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Miniatura

Artículo de la enciclopedia
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Jean de La FontaineJean de La Fontaine

Miniatura, pinturas, generalmente retratos, de pequeño formato. La palabra miniatura no se refiere al tamaño, sino que procede de minio, un óxido de plomo (cinabrio rojo) que se empleaba en la edad media para la decoración de manuscritos. Las técnicas que se desarrollaron en esta modalidad del arte fueron aplicadas posteriormente a la creación de pequeños retratos, que acabaron por ser llamados miniaturas. Para llevar a la práctica este arte tan delicado, los miniaturistas suelen emplear pinceles finos y puntiagudos con los que pintan en superficies de tan diversa naturaleza como el dorso de un naipe, pergamino, metal y marfil.

La miniatura, en forma de imágenes estilizadas, se practicaba ya en Asia en tiempos antiguos. La técnica estaba muy desarrollada en Irán, especialmente durante los siglos XV y XVI. El artista Bihzād, cuyas obras denotan un gran sentido del color, de la descripción y del dibujo, marcó un estilo que fue seguido por sus discípulos. Entre los temas preferidos se encontraban motivos de caza, de batallas y del ambiente cortesano, así como temas literarios. Estas miniaturas, que cabían en la palma de la mano, las encargaban los clientes ricos que las exhibían en acontecimientos sociales. Hasta esta época las miniaturas eran las ilustraciones características de manuscritos, códices y de los primeros libros antes de la aparición de la imprenta, que se produjeron tanto en Europa, como en la América prehispánica.

En la Europa renacentista, las miniaturas eran, por lo general, retratos enmarcados en un círculo o en un óvalo, tan manejables que permitían su íntima contemplación. Estaban consideradas casi como alhajas y, hacia finales del siglo XVI, se utilizaban como piezas de adorno personal o como objeto de regalo, ya que se montaban como joyas e incluso decoraban las tapas de los relojes. En el siglo XVI, el pintor alemán Hans Holbein el Joven, fue el primer miniaturista importante de Europa. En Francia, François y Jean Clouet pintaron una serie de retratos de Francisco I y de sus cortesanos, inigualables en cuanto a forma y pureza de color. Los también franceses Nicolas de Largillière, Jean Marc Nattier y Jean Baptiste Isabey destacaron igualmente en el arte de la miniatura.

El miniaturista más importante de la Inglaterra isabelina fue Nicholas Hilliard, protegido de Isabel I de quien hizo numerosos retratos; sus obras son extraordinarias por la exquisitez del detalle y del cromatismo y por la habilidad con que conseguía captar el carácter de su modelo. Su discípulo Isaac Oliver y los sucesores de ambos, Lawrence Hilliard y Peter Oliver, así como John Hoskins, derivaron hacia un estilo más naturalista aportando un modelado más lleno y redondeado a sus retratos. Sin embargo, quizá el mejor exponente del retrato en miniatura inglés sea la obra de Samuel Cooper. A finales del siglo XVII el marfil sustituyó al pergamino como soporte preferido para las miniaturas.

En España, el rey Alfonso X el Sabio (1221-1284) encargó una de las miniaturas más destacadas de la época, las famosas Cantigas de Santa María. En el siglo XV Rafael Destorrens, hijo del también miniaturista Ramón Destorrens, realizó una de las obras más refinadas de este género en estilo gótico internacional en el Misal de santa Eulalia (1403), en la catedral de Barcelona. Entre los libros de horas y breviarios que se conservan en la actualidad destacan el Breviario de Fernando el Católico en la biblioteca de El Escorial y los Libros de horas de Isabel la Católica en la capilla Real de Granada.

Desde principios del siglo XVIII hasta mediados del XIX, el arte de la miniatura atravesó épocas de declive y de resurgimiento. En Europa se realizaron algunas miniaturas llenas de elegancia y de vivacidad a finales del siglo XVIII, si bien este arte fue perdiendo su carácter íntimo para transformarse paulatinamente en una copia de pequeño formato, falta de inspiración, de los retratos contemporáneos a tamaño natural. En la década de 1850, la miniatura quedó condenada a la desaparición por el desarrollo de la fotografía, capaz de retratar con más rapidez, economía y fidelidad.

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