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África

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6

Historia

Hace unos cinco millones de años un tipo de homínido, antepasado cercano de los hombres de hoy en día, habitaba el sur y el este de África. Hace más de 1,5 millones de años, este homínido fabricante de herramientas evolucionó hacia formas más avanzadas: el Homo habilis y el Homo erectus. El primer humano que existió en África, el Homo sapiens, data de hace más de 200.000 años. Cazador y recolector, capaz de realizar toscas herramientas de piedra, el Homo sapiens se asociaba con otros de su especie para formar grupos nómadas; finalmente estos pueblos bosquimanos nómadas se extendieron por todo el continente africano. El proceso de diferenciación racial data del año 10.000 a.C. La creciente población negroide, que dominaba la domesticación de animales y la agricultura, expulsó a los grupos bosquimanos hacia las zonas más inhóspitas. En el siglo I, el pueblo bantú, uno de estos grupos dominantes, comenzó una migración que duró 2.000 años y pobló la mayor parte de África central y meridional. Las sociedades negroides dependían de la agricultura de subsistencia o, en las sabanas, del pastoreo. La organización política era, en general, local, aunque más tarde se desarrollarían reinos en África occidental y central.

La primera gran civilización africana comenzó en el valle del Nilo en el 5000 a.C. aproximadamente. Estos asentamientos, que dependían de la agricultura, se beneficiaron de las crecidas del Nilo como fuente de regadío y nuevos terrenos. La necesidad de controlar la corriente del Nilo produjo finalmente una compleja y bien estructurada nación, con elaborados sistemas políticos y religiosos. El reino de Egipto se desarrolló e influyó en las sociedades mediterráneas y africanas durante miles de años. La fabricación de utensilios de hierro se extendió hacia el sur, desde Egipto, alrededor del año 800 a.C. Las ideas de monarquía real y de organización estatal también fueron exportadas, en particular a zonas vecinas como Kush y Punt. El reino cusita del este, Meroe, fue reemplazado en el siglo IV por Aksum, que se transformó en Etiopía.

Durante un periodo que transcurrió entre finales del siglo III a.C. y principios del siglo I, Roma conquistó Egipto, Cartago y otras áreas del norte de África, que se convirtieron en los graneros del Imperio romano. El Imperio fue dividido en dos partes en el siglo IV. Todos los territorios al oeste de Libia siguieron perteneciendo al Imperio de Occidente, controlado por Roma, y los territorios al este, incluido Egipto, pasaron a formar parte del Imperio bizantino, gobernado desde Constantinopla. En esta época la mayoría de la población se había convertido al cristianismo. En el siglo V los vándalos, una tribu germánica, conquistaron gran parte del norte de África. Los reyes vándalos gobernaron hasta el siglo VI, cuando fueron derrotados por las fuerzas bizantinas y el área fue absorbida por el Imperio de Oriente.

6.1

La era de los imperios y las ciudades-estado

Los ejércitos islámicos invadieron África tras la muerte de Mahoma en el 632 y rápidamente vencieron la resistencia bizantina en Egipto.

6.1. 1

El norte de África

Desde sus bases en Egipto, los árabes invadieron los reinos bereberes del oeste y en el siglo VIII conquistaron Marruecos. Mientras que los bereberes de la costa se convirtieron al islam, muchos otros se retiraron a los montes Atlas y al interior del Sahara. La minoría árabe estableció un reino autocrático en Argelia y Marruecos. Los reinos cristianos de Alwa y Makuria en Sudán fueron conquistados; solo el reino cristiano de Nobatia fue lo suficientemente fuerte como para resistir a los invasores, y forzar la firma de un tratado que mantuvo su independencia durante 600 años. Los árabes permanecieron como la minoría gobernante durante varios siglos.

El comercio a través del Sahara se hizo frecuente durante el siglo VIII. Los guías de caravanas y los maestros religiosos traspasaron sus valores políticos, religiosos y sociales a los pueblos de las rutas de comercio. Anteriormente, los invasores musulmanes del Yemen rechazaron a los pueblos de la costera Aksum hacia el interior y establecieron una serie de ciudades-estado como Adal y Harar. El mar Rojo pertenecía ahora a los comerciantes musulmanes.

Varias dinastías rivales surgieron en la costa norte africana. En el siglo VIII los musulmanes norteafricanos conquistaron la mayor parte de la península Ibérica, y durante siglos intentaron ataques y expediciones de conquista a la Europa cristiana. Ya antes de las Cruzadas algunos reinos islámicos muy civilizados dominaban el sur y el este del Mediterráneo. En el siglo XIV el Sudán cristiano sucumbió ante los ejércitos mamelucos de Egipto. Los turcos otomanos conquistaron Egipto en 1517 y durante los cincuenta años siguientes establecieron un control nominal sobre la costa norteafricana. El poder real, sin embargo, permaneció en manos de los mamelucos, que gobernaron Egipto hasta que fueron derrotados por Napoleón Bonaparte en 1798. Los etíopes fueron invadidos por los ejércitos del sultanato de Adal, pero derrotaron en 1542 a los musulmanes con la ayuda de Portugal.

6.1. 2

Reinos de África occidental

En África occidental surgieron una serie de reinos de raza negra cuya base económica yacía en el control de las rutas comerciales transaharianas. Se enviaban al norte oro, nueces de kola y esclavos a cambio de ropas, utensilios y sal.

6.1.2. 1
Ghana

El primero de estos reinos, Ghana, comenzó a existir el siglo V en lo que hoy es el sureste de Mauritania; su capital, Kumbi Saleh, ha sido excavada en tiempos modernos. Ya en el siglo XI, los ejércitos de Ghana, equipados con armas de hierro, se adueñaron de las rutas de comercio que se extienden desde el actual Marruecos a los bosques costeros de África occidental al sur. Los bereberes nómadas de la confederación sanhaja (la actual Mauritania central) formaban el nexo principal entre Ghana y el norte. Una vez que los árabes consiguieron controlar las costas del noroeste, comenzaron a explotar estas rutas comerciales. A principios del siglo XI había consejeros musulmanes en la corte de Ghana, y los mercaderes musulmanes vivían en grandes barrios de extranjeros desde los que dirigían un comercio a gran escala muy lucrativo. En el siglo XI, Ghana fue destruida por los almorávides, una belicosa facción musulmana fundada entre los bereberes sanhaja. A principios del siglo XI se alzaron en guerra santa (yihad) y controlaron las rutas de caravanas del Sahara. Entonces el movimiento se separó; un grupo avanzó hacia el norte para conquistar Marruecos y España, mientras que el otro se dirigió al sur para destruir (en el año 1076) la capital de Ghana. Durante el siglo siguiente, el pueblo Soso de Futa Yallon, anteriormente vasallo de Ghana, tomó el control del área, pero fueron conquistados a su vez por los pueblos de Malí en el año 1240 aproximadamente.

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