas voladoras, murciélagos y lémures. La mayoría de las aves pertenece a los grupos del Viejo Mundo. La gallina de Guinea es la principal ave de caza. Las aves acuáticas, en especial los pelícanos, garzas gigantes, flamencos, cigüeñas y garcetas, se reúnen en gran número. El ibis es frecuente en la región del Nilo, y el avestruz en África meridional y septentrional. Los reptiles son de origen europeo en su mayoría e incluyen a lagartos, cocodrilos y tortugas. En toda la zona etíope se puede encontrar gran variedad de serpientes venenosas, como la mamba. Entre las serpientes constrictoras destacan las pitones, principalmente en África occidental; la boa constrictor solo habita en Madagascar. Abundan los peces de agua dulce, con más de 2.000 especies conocidas, así como insectos destructivos, en especial mosquitos, hormigas guerreras, termitas, langostas y moscas tsetsé, estas últimas transmiten la enfermedad del sueño a humanos y animales (cuando afecta a estos últimos la enfermedad se llama ‘nagana’).
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