Selección del equipo editorial
Bibliografía sobre el tema que estás buscando, Chile (república), seleccionada por los editores de Encarta Artículos relacionados
Datos y cifras
Buscar en Encarta
|
Resultados en Windows Live®
Resultados en Windows Live® Página 2 de 10
Chile (república)Artículo de la enciclopedia
Esquema
Debido a su gran extensión latitudinal, Chile cuenta con climas diversos. En general, en la costa las temperaturas son moderadas por la influencia del océano Pacífico. La región septentrional es casi enteramente desértica, una de las más secas del mundo; sin embargo, las temperaturas son moderadas por la presencia de la fría corriente de Humboldt. El clima templado mediterráneo es característico de la región central: las precipitaciones suelen concentrarse en los meses de invierno (de mayo a agosto), variando desde un total anual de 375 mm en Santiago (de clima mediterráneo con estación seca prolongada) a los 12,7 mm en Antofagasta (de clima desértico costero). Los inviernos son suaves y los veranos relativamente cálidos; las temperaturas durante el mes de enero en las ciudades de Antofagasta y Santiago alcanzan un promedio de 20,6 °C y 19,5 °C, respectivamente; en el mes de julio, la temperatura en Antofagasta alcanza los 14 °C de promedio mientras que se reduce hasta los 8 °C en Santiago. Las lluvias se incrementan en la región meridional, que se caracteriza por un clima más frío (templado y marítimo lluvioso) y con precipitaciones regulares durante todo el año, llegando a un máximo de unos 5.080 mm en las cercanías del estrecho de Magallanes. La temperatura media anual en Punta Arenas, en el extremo meridional, es de 6,5 °C. En el sur son comunes los fuertes vientos del oeste con influencia marítima. En los campos de hielo del sur del país (el Norte, con 4.400 km2, y el Sur, que cubre un área de 13.500 km2) el clima es muy frío, casi polar. En la isla de Pascua el clima es subtropical y en las altitudes elevadas de las cordilleras es de montaña.
La vegetación autóctona de Chile varía según la zona climática, la latitud y el relieve. La región norteña presenta pocas variedades de vegetación (coirón, llareta, pajonales y cactáceas) y es uno de los mejores ejemplos de desierto absoluto en todo el planeta. El valle Longitudinal, más húmedo, cuenta con diversas especies de cactus, arbustos espinosos y pastizales, y con la araucaria, que produce piñones comestibles. Al sur de Valdivia se encuentran densos bosques húmedos en los que abundan el laurel, el roble, el raulí, el ñirre (una fagácea), el coihué, el ciprés, el mañío y el lingue, así como diversas especies de coníferas. Otras plantas destacadas del país son: el molle, árbol cuyos frutos se emplean como condimento; el quillay, el peumo y el radal. El extremo sur se caracteriza por una vegetación de pastos esteparios. En la zona andina más elevada destacan los matorrales de plantas espinosas (talguén, colliguay) y las champas de coirones y llaretas. La fauna es menos diversificada que en otros países de Sudamérica debido a la barrera que ofrecen los Andes. Entre los mamíferos autóctonos merecen mencionarse la llama, la alpaca, la vicuña, el guanaco, el puma, el zorro culpeo, el huemul o ciervo de los Andes, el pudú (cérvido pequeño) y la chinchilla. Las aves son variadas, aunque están ausentes los tipos sudamericanos predominantes. Además de la trucha, que fue introducida desde América del Norte, hay pocos peces de agua dulce en los ríos y lagos chilenos, destacando únicamente el pejerrey y el salmón. Las aguas oceánicas próximas a la costa son ricas en peces, mariscos y mamíferos marinos por la influencia de la corriente fría de Humboldt.
Chile es desde hace tiempo un país que explota el suelo y el subsuelo, exportando los productos obtenidos como materia prima. La gran extensión de territorio cordillerano le da unos treinta elementos mineros valiosos, pero los más importantes son: el cobre, el molibdeno, el renio, el litio y el yodo. Además, son importantes las reservas de hierro, potasio, manganeso, boro y salitre, mineral este último que le dio una gran riqueza a comienzos del siglo XX, pero cuya demanda ha disminuido debido a la aparición de productos sintéticos que lo han reemplazado.
Chile constituye un caso único, ya que abarca 39 grados de latitud y posee 83 tipos de formaciones vegetales. Entre los variados ecosistemas de este país se encuentran el desierto de Atacama y varios antiguos bosques de hayas, así como los fiordos y glaciares de la parte meridional de la cordillera de los Andes. Cerca de dos terceras partes de la población se concentran en la fértil región que rodea Santiago, por lo que esta zona sufre graves problemas medioambientales. Varios cursos fluviales están contaminados debido a las aguas residuales, y la contaminación atmosférica es un problema acuciante en las zonas urbanas, por lo que el gobierno ha puesto en marcha un complicado plan para controlar las emisiones y crear un moderno sistema de transporte público, entre los que despunta el Transantiago. Aproximadamente el 21,3% (2005) de la superficie de Chile está ocupada por bosques. En el sur, compañías extranjeras talan los bosques naturales, sobre todo los templados, y se sustituyen los árboles autóctonos por los nuevos de extensas plantaciones, que favorecen el aumento de la superficie boscosa, pero a costa de la biodiversidad natural. La erosión del suelo es elevada y algunas zonas se están desertizando. Chile es una de las mayores potencias pesqueras del mundo, pero las técnicas intensivas que en ocasiones se emplean han provocado ciertos problemas: la pesca de altura del salmón con red aleja a los delfines de su hábitat natural, y las piscifactorías contaminan las aguas interiores con los fosfatos y antibióticos de la comida con que se alimenta a los peces; la riqueza pesquera que aporta la corriente oceánica de Humboldt a veces se ve reemplazada por la escasez de las capturas que conlleva la corriente El Niño, y se producen catastróficos resultados en la industria pesquera. El Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas del Estado (SNASPE), creado en 1984, se encarga de gestionar y proteger numerosos espacios naturales: en 2004 había en Chile 31 parques nacionales, 48 reservas nacionales y 15 monumentos naturales, que cubrían el 19% de la superficie del país. Entre los parques nacionales se pueden destacar varios, como Torres del Paine, Pan de Azúcar, Tolhuaca o Las Vicuñas. La Convención de Ramsar había incluido ya 9 humedales en su lista de enero de 2005 y, en esa misma fecha ,el programa El Hombre y la Biosfera (MAB) de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) tenía declaradas 7 reservas de la biosfera en Chile. Además, en 2005 se aprobó la declaración de la primera área marina protegida del país, que recibirá su nombre en homenaje al destacado escritor chileno Francisco Coloane; ubicada en la Región de Magallanes, en una zona donde se mezclan las aguas de los océanos Pacífico y Atlántico, su importancia radica en que es un corredor biológico de la ballena jorobada, hay colonias de lobos marinos y es zona de nidificación del pingüino magallánico; con unas 67 mil hectáreas, incluye porciones de agua y fondo de mar, rocas, playas y glaciares. Chile se comprometió a proteger su vida salvaje con la firma del Convenio sobre el Hemisferio Oeste (1940). Además, ha ratificado el Protocolo Medioambiental del Antártico y el Tratado Antártico, así como diversos acuerdos internacionales sobre biodiversidad, cambio climático, especies en peligro de extinción (como la Convención CITES), vertidos accidentales, leyes del mar, vertido de residuos al mar, prohibición de pruebas nucleares, capa de ozono, protección de plantas y contaminación naval. A nivel continental, Chile se ha unido a sus países vecinos y ha firmado el Convenio para la Conservación y la Gestión de la Vicuña, y tiene zonas protegidas compartidas con Argentina y Bolivia.
En comparación con otros países sudamericanos, Chile tiene una población relativamente homogénea. Los primeros colonizadores españoles se mezclaron con los indígenas, entre los que predominaban los araucanos; el mestizaje de ambos pueblos constituye más del 92% de la población. La inmigración europea no fue en Chile tan importante como en otros países de América, ya que apenas se promovió en el siglo XIX. Sin embargo, los inmigrantes alemanes han representado una importante influencia en la región de Valdivia-Puerto Montt; también Italia, Suiza, Reino Unido, Yugoslavia y Francia han hecho importantes aportaciones a la población. En la actualidad, menos del 2% de los habitantes son de origen europeo y solo el 5% es indígena, en su mayoría araucanos mapuches (algo más de 600.000 en 2002), concentrados principalmente en la zona meridional de La Araucanía y la Región Metropolitana.
|
© 2008 Microsoft
![]() ![]() |