![]() |
Resultados en Windows Live®
Resultados en Windows Live® Epístola a los RomanosArtículo de la enciclopedia
Epístola a los Romanos, libro del Nuevo Testamento cuyo contenido está constituido por la más extensa de las epístolas escritas por san Pablo. Se trata de la única carta paulina dirigida a una Iglesia cristiana, la romana, que el apóstol no había fundado personalmente. Redactada por Pablo en el año 58 d.C., probablemente en la antigua ciudad griega de Corinto, supone la exposición más completa, profunda y sistemática del pensamiento religioso y teológico de su autor. Por ello, es uno de los libros más importantes del Nuevo Testamento y ha desempeñado un papel fundamental en todos los periodos de renovación y regeneración del cristianismo. Pablo había finalizado su actividad misionera en Asia Menor y se disponía a partir hacia Jerusalén con las donaciones que había recogido para los cristianos de dicha ciudad. Al parecer, ansiaba llevar el Evangelio a Hispania y esperaba visitar Roma de camino. La epístola tenía por objeto ser una presentación, tanto de sí mismo como de sus enseñanzas. Lo más probable es que deseara obtener el apoyo de la Iglesia de Roma para su misión en la península Ibérica, aunque aparentemente sentía que sus obras misioneras y su interpretación del Evangelio eran vistos con suspicacia por algunos cristianos romanos. Pablo inició su carta con la salutación y la acción de gracias usuales (1,1-7; 1,8-15). A continuación presentó el tema principal de la epístola (1,16-8,39): “del Evangelio, que es una fuerza de Dios para la salvación de todo el que cree” (1,16). Explicaba que el mundo necesita la salvación, porque la culpa y el pecado son universales, y ni siquiera el conocimiento y la obediencia de la Ley pueden salvar a la humanidad (1,18-3,20). Sin embargo, explicaba Pablo que las personas que han “recibido de la fe nuestra justificación” (5,1) tienen una nueva relación con Dios, una vida bajo la gracia de Dios, libre de pecado, más allá de la fuerza de la Ley, y tienen garantizado el amor de Dios y la salvación final (5,1-8,39). En los capítulos 9 al 11, Pablo analizaba la relación de Dios con Israel. Los judíos, que no creían en Cristo, parecían haber sido rechazados por Dios. No obstante, Pablo sostenía que la promesa de Dios no fue dada a “los hijos según la carne”, sino a “los hijos de la promesa” (9,8). Los gentiles, al igual que los judíos, compartían el cumplimiento de la promesa de Dios. Además, continuaba, los judíos habían sido infieles a Dios “pues desconociendo la justicia de Dios y empeñándose en establecer la suya propia, no se sometieron a la justicia de Dios” (10,3). Sin embargo, esta actitud, que había llevado la salvación a los gentiles, no los condenaba totalmente: también los judíos serán salvados al final, porque Dios “usará con todos ellos de misericordia” (11,32). Por su parte, los cristianos no debían presumir de superioridad si no desean que Dios les aparte de su lado, ya que sus juicios son “insondables... e inescrutables sus caminos” (11,33). En la última sección principal de la epístola, Pablo presentaba una serie de exhortaciones e instrucciones morales. Los lectores debían entregarse —ofrendando sus “cuerpos como una víctima viva” (12,1)— a Dios; debían amar a sus enemigos (12,14-21); prestar la obediencia debida a la autoridad civil (13,1-7); no tener con los demás “otra deuda que la del mutuo amor, pues el que ama al prójimo ha cumplido la ley” (13,8); recordar que Dios es el juez supremo de todo (14,1-2) y, en consecuencia, mostrarse tolerantes e indulgentes con quien “es débil en la fe” (14,1); y ser abnegados, siguiendo el ejemplo de Jesús, para bien de todos (14,13-15,13). Pablo concluyó su epístola con una breve defensa de sus actividades misioneras (en la que confirmaba su intención de visitar Roma y Jerusalén), saludos personales y una doxología (15,14-16,27). Numerosos especialistas han sugerido que la casi totalidad del capítulo 16, que presenta una lista de numerosos amigos de Pablo (en una ciudad que nunca había visitado) e incluye versículos modernos que aparecen como apéndice del capítulo 15 en varios manuscritos antiguos, fue originalmente parte de una epístola paulina distinta. Sin embargo, otros estudiosos siguen considerando al actual capítulo 16 como parte del texto original de la Epístola a los Romanos.
© 1993-2008 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos. |
© 2008 Microsoft
![]() ![]() |