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Resultados en Windows Live® Pendientes o Aretes, también conocidos como zarcillos, es un tipo de joya o alhaja cuya principal finalidad es adornar las orejas. Se suelen colocar sujetos al lóbulo y en número par, uno a cada lado. En su origen consistían en un aro, con o sin colgantes, que pasaba a través de un agujero que había sido perforado en el lóbulo. A veces los colgantes se sujetaban con un gancho en vez de un aro. El uso de los pendientes data de tiempos muy antiguos y se menciona en la Biblia, en el libro del Génesis; ya entonces era frecuente llevar pendientes de diversos materiales, particularmente oro y otros metales preciosos, que con frecuencia estaban decorados con piedras. Los egipcios se superaron con su trabajo de filigrana en los pendientes de oro y en los montados con piedras preciosas. Los zarcillos griegos, de oro y piedras con colgantes o adornos, fueron magníficos trabajos de artesanía. Los pendientes romanos presentaban formas sencillas y estaban también decorados con gemas. Los bizantinos solían ser colgantes largos y adornados. En la América prehispánica, los nobles de los pueblos indígenas de Mesoamérica y los Andes, llevaban orejeras de jade, jadeíta, cristal de roca y turquesa entre otros. En muchas sociedades orientales, tanto los hombres como las mujeres llevaban pendientes. En el siglo XVII y primeros años del siglo XVIII se hicieron populares los pendientes de perlas. A finales de este último siglo se pusieron de moda los pendientes con colgantes de diamantes, piedras preciosas y bisutería. También han gozado del favor de las mujeres los pendientes con gemas engastadas en montajes de platino, con perlas de imitación e incluso, más recientemente, de plástico. La mayoría de ellos son para lóbulos perforados. Durante el siglo XX el desarrollo del broche de clip y el de tuerca ha contribuido a aumentar la popularidad de los pendientes.
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