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Conservación

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Función de los bosquesFunción de los bosques
Esquema
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Introducción

Conservación, acción de conservar; es decir, preservar de la alteración. La conservación de la naturaleza está ligada a comportamientos y a actitudes que propugnan el uso sostenible de los recursos naturales, como el suelo, el agua, las plantas, los animales y los minerales. Los recursos naturales de un área cualquiera son su capital básico, y el mal uso de los mismos puede ser expresado en forma de pérdida económica aunque, desde el punto de vista conservacionista, también tienen importancia otros valores, además de los económicos, como la singularidad del paraje o de las especies presentes en él (el patrimonio o acervo genético). Desde el punto de vista estético, la conservación incluye también el mantenimiento de las reservas naturales, los lugares históricos y la fauna y flora autóctonas.

Uno de los principios actuales que rigen la política de conservación es el mantenimiento de la biodiversidad, ya sea de especies o de ecosistemas. No obstante, el valor de conservación no se ciñe sólo a la riqueza de biodiversidad como un número de especies (criterios cuantitativos), sino que también se atiene a criterios complementarios como la rareza o la singularidad de los organismos o ecosistemas (criterios cualitativos), de modo que un lugar donde exista una diversidad baja de especies, pero que tenga un carácter único por su singularidad ecológica o su escasez (por ejemplo, algunas especies y comunidades de medios hipersalinos) sería un lugar con un alto valor a efectos de su conservación.

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Tipos de recursos naturales

Hay dos grandes tipos de recursos naturales: los renovables y los no renovables. Los recursos renovables incluyen la fauna y la flora. El propio suelo puede considerarse un recurso renovable, aunque cuando está muy dañado es difícil de recuperar debido a la lentitud de su proceso de formación. El drenaje natural de una cuenca hidrológica puede perdurar indefinidamente por medio de una gestión cuidadosa de su vegetación y sus suelos, y es posible controlar la calidad del agua y su grado de contaminación. Ver Contaminación atmosférica; Medio ambiente; Depuración; Contaminación del agua.

Los recursos no renovables son los que no pueden reponerse o que sólo pueden reponerse a lo largo de periodos de tiempo extremadamente largos. Estos recursos incluyen los combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas natural) y las menas metálicas y de otros tipos.

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Historia

Aunque la conservación de los recursos naturales era considerada deseable por muchos pueblos desde la más remota antigüedad, a menudo se han obviado, con resultados desastrosos, los principios básicos de una explotación racional de los recursos. Debido a la destrucción de los bosques y pastos que protegían las cuencas hidrográficas del norte de China y del Tigris-Éufrates, en Asia, se produjeron grandes pérdidas, como por ejemplo la sedimentación de ríos y la inundación de tierras bajas. Grandes extensiones del norte de África y Oriente Próximo quedaron yermas tras siglos de pastoreo incontrolado, cultivo imprudente y tala excesiva de plantas leñosas para obtener leña. En la mayoría de las regiones más recientemente desarrolladas del mundo se han producido daños similares, a veces por la introducción imprudente de especies en ambientes nuevos. La creciente industrialización de las naciones sigue planteando graves problemas de conservación, aunque empiezan a producirse esfuerzos de coordinación internacional en ciertas áreas, como la protección de algunas especies amenazadas. Estos esfuerzos se traducen en el establecimiento de convenios internacionales para conservación de recursos naturales, como la Convención de Ramsar (para la protección de humedales) o el Convenio de Berna (enfocado a la protección de especies en Europa); otros que se dedican a velar por el control del comercio internacional de especies amenazadas de flora y fauna, como el Convenio de Washington (más conocidos como CITES); o bien otros, más ambiciosos, que pretenden la protección del patrimonio natural y sus relaciones mediante el desarrollo sostenible, como el Convenio sobre la Diversidad Biológica de 1992.

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Conservación de los bosques

La conservación de los árboles que componen los bosques descansa sobre tres principios fundamentales. El primero es la protección del árbol en crecimiento contra el fuego, los insectos y las enfermedades. El fuego, considerado un destructor de los bosques, es también, una herramienta útil para su mantenimiento, si se emplea con precaución. Algunos árboles madereros necesitan de hecho el fuego para regenerarse con éxito. Los insectos, como la lagarta peluda, las moscas de sierra y la procesionaria del pino, y las enfermedades ocasionan grandes pérdidas. No obstante, las medidas de control biológico, las ocasionales fumigaciones aéreas, los ciclos de tala adecuados y el desbrozado resultan cada vez más eficaces. El segundo principio está relacionado con los métodos de explotación, que van desde la tala de todos los árboles (tala integral) hasta la tala de árboles maduros previamente seleccionados (tala selectiva), y con la reforestación, bien por medios naturales o por plantación de árboles nuevos. La intensidad y frecuencia de las talas debe tener como objetivo la producción sostenida durante un periodo de tiempo indefinido. El tercer principio de la conservación es el uso integral de todos los árboles abatidos. Los avances tecnológicos, como el aglomerado y el laminado, han dado uso a las ramas, los troncos defectuosos, los árboles pequeños que no pueden serrarse en tablones, y los llamados árboles inferiores. Ver Bosque; Incendios forestales; Silvicultura.

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