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Vellocino de oro

Artículo de la enciclopedia

Vellocino de oro, en la mitología griega, el vellocino del carnero alado Crisomalo. El dios Hermes había enviado el carnero para rescatar a Frixo y Hele, los dos hijos del rey griego Atamante y de su mujer, Néfele. Atamante, indiferente a su mujer, tomó a Ino, la hija del rey Cadmo, como segunda mujer. Ino odiaba a sus hijastros, especialmente a Frixo, porque deseaba que su propio hijo heredara el trono. Dándose cuenta de que sus hijos corrían grave peligro a causa de los celos de su madrastra, Néfele imploró ayuda a los dioses. Hermes lo envió a Crisomalo, el carnero alado, cuyo vellocino era de oro. El carnero arrebató a los niños y los montó en su lomo. Elevándose por los aires, voló hacia el Este, pero cuando estaba cruzando el estrecho que separa Europa de Asia, Hele resbaló y cayó al agua. El estrecho donde ella se ahogó recibió su propio nombre: mar de Hele o Helesponto. El carnero llevó a Frixo sano y salvo hasta Cólquide, un país sobre el mar Negro que gobernaba el rey Eetes, que lo recibió cumpliendo con las normas de la hospitalidad y el huésped, agradecido a los dioses por haberle salvado la vida, sacrificó a Crisomalo en el templo del dios Zeus ofreció el precioso vellocino de oro a Eetes, quien lo colocó en un bosquecillo sagrado bajo la mirada atenta de un dragón que nunca dormía.

Muchos años después, los Argonautas, conducidos por el primo de Frixo, el héroe griego Jasón, recuperaron el vellocino con la ayuda de la hija del rey Eetes, la hechicera Medea quien, enamorada de Jasón, hizo que el dragón se durmiera.

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